Científicos españoles revelan la importancia de los huecos de las encinas como refugio para cientos de especies
Parecen simples cicatrices en la madera, pero los huecos de las encinas esconden un sorprendente refugio donde conviven cientos de especies.

Los huecos que aparecen en las encinas viejas pueden parecer simples señales del paso del tiempo, pero en realidad esconden todo un universo de vida. Hongos, insectos, aves, mamíferos, reptiles y anfibios encuentran en estas cavidades lugares donde alimentarse, reproducirse o protegerse.
Un estudio español sobre los bosques ibéricos de Quercus ha permitido realizar un amplio inventario de esta biodiversidad prácticamente invisible. Los investigadores han documentado más de 2.000 unidades taxonómicas de hongos, 219 especies de escarabajos y 67 especies de vertebrados vinculadas al uso de estos huecos, unos resultados que refuerzan la importancia de conservar los árboles maduros.
Mucho más que madera deteriorada
Los bosques mediterráneos dominados por especies del género Quercus, como la encina (Quercus ilex), constituyen uno de los ecosistemas más representativos de la península ibérica. En España forman parte además de paisajes tan característicos como las dehesas, modeladas durante siglos por actividades como la ganadería, la recogida de leña o las podas.
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— Víctor Hernández (@Victorhercab) October 21, 2023
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Precisamente, algunas de estas prácticas, junto con procesos naturales como la caída de ramas y la descomposición de la madera, favorecen la aparición de cavidades. Investigaciones previas recogidas por los autores estiman que alrededor del 22,5% de las encinas presenta al menos uno de estos huecos.
Su importancia reside en las particulares condiciones que ofrecen. Las cavidades generan microambientes relativamente protegidos frente a las condiciones exteriores y pueden convertirse en puntos de refugio, reproducción o descanso para numerosos organismos.
Más de 2.000 tipos de hongos detectados
Para conocer la diversidad de hongos, los científicos estudiaron 80 cavidades de encinas situadas en los parques nacionales de Cabañeros y Monfragüe. Mediante técnicas de secuenciación genética analizaron muestras obtenidas de las paredes interiores de los huecos.

Los hongos asociados a la descomposición de la madera tuvieron un peso especialmente importante, aunque también aparecieron patógenos vegetales, endófitos y otros grupos con diferentes funciones ecológicas. Además, cada cavidad parece esconder una comunidad muy particular. El 56% apareció únicamente en una muestra y apenas el 2,66% estuvo presente en más del 30% de las cavidades analizadas.
Esta variabilidad podría responder a las condiciones específicas de cada hueco, así como a las diferentes fases de descomposición de la madera. Los hongos, además, desempeñan un papel esencial en estos procesos, favoreciendo el reciclaje de nutrientes y participando en la propia formación y evolución de las cavidades.
219 especies de escarabajos en estos pequeños refugios
El segundo gran grupo analizado fueron los insectos saproxílicos, aquellos vinculados en alguna fase de su ciclo vital a la madera muerta o en descomposición. A partir de datos recopilados entre 2009 y 2025 en distintos bosques españoles, los investigadores identificaron 219 especies de escarabajos pertenecientes a 40 familias.
Cerca del 45% de las especies registradas estaban relacionadas directamente con la madera, mientras que aproximadamente un 18% eran micófagas, es decir, se alimentaban de hongos, y más de un tercio correspondía a depredadores. Algunas presentan además un notable interés para la conservación. Entre ellas se encuentra Limoniscus violaceus, considerado "En Peligro" a escala europea, así como Ischnodes sanguinicollis y Protaetia mirifica, clasificadas como "Vulnerables".
Aves y mamíferos también dependen de las cavidades
La investigación amplió el inventario a los vertebrados y documentó 67 especies que utilizan los huecos de los árboles para anidar, descansar, refugiarse o realizar otras actividades. Las aves y los mamíferos constituyen los grupos predominantes, aunque también aparecen reptiles y anfibios.
Entre los insectívoros, por ejemplo, los científicos encontraron especies que buscan alimento en el suelo, otras que lo hacen en los árboles o en el aire y algunas capaces de utilizar varios ambientes. Un aspecto interesante es que la inmensa mayoría de estos animales no crea sus propios refugios. Solo tres especies de pájaros carpinteros fueron identificadas como excavadoras primarias, mientras que la mayoría de los vertebrados aprovecha cavidades previamente formadas.

En estos huecos pueden refugiarse especies de interés para la conservación como el nóctulo grande (Nyctalus lasiopterus), el murciélago de Bechstein (Myotis bechsteinii), el lagarto ocelado (Timon lepidus) e incluso el lince ibérico (Lynx pardinus).
Por eso, conservar los árboles maduros con cavidades y permitir que continúen los procesos naturales que originan estos huecos puede resultar importante para mantener la heterogeneidad y la biodiversidad de los bosques mediterráneos, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático y otras presiones ambientales.
Referencia de la noticia
Avilés, J. M., de la Hera, I., Micó, E.,et al.. (2026). Tree cavities as key microhabitats: Ecosystem function and conservation in Iberian Quercus forests..