Los 7 mejores lugares de España para recoger setas este otoño
Cesta, navaja y un bosque en el que perderse. La temporada micológica llama a la puerta y algunos rincones de España se convierten en auténticos paraísos para los buscadores de setas.

Hay rincones de España donde, cada otoño, basta con adentrarse entre pinos, robles o castaños para descubrir uno de los tesoros gastronómicos más buscados de la temporada. Boletus, níscalos, rebozuelos o setas de cardo vuelven a convertirse en protagonistas, llevando a numerosos aficionados a recorrer montes y bosques con la cesta preparada.
Pero encontrarlas no es únicamente cuestión de conocer el lugar adecuado. La meteorología tiene mucho que decir. Después de un periodo con pocas precipitaciones, el agua que pueda caer durante las próximas semanas será fundamental para activar una temporada que depende especialmente de la humedad del suelo y de unas temperaturas favorables.
Las lluvias marcarán el inicio de la temporada
El calendario puede señalar el comienzo del otoño, pero las setas siguen su propio reloj. Para que muchos hongos fructifiquen necesitan que coincidan humedad suficiente en el terreno y temperaturas adecuadas, unas condiciones que no siempre llegan al mismo tiempo a todas las regiones.
Nos encanta disfrutar del campo ahora en otoño y si además podemos recoger algo mejor. Parece que hemos pasado años de sequía y ya se dejan ver los níscalos. ¿Te gusta recoger setas o eres más de comerlas? #níscalos #seta #otoño pic.twitter.com/V9L2yKj5Ir
— ViajandoEnFurgo (@viajandoenfurgo) December 7, 2018
Unas lluvias abundantes seguidas de jornadas templadas pueden cambiar rápidamente el aspecto del bosque. De momento las lluvias estarán ausentes de España en los próximos días. Por eso, antes de desplazarse, resulta conveniente comprobar cómo ha evolucionado el tiempo en la zona durante las semanas anteriores. Si las condiciones acompañan, estos siete lugares figuran entre los grandes destinos micológicos de España.
1. Sierra de Urbión (Soria), uno de los grandes referentes
Hablar de setas en España conduce inevitablemente hasta Soria. La Sierra de Urbión reúne extensos pinares y zonas de montaña donde existe una notable diversidad micológica.

Covaleda y Vinuesa son dos puntos especialmente conocidos. En los montes próximos a la Laguna Negra pueden encontrarse numerosas especies, mientras que Molinos de Duero, junto al embalse de la Cuerda del Pozo, es otro enclave interesante para buscar senderuelas, setas de cardo y otros hongos.
2. Sierra de Gredos y Valle del Alberche (Ávila)
Los paisajes de Gredos esconden otro importante territorio para los aficionados. Sus pinares, robledales y castañares proporcionan hábitats adecuados para diferentes hongos, entre ellos los apreciados boletus.
Estaba la cosa más de níscalos #Gredos #setas pic.twitter.com/61bqbS9zht
— Laura Castellanos (@Lau_CSS) October 29, 2022
Hacia el norte de la sierra aparece otro punto destacado. Se trata del Valle del Alberche y Tierra de Pinares. Municipios como El Barraco, Navaluenga o San Juan de la Nava cuentan con montes y rutas donde la micología adquiere especial protagonismo durante el otoño.
3. Sierra de Francia (Salamanca)
La diversidad forestal explica buena parte de la riqueza micológica de este rincón salmantino. Castaños, robles y coníferas forman un mosaico especialmente favorable cuando llegan las lluvias y descienden las temperaturas.
La Alberca, Mogarraz, Miranda del Castañar y Villanueva del Conde son algunos de los puntos desde los que explorar la zona. Boletus y níscalos comparten protagonismo con rebozuelos o trompetas de los muertos.
4. Los pinares de Valladolid
No hace falta dirigirse a una gran sierra para disfrutar de una jornada micológica. Valladolid cuenta con extensas masas de pinar donde el otoño puede traer buenas oportunidades, especialmente para quienes buscan níscalos.

Íscar, Olmedo, Mojados, Matapozuelos, Alcazarén o La Pedraja de Portillo son algunos de los municipios con tradición recolectora. Como ocurre en el resto del país, la productividad puede variar considerablemente de un año a otro dependiendo de las precipitaciones.
5. Sanabria (Zamora)
Bosques, montañas y un clima relativamente húmedo convierten a la comarca de Sanabria en otro de los territorios a tener en cuenta. A ella se suman otras zonas zamoranas como Aliste y La Carballeda.
La gente: no hay setas, está el monte seco. #Sanabria: pic.twitter.com/crPKRADV8Y
— David Gago Ruiz (@gagoruiz) October 11, 2022
La diversidad es uno de sus principales atractivos. Y es que dependiendo del hábitat y del momento de la temporada pueden aparecer rebozuelos, parasoles, trompetas de los muertos o amanitas cesáreas, entre otras especies.
6. Tierra de Campos y Cerrato (Palencia)
Palencia ofrece un paisaje diferente. Aquí, además de las áreas arboladas, determinados pastizales y espacios abiertos proporcionan el hábitat adecuado para una de las especies más apreciadas de la cocina española: la seta de cardo.
Zonas de Tierra de Campos y municipios de la comarca del Cerrato, como Cevico Navero, son conocidos por la presencia de setas de temporada. También pueden aparecer champiñones silvestres cuando las condiciones de humedad son favorables.
7. Montes de Valsaín (Segovia)
La última parada está en plena Sierra de Guadarrama. Los Montes de Valsaín, junto al Real Sitio de San Ildefonso, constituyen uno de los grandes espacios forestales de Segovia y también un destino habitual para los aficionados a las setas.
Los bosques de #Valsaín en el #ParqueNacional de la Sierra de #Guadarrama son un paraíso micológico.
— Apuntes de ciencia (@ApuntesCiencia) October 10, 2020
1) Sparassis crispa
2) Macrolepiota procera
3) Ramaria formosa
#FotoCiencia #micología #hongos #setas pic.twitter.com/FO0QhR8aNS
Sus pinares pueden albergar Boletus edulis y otras especies de interés micológico. Su proximidad a Madrid hace, además, que sea una zona especialmente concurrida durante los fines de semana de otoño.
Qué tener en cuenta para recoger setas
Antes de preparar la cesta conviene comprobar las normas del destino elegido. Muchos espacios cuentan con aprovechamientos micológicos regulados, permisos obligatorios o límites sobre la cantidad que puede recolectarse.

También es recomendable utilizar una cesta que permita la aireación y evitar dañar innecesariamente el terreno. Y, sobre todo, nunca debe consumirse un ejemplar si existen dudas sobre su identificación, ya que algunas especies tóxicas pueden confundirse con otras comestibles.
Si las lluvias aparecen y la humedad consigue mantenerse en el suelo, los bosques españoles podrían empezar a ofrecer uno de los espectáculos naturales y gastronómicos más esperados del otoño.