Entre murallas y callejones: descubre los rincones secretos de esta ciudad medieval de Malta
Descubre una ciudad que no aparece en todos los mapas ni en todas las guías. Entre murallas doradas y calles vacías, este lugar guarda secretos que solo descubrirás caminando por su silencio.

En Malta hay un momento exacto en el que el viajero entiende que esta isla no se limita a playas de aguas imposibles, y sucede cuando el sol empieza a caer, el aire se vuelve más denso y el silencio gana terreno al ruido.
Es entonces cuando, en el centro exacto de la isla, aparece una ciudad amurallada que parece flotar sobre el paisaje. No hay música, no hay tráfico, no hay prisa. Solo piedra, historia y una sensación inquietante: la de haber entrado en un lugar donde el tiempo decidió detenerse.
Mdina, la ciudad del silencio que guarda los secretos de Malta
Nos referimos a Mdina, ciudad que se alza en el centro de la isla principal de Malta, sobre una colina que domina el territorio circundante. Su ubicación no es casual: desde aquí se controlaban rutas, campos y amenazas. Hoy, esa misma posición privilegiada regala algunas de las mejores vistas panorámicas del país.
Conocida como la Ciudad del Silencio, Mdina cuenta con apenas unos cientos de habitantes y un tráfico prácticamente inexistente, lo que refuerza su atmósfera de ciudad detenida en el tiempo.
Cuatro mil años de historia tras sus muros
Los orígenes se remontan a alrededor del año 1000 a.C., cuando los fenicios establecieron aquí un asentamiento fortificado llamado Maleth. Posteriormente, romanos, bizantinos y árabes dejaron su huella, siendo estos últimos quienes redujeron la ciudad a su perímetro actual y le dieron el nombre de Medina, “ciudad amurallada”.
Per some cursory Google and ChatGPT research, it seems that the smallest walled city in the world (with intact walls) is Mdina, Malta, with an area of 0.07 sq km within the outer edge of the walls. (For comparison, the Vatican is 0.49 sq km.) pic.twitter.com/vIqfZQrnhd
— Clayton Hamre (@ClaytonHamre) January 4, 2026
Durante la Edad Media fue el centro político, religioso y administrativo de Malta, hasta que la llegada de los Caballeros de la Orden de San Juan en 1530 desplazó la capitalidad a Birgu y, más tarde, a La Valeta.
Historia, arte y callejones secretos de Mdina
El acceso a esta ciudad se realiza a través de la imponente Puerta Principal, reconstruida en estilo barroco en el siglo XVIII tras el terremoto de 1693. Cruzarla es un gesto simbólico: el ruido queda atrás y comienza un recorrido íntimo por calles estrechas, fachadas de piedra color miel y balcones cerrados que parecen observar al visitante con discreción.
Una de las paradas imprescindibles es la Catedral de San Pablo, edificada sobre el supuesto lugar donde el apóstol se encontró con el gobernador romano Publio tras el naufragio en Malta, en el año 60 d.C.
The beautiful St. Paul Cathedral in Mdina, Malta. pic.twitter.com/Ivc1x2wnt7
— LeoDaVinciWave (@LeoDaVinciWave) December 2, 2025
El templo actual, de estilo barroco, data de finales del siglo XVII y sorprende por su suelo de mármol con lápidas nobiliarias, sus frescos y su museo anexo, que alberga valiosas piezas de arte sacro.
De los palacios nobles a las vistas que impresionan
Perderse por las calles de esta ciudad es parte de la experiencia. Mdina está llena de callejones secundarios donde se esconden palacios como el Palazzo Falson, una residencia medieval perfectamente conservada que permite entender cómo vivía la aristocracia maltesa. Sus salas, biblioteca y colección de arte ofrecen una mirada íntima a la vida privada de la ciudad cuando aún era el centro del poder.
Palazzo Falson in #mdina was fantastic #palazzofalson #mdina #rabat pic.twitter.com/A7yu3FzL9U
— 𝘚𝘵𝘦𝘱𝘩𝘦𝘯 𝘍 彡 (@BearDublin) July 4, 2023
Otro de los grandes atractivos de Mdina son los bastiones que la rodean, que no sólo protegieron la ciudad durante siglos, sino que hoy ofrecen una de las vistas más completas de Malta. Desde aquí se observa La Valeta a lo lejos, los campos y colinas del centro de la isla, y, en días despejados, incluso las aguas del Mediterráneo.
Al atardecer, cuando el cielo se tiñe de dorado y rosa, estos miradores se convierten en uno de los lugares más fotogénicos y evocadores de la isla, recordando la importancia estratégica que Mdina tuvo desde la antigüedad hasta la Edad Media.
No te pierdas la última hora de Meteored y disfruta de todos nuestros contenidos en Google Discover totalmente GRATIS
+ Seguir a Meteored