Unos biólogos del CSIC revelan que diez tortugas gigantes podrían recuperar procesos ecológicos perdidos hace 180 años

¿Pueden solo 10 tortugas gigantes ayudar a reconstruir un ecosistema desaparecido hace casi dos siglos? Un estudio en el que han participado expertos en biología del CISC afirma que sí.

El estudio muestra que 10 tortugas gigantes de Aldabra puede reactivar funciones ecológicas desaparecidas durante casi dos siglos en una pequeña isla de Seychelles
El estudio muestra que 10 tortugas gigantes de Aldabra puede reactivar funciones ecológicas desaparecidas durante casi dos siglos en una pequeña isla de Seychelles

Un equipo con participación española ha demostrado que la reintroducción de solo 10 tortugas gigantes de Aldabra puede reactivar funciones ecológicas desaparecidas durante casi dos siglos en una pequeña isla de Seychelles. El estudio, publicado en Restoration Ecology, está firmado por Iago Ferreiro-Arias, Sergio García-Peña, Christopher Kaiser-Bunbury y Pablo Vargas, biólogo vinculado al Real Jardín Botánico-CSIC.

La investigación analiza el caso de la isla de Aride, donde estos animales fueron reintroducidos en 2018 tras más de 180 años de ausencia local. El trabajo muestra que las tortugas han vuelto a ejercer funciones clave para el ecosistema, como la dispersión de semillas nativas, el consumo de vegetación exótica y el reciclaje de materia orgánica.

Una investigación con sello español

El estudio tiene un marcado componente español. Además de la participación de investigadores españoles, el trabajo contó con apoyo logístico y analítico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Real Jardín Botánico de Madrid. La financiación procedió del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dentro de un proyecto centrado en interacciones ecológicas y restauración.

El objetivo era entender no solo si las tortugas gigantes podían restaurar procesos perdidos, sino también si todos los individuos contribuían de la misma forma. Para ello, los investigadores combinaron observaciones de campo, análisis de heces y técnicas de metabarcoding de ADN, que permiten identificar restos vegetales consumidos a partir de material genético.

Más de 11.000 semillas dispersadas

En apenas dos meses, las 10 tortugas dispersaron más de 11.000 semillas, en su mayoría de plantas nativas. Este dato confirma que su regreso puede favorecer la regeneración natural de la vegetación de Aride.

Sin embargo, el hallazgo más interesante es que no todas las tortugas tuvieron el mismo peso ecológico. Solo tres individuos fueron responsables de más del 80% de las semillas dispersadas. Esto significa que, en poblaciones pequeñas, algunos ejemplares pueden funcionar como individuos clave.

Solo tres individuos fueron responsables de más del 80% de las semillas dispersadas
Solo tres individuos fueron responsables de más del 80% de las semillas dispersadas

Entre las especies más beneficiadas aparece Morinda citrifolia, una planta nativa cuyas semillas fueron dispersadas de forma abundante. Al pasar por el sistema digestivo de las tortugas y quedar depositadas en excrementos ricos en nutrientes, estas semillas pueden encontrar mejores condiciones para germinar lejos de la planta madre.

También frenan plantas introducidas

El estudio también destaca otro papel importante, el control de flora exótica. Las tortugas ramonearon y pastaron sobre 54 especies vegetales, muchas de ellas introducidas. Este comportamiento puede ayudar a limitar la expansión de plantas no nativas, uno de los grandes problemas de conservación en ecosistemas insulares.

Además, al consumir hojas caídas y restos vegetales, las tortugas actúan como detritívoras. Esta función favorece el reciclaje de nutrientes en suelos pobres, como los de muchas islas graníticas tropicales.

¿Por qué importa para la restauración ecológica?

La investigación aporta una lección relevante para futuros proyectos de conservación, ya que no basta con contar cuántos animales se reintroducen, también importa qué hace cada individuo.

Algunas tortugas destacaron como dispersoras de semillas nativas; otras fueron más eficaces consumiendo plantas exóticas; y otras contribuyeron más al reciclaje de materia orgánica. Esa variabilidad individual puede determinar el éxito de una restauración ecológica.

El estudio demuestra cómo herramientas avanzadas pueden ayudar a diseñar reintroducciones más eficaces
El estudio demuestra cómo herramientas avanzadas pueden ayudar a diseñar reintroducciones más eficaces

Desde una perspectiva española, el estudio refuerza el papel de la ciencia nacional en proyectos internacionales de conservación. También demuestra cómo herramientas avanzadas, como el análisis genético de heces y las redes ecológicas individualizadas, pueden ayudar a diseñar reintroducciones más eficaces.

El caso de Aride demuestra que una población muy pequeña puede iniciar la recuperación de procesos ecológicos perdidos durante generaciones. Pero también lanza una advertencia. Si unas pocas tortugas concentran funciones esenciales, la pérdida de esos individuos podría tener consecuencias importantes.

Referencia de la noticia

Ferreiro-Arias, I., García-Peña, S., Kaiser-Bunbury, C., & Vargas, P. (2026). Individual variability shapes interaction rewiring and fosters ecosystem restoration by reintroduced giant tortoises in the Seychelles. Restoration Ecology, 34(4), e70342.

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