Qué sabemos sobre la extrema longevidad del tiburón de Groenlandia, el animal que puede vivir casi 400 años

Sumérgete en la historia de este escualo, un misterio del Ártico que ha fascinado a científicos durante décadas. Su sorprendente longevidad y adaptaciones únicas lo convierten en uno de los secretos mejor guardados del océano.

Tiburón de Groenlandia
El tiburón de Groenlandia es uno de los pocos vertebrados capaces de sobrevivir a temperaturas cercanas a los 0°C. Fuente: El Imparcial.

En los últimos días, Groenlandia ha sido protagonista de titulares internacionales, en buena parte por la política de Donald Trump y sus aspiraciones estratégicas sobre el enorme territorio helado.

Pero más allá de la geopolítica, este remoto enclave del Ártico nos sigue sorprendiendo por su naturaleza única y misteriosa. En medio del hielo y sus aguas profundas se encuentra un habitante tan enigmático como sorprendente: el tiburón de Groenlandia, una criatura capaz de vivir casi 400 años.

El depredador más longevo del planeta

El tiburón de Groenlandia, cuyo nombre científico es Somniosus microcephalus, es una especie que escapa a muchas de las normas biológicas que conocemos sobre peces y organismos marinos.

Perteneciente a la familia Somniosidae, también conocida como tiburones dormidos o de aguas profundas, este animal pasa la mayor parte de su vida en las heladas aguas del Atlántico Norte y el Ártico, desde Canadá hasta Islandia y Groenlandia.

Su lento movimiento y su comportamiento sigiloso contrastan con imágenes más cinematográficas de tiburones rápidos y agresivos.

A primera vista, su aspecto puede parecer poco impresionante comparado con los tiburones más famosos como el blanco o el tigre. Tiene una cabeza relativamente pequeña (de ahí su nombre científico), un cuerpo alargado y un color grisáceo que se camufla con la penumbra de las profundidades.

Un récord biológico sin precedentes: el tiburón que puede vivir cuatro siglos

Lo que diferencia al tiburón de Groenlandia de prácticamente cualquier otro vertebrado del planeta es su esperanza de vida extraordinaria. Estudios anteriores ya sugerían que podía vivir más de 200 años, pero investigaciones recientes elevan ese número de forma notable.

Un nuevo estudio publicado en Nature Communications por científicos liderados por Lily Fogg, de la Universidad de Basilea, ha puesto cifras más precisas: algunos individuos podrían vivir hasta casi 400 años.

Este rango de edad provoca asombro entre biólogos y oceanógrafos, ya que supera con creces los límites de longevidad de otras especies marinas conocidas. Para ponerlo en perspectiva: una persona que naciera en los años 1600 podría haber coincidido con un tiburón de Groenlandia juvenil si hoy aún siguiera vivo.

¿Cómo se determina la edad de un tiburón tan longevo?

Una de las dificultades históricas para siquiera estimar la edad de estos tiburones es que carecen de estructuras óseas claras que permitan un conteo de “anillos” como en otros peces. En lugar de ello, se utiliza una combinación de técnicas genéticas y de marcaje de tejidos que reflejan el paso del tiempo.

En el estudio de Fogg y su equipo, los investigadores analizaron muestras de proteínas del cristalino del ojo de los tiburones. Estas proteínas se desarrollan en etapas muy tempranas de la vida del animal y no se renuevan, lo que permite, mediante relojes moleculares específicos, estimar con precisión el tiempo transcurrido desde su formación.

Ojos funcionales, no deteriorados

Y es que hasta ahora se asumía que los ojos del tiburón de Groenlandia eran rudimentarios o prácticamente inútiles, debido a las condiciones extremas de luz en su hábitat profundo y oscuro. Sin embargo, la investigación de Basilea reveló que estos ojos son funcionales y están adaptados a su entorno, desafiando la idea de que se trataba de órganos degenerados.

Ojos del Tiburón de Groenlandia
Sus ojos, adaptados a la oscuridad del Ártico, son funcionales, y su carne fresca, sin embargo, es tóxica por urea y óxido de trimetilamina. Fuente: Infobae

Los científicos han encontrado estructuras retinianas y adaptaciones que indican que los tiburones pueden distinguir formas y quizá aprovechar la poca luz disponible en las profundidades. Esta adaptación sensorial tiene sentido evolutivo: saber localizar presas o reconocer cambios en su entorno puede ser crucial cuando la comida es escasa y la energía debe emplearse de forma eficiente.

Características físicas y comportamiento del escualo

El tiburón de Groenlandia puede alcanzar tamaños de hasta 6 metros de longitud, aunque la mayoría de individuos que se encuentran son más pequeños. Su metabolismo es extremadamente lento, una estrategia de supervivencia eficaz en aguas frías donde los recursos nutricionales son limitados.

Esta baja tasa metabólica también influye en su crecimiento y en su desarrollo, lo que se relaciona con su longevidad: cuanto más lento es el ritmo de vida, más prolongado puede ser el ciclo vital.

Se alimenta de una amplia gama de presas, desde peces como el bacalao ártico hasta mamíferos marinos muertos que caen desde la superficie. Su presencia en las aguas profundas y frías hace que su estudio sea complicado, y muchos de sus comportamientos aún son desconocidos.

La longevidad extrema del tiburón de Groenlandia lo convierte también en una especie especialmente vulnerable: crece despacio, alcanza tarde la madurez y sus poblaciones tardan siglos en recuperarse. Es por ello que, en un Ártico cada vez más afectado por la pesca profunda y el cambio climático, su protección se vuelve una prioridad científica.

Referencia de la noticia:

Fogg, L.G., Tom, E., Policarpo, M. et al. The visual system of the longest-living vertebrate, the Greenland shark. Nat Commun 17, 39 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-025-67429-6

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