"Mirar al Sol no duele, pero ciega": el motivo científico por el que no debemos mirarlo directamente durante el eclipse

Con el eclipse total de Sol que podrá observarse en parte de España el próximo 12 de agosto, los expertos recuerdan: mirar directamente al astro, incluso durante unos segundos, puede causar lesiones irreversibles en la retina sin provocar dolor alguno.

Mirar directamente al sol o exponer la vista sin protección causa daños graves en el ojo humano.
Mirar directamente al sol o exponer la vista sin protección causa daños graves en el ojo humano.

Cada vez que se anuncia un eclipse solar, resurgen las mismas recomendaciones: utilizar gafas homologadas, evitar observar el Sol directamente y no confiar en métodos caseros como radiografías, cristales ahumados o gafas de sol convencionales. Sin embargo, muchas personas siguen preguntándose por qué mirar al sol es tan peligroso si, aparentemente, no produce dolor.

La respuesta está en el funcionamiento de nuestros propios ojos. La retina, el tejido encargado de captar la luz y enviar la información al cerebro, carece de receptores del dolor. Esto significa que puede sufrir un daño grave sin que la persona perciba ninguna molestia inmediata. En otras palabras, mirar al Sol no duele, pero puede provocar una pérdida permanente de visión.

¿Qué ocurre realmente cuando miramos al sol?

El ojo humano funciona como una lente muy potente. La córnea y el cristalino concentran la luz en un punto muy pequeño de la retina, concretamente en la mácula, la región responsable de la visión central y de alta definición.

Cuando esa luz procede directamente del Sol, la energía que alcanza la retina es extraordinariamente intensa. En pocos segundos puede desencadenar dos tipos de lesiones.

Por un lado, el calor concentrado puede producir una auténtica quemadura en las células fotorreceptoras. Por otro, la radiación ultravioleta y la luz visible de alta energía provocan una reacción fotoquímica que deteriora las estructuras celulares y favorece la muerte de esas células especializadas.

El resultado recibe el nombre de retinopatía solar, una lesión que puede dejar secuelas permanentes y que, en algunos casos, no tiene tratamiento eficaz.

¿Por qué no sentimos dolor?

Una de las características más engañosas de este tipo de lesión es que el afectado no suele notar nada mientras se produce el daño.

La explicación es sencilla desde el punto de vista biológico: la retina no dispone de terminaciones nerviosas capaces de transmitir dolor. Mientras la luz destruye las células responsables de la visión, la persona únicamente puede experimentar un ligero deslumbramiento o una sensación pasajera de incomodidad.

Anatomía del ojo humano y proceso físico y químico por el que capta la luz.
Anatomía del ojo humano y proceso físico y químico por el que capta la luz.

Los síntomas suelen aparecer horas después de la exposición. Entre los más habituales se encuentran:

  • Visión borrosa.
  • Aparición de una mancha oscura en el centro del campo visual.
  • Dificultad para distinguir colores.
  • Pérdida de nitidez al leer o reconocer rostros.
  • Distorsión de las líneas rectas.

En algunos pacientes la visión mejora parcialmente con el paso de los meses, pero otros mantienen daños permanentes porque las células destruidas no pueden regenerarse.

El eclipse total de Sol en España vuelve a poner el foco en este riesgo

El eclipse total de Sol que podrá contemplarse desde diferentes zonas de España el próximo 12 de agosto será uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años. Miles de personas saldrán a observar el fenómeno, convirtiéndose en una oportunidad única para disfrutar de la astronomía.

Sin embargo, los especialistas insisten en que un eclipse también supone un momento de mayor riesgo si no se toman las precauciones adecuadas. Durante las fases parciales, el Sol sigue emitiendo una enorme cantidad de radiación capaz de dañar la retina.

Solo durante los breves instantes de totalidad —cuando el disco solar queda completamente cubierto por la Luna y únicamente desde las zonas donde ese fenómeno es realmente total— puede retirarse la protección visual. En cualquier otro momento es imprescindible utilizar gafas específicas homologadas conforme a la norma internacional ISO 12312-2.

Precisamente, el hecho de que el cielo se oscurezca parcialmente lleva a muchas personas a bajar la guardia, cuando el peligro continúa siendo prácticamente el mismo. Mejor aplicar unas sencillas medidas de prevención —atención a los más pequeños— para evitar que un momento inolvidable termine convirtiéndose en una lesión ocular irreversible.

Referencia de la noticia

Pérez-Montero, F. J. (2025). ¿Por qué no debemos mirar directamente al Sol? The Conversation España.