La ruta del plástico agrícola: desde los campos hasta el fondo del mar Mediterráneo

El uso de plásticos y su dependencia en el sistema agroalimentario tienen un coste ambiental alto. No todos se están gestionando adecuadamente, acabando gran parte de ellos como residuo en el medio natural.

Campor de cultivo
Los plásticos agrícolas se acumulan en el mar

El plástico es un material habitual utilizado para el embalaje y conservación de los alimentos. Se utiliza en los invernaderos, sistemas de riego y cubiertas de cultivo, y han logrado aumentar la productividad y reducir el consumo de agua en el cultivo de algunos alimentos. Pero, el uso de plásticos y su dependencia en el sistema agroalimentario tienen un coste ambiental alto.

El recorrido de los plásticos

Un estudio publicado recientemente en la revista iScience, muestra que los plásticos utilizados en agricultura se dispersan en el entorno fuera de las zonas de cultivo y acaban lejos, incluso a más de 100 km de la costa en las profundidades del mar.

Los cauces secos de las ramblas que desembocan en el mar se mantienen sin agua la mayor parte del año y van acumulando depósitos de basura, la mitad de ellos son plásticos agrícolas.

Cuando llueve las ramblas se convierten en ríos que conducen rápidamente el agua y todos los depósitos de basura que se han ido acumulando hasta la costa llegando al mar. Algunos se hunden con el paso del tiempo y otros se desplazan mar adentro.

Las lluvias intensas pueden desplazar grandes cantidades de residuos en poco tiempo pudiendo aparecer al día siguiente en redes de pesca, ser devuelto a la costa por el oleaje, depositados en el fondo marino o perdidos en la inmensidad del mar.

Plástico marino vs plástico agrícola

Los autores del estudio han descubierto que en muchos casos el material encontrado en el mar no procede del sector pesquero. Por ejemplo, una red puede ser una malla agrícola utilizada para sujetar cultivos y no una red de pesca.

Estas mallas agrícolas están hechas de plástico y su vida útil suele ser de un año, por lo que se usan durante una temporada. La falta de un sistema eficaz para su tratamiento, no favorece su reutilización o reciclado, acabando una parte importante de ellas dispersándose por el medio natural.

La confusión entre plásticos marinos y agrícolas tiene consecuencias importantes: dificulta su correcta gestión y tratamiento, y afecta a la manera en que entendemos el origen de la contaminación marina, subestimando el papel de la agricultura en el problema.

Así mismo, con esta confusión se atribuye el impacto ambiental a otros sectores, lo que impide diseñar soluciones eficaces y justas para el problema existente que puedan facilitar la reducción de residuos y su acumulación en el mar.

Un problema global

El estudio se centró en el mar de Alborán, próximo a las zonas de cultivo del sudeste peninsular, pero hasta un 38 % de la costa mediterránea está ocupada por cultivos, en gran parte de regadío que utilizan grandes cantidades de plástico.

La combinación de cultivos de regadío en zonas próximas a la costa, una gestión deficiente de los residuos y episodios de lluvias extremas aumenta el riesgo de que los residuos agrícolas acaben en el mar y está convirtiendo la contaminación por plásticos agrícolas en un fenómeno global.

El estudio puede replicarse en cualquier parte del mundo, ya que regiones de América, Asia o África, donde se lleva a cabo agricultura costera intensiva podrían enfrentarse a este problema. Este tipo de residuos ha recibido menos atención a nivel internacional que suele centrarse en otros tipos de basura marina.

Sin embargo, el problema no termina en el mar, con el tiempo, los plásticos acaban fragmentados en piezas muy pequeñas, los microplásticos, que pueden ser ingeridos por organismos marinos y afectarnos a través de la cadena alimentaria.

Además, muchos de los plásticos que se fragmentan contienen sustancias químicas que pueden ser dañinas para los seres vivos. Cuando estas sustancias entran en los ecosistemas, los compuestos químicos entrañan un riesgo adicional para la vida marina y el equilibrio de sus ecosistemas.

Puntos de mejora

En varios países europeos existen sistemas de gestión de residuos agrícolas, como en Francia, Alemania e Irlanda, pero según el estudio muchos de estos sistemas no funcionan correctamente: suelen someter a los plásticos a 3 métodos de eliminación: vertido en vertederos, reciclaje físico y pirólisis.

Reducir el uso de plásticos en la agricultura es una de las medidas más urgentes. Apostar por alternativas reutilizables y más duraderas que pueden mantener la productividad sin impactar en el medio ambiente. La formación y concienciación promueven buenas prácticas y evitan pérdidas de material.

Es necesario actuar a lo largo de todo el ciclo de vida del plástico, en su fabricación, uso y eliminación, con políticas integradas que estén adaptadas al contexto local y que reduzcan la generación de residuos desde su origen.

También reforzar la responsabilidad compartida entre productores y usuarios para garantizar la recogida y gestión correcta de todos los materiales con sistemas de control que eviten que los residuos acaben en la naturaleza y apoyando al sector agrícola.

La agricultura sostenible no puede apoyarse en materiales que comprometan los ecosistemas de los que depende. A través de una gestión preventiva, integrada y transparente se puede evitar que los alimentos que cultivamos dejen una huella plástica en la tierra y en el mar.

El Tratado Global sobre la Contaminación por Plásticos se encuentra en negociación por parte de Naciones Unidas y su objetivo es establecer normas comunes que aborden el problema en todas las fases del uso del plástico.

Referencia de la noticia

Morales-Caselles, Carmen et al. (2025) Agricultural plastics as marine pollutants: Empirical evidence from inland and coastal field surveys. iScience, Volume 28, Issue 6, 112701 https://doi.org/10.64628/AAO.9jj633yjq

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