José Miguel Viñas, meteorólogo: "los granizos gigantes aparecen como piedras en el camino del calentamiento global"

Cada vez se documentan más tormentas por todo el mundo que generan granizos gigantes. El calentamiento global está favoreciendo el crecimiento de grandes piedras de hielo en el seno de los cumulonimbos.

Las granizadas dejan a veces piedras de hielo de gran tamaño. Se empieza a constatar una mayor frecuencia de tormentas que dejan granizos gigantes.
Las granizadas dejan a veces piedras de hielo de gran tamaño. Se empieza a constatar una mayor frecuencia de tormentas que dejan granizos gigantes.

Las fotografías y videos de violentas granizadas, con piedras de hielo de gran tamaño que causan enormes destrozos, están a la orden del día. Cada vez son más frecuentes los avisos meteorológicos en los que se advierte que se producirán tormentas muy fuertes con granizos con un tamaño mayor de 2 cm, lo que se conoce comúnmente como pedrisco. Las piedras de hielo que caen del cielo exceden, a veces, por mucho ese diámetro, lo que se ve favorecido por el calentamiento global en el que nos hallamos inmersos.

Empiezan a aparecer trabajos de investigación que certifican que la frecuencia con la ahora se forman tormentas que dejan granizos gigantes está aumentando. Todo apunta a que este proceso de intensificación de las tormentas y de todos los meteoros asociados a ellas, como los granizos, irá a más en el futuro.

En un estudio publicado el pasado mes de mayo en la revista Nature se proyecta un aumento del 36,5 al 42,1% en el daño potencial a escala global asociado a tormentas de granizo para finales del siglo XXI, con un aumento significativo de los granizos gigantes, con diámetros mayores de 3 cm.

Piedras de hielo en una atmósfera dopada

El mecanismo de formación de los granizos en una nube de tormenta es conocido. Uno de los factores clave en el proceso es el vapor de agua presente en el aire, ya que justamente es un ambiente intranube cargado de humedad donde se favorece tanto la formación de los embriones de hielo que forman los granizos como el crecimiento de estos. Cuanto más vapor de agua haya disponible, mayor tamaño alcanzarán los granizos.

Piedra de granizo de 10 centímetros de diámetro recogida tras una granizada ocurrida en la localidad de La Bisbal d'Empordà (Girona) la tarde del 30 de agosto de 2022. Crédito: Servei Meteorològic de Catalunya / Josep Pareta.
Piedra de granizo de 10 centímetros de diámetro recogida tras una granizada ocurrida en la localidad de La Bisbal d'Empordà (Girona) la tarde del 30 de agosto de 2022. Crédito: Servei Meteorològic de Catalunya / Josep Pareta.

Lo cierto es que la humedad atmosférica está aumentando en la baja atmósfera a escala planetaria, lo que está siendo favorecido, en gran medida, por el calentamiento que está teniendo lugar en las aguas superficiales de los mares y océanos.

No es casualidad que varias de las mayores granizadas ocurridas (y documentadas) en España se han producido los últimos años, lo que coincide con un periodo en el que el calentamiento marino, tanto en el Mediterráneo como en las aguas atlánticas que rodean la Península, ha dado un salto hacia arriba.

La granizada ocurrida el 30 de agosto de 2022 en la localidad gerundense de La Bisbal d'Empordà ha sido hasta el momento la más intensa documentada en nuestro país; se recogieron varios granizos cuyos diámetros alcanzaron los 10 centímetros.

Impacto sobre un vehículo de una fuerte granizada que dejó piedras de hielo de gran tamaño.
Impacto sobre un vehículo de una fuerte granizada que dejó piedras de hielo de gran tamaño.

El nivel de devastación que provocan granizos de ese calibre es muy grande, poniendo en riesgo la vida de personas y animales, aparte de causar graves daños en el mobiliario urbano, vehículos, tejados y ventanas de las casas, así como en la cubierta vegetal y los cultivos, cuando la granizada tiene lugar en zonas agrarias. Se trata de uno de los impactos del cambio climático, pues, tal y como se ha apuntado, ahora el dopaje atmosférico provocado por la subida global de las temperaturas está potenciando el crecimiento de granizos gigantes.

La Organización Meteorológica Mundial, en su Archivo Mundial de Extremos Meteorológicos y Climáticos, incluye sólo un dato relativo al granizo: la piedra de mayor peso jamás documentada, recogida en el distrito de Gopalganj, en Bangladesh el 14 de abril de 1986, con nada menos de 1,02 kg. Fuera de este archivo oficial existen numerosos registros de diámetros de granizo.

No tenemos que remontarnos muy atrás en el tiempo para encontrar datos de granizos gigantes ciertamente increíbles, como el que se recogió en la localidad de Kankakee, en Illinois (EE.UU.) el 10 de marzo de este año, que llegó a superar ligeramente los 16 centímetros de diámetro y el medio kilo de peso.

Siguiendo la pista a los granizos gigantes

Ante la evidencia, avalada por los registros documentales, de que las tormentas muy fuertes que dejan granizos de gran tamaño y consecuencias devastadoras están yendo a más, cobran especial interés las investigaciones que permitan caracterizar de la mejor forma posible el granizo que dejan las tormentas. Uno de los mayores especialistas del mundo en esta cuestión es el físico español, José Luis Sánchez, de la Universidad de León, que ha dedicado gran parte de sus investigaciones al granizo y su compleja microfísica.

Hace ya bastantes años este investigador empezó a instalar por distintas zonas de España donde la actividad tormentosa es alta, unos dispositivos denominados granizómetros, con el fin de tener registros directos de la distribución de tamaños que tienen los granizos que deja una tormenta. Esta información, cruzada con los datos de radar y satélite, entre otros, sirve de gran ayuda para caracterizar mejor los cumulonimbos (nubes de tormenta) y las granizadas que generan.

El granizómetro es un dispositivo empleado hace años por el investigador de la Universidad de León José Luis Sánchez, que permite caracterizar qué tamaños tienen los granizos que dejan las granizadas. Créditos: Grupo de Física de la atmósfera de la Universidad de León / La Nueva Crónica / Mauricio Peña
El granizómetro es un dispositivo empleado hace años por el investigador de la Universidad de León José Luis Sánchez, que permite caracterizar qué tamaños tienen los granizos que dejan las granizadas. Créditos: Grupo de Física de la atmósfera de la Universidad de León / La Nueva Crónica / Mauricio Peña

El granizómetro se desarrolló en 1960 por los investigadores Richard A. Schleusener y A. H. Jennings. consta de un soporte metálico de base rectangular o cuadrada, en que se coloca una placa de un material similar al poliespán, de tal forma que cuando caen granizos sobre él quedan marcados sobre él los impactos. Una vez recogidas esas placas, se aplica sobre ellas una pintura negra, lo que facilita la visualización y la medida de las distintas marcas.

Las placas de los granizómetros se fotografían y digitalizan y de ellas se puede extraer abundante información de interés. Aparte de obtener una medida directa de la distribución del tamaño de los granizos, se puede saber qué dureza tiene el hielo (lo que arroja pistas sobre su propia naturaleza), la actividad eléctrica que desplegó la tormenta, si el granizo cayó áneamente con lluvia, etc. Este tipo de estudios cobrarán relevancia los próximos años, en la medida en que sigan aumentando las granizadas que generan piedras de hielo gigantes.

Referencia de la noticia

Zhang, S., Zhang, Q., Allen, JT et al.. (2026). Aumento del potencial global de daños por granizo en un mundo en calentamiento.