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Huevos 'fritos' en la Antártida, por Cyprien Verseux

Hoy el Jefe de la base Concordia ha atendido a Meteored tras hacer unas fotos que han dado la vuelta al mundo. Han salido a almorzar al aire libre y la comida se ha petrificado, creando auténticas obras de arte.

Juan José Villena Juan José Villena 04 Oct 2018 - 15:13 UTC
Antártida
Intento fallido de hacer huevos fritos en la estación Concordia, por Cyprien Verseux.

En los últimos días los investigadores de la base francesa e italiana de Concordia, ubicada en el corazón de la Antártida, vienen publicando en las redes sociales sus intentos fallidos de almorzar al aire libre. Los huevos se congelan antes de tocar la sartén, los espaguetis quedan como escarpias, haciendo casi levitar al tenedor, y la crema de chocolate crea espectaculares estalactitas. Las fotos están dando la vuelta al mundo gracias a los cerca de 400 retweets que acumulan. Hoy el astrobiólogo y Jefe de la Estación Concordia, Cyprien Verseux, ha atendido a Meteored.

En el pasado fin de semana y en el comienzo de ésta tuvimos alrededor de -60ºC, un registro que casi resulta agradable después de los meses de invierno”, explica Verseux. Con esas temperaturas es normal que los alimentos se petrifiquen en cuestión de segundos, “pueden descender por debajo de los -80ºC durante el invierno y rara vez suben por encima de los -20ºC en verano”, apunta el astrobiólogo francés.

La base Concordia está instalada desde el año 2005 en plena meseta antártica, uno de los lugares más fríos del mundo. Eso es lo que encandila a Verseux, “el paisaje es hermoso, no hay más que nieve en el horizonte, pero el juego de luces lo hace espléndido”. En muchas ocasiones las auroras australes pintan de rojo, verde y naranja el cielo antártico.

Aquello es un inhóspito desierto donde no vive ningún animal o planta. Aunque esto último tampoco es extraordinario, dado que en aquel continente no hay vida ‘salvaje’ más allá de los primeros kilómetros que lindan con la costa. Tan solo se escapa muy de vez en cuando alguna skúa, un ave emparentada con las gaviotas que parece haber comprendido que cruzar el continente es más rápido que circundarlo en su migración.

Vivir allí está resultando una experiencia extrema para las 13 personas que conforman la expedición. “Algunos son técnicos que nos permiten sobrevivir, hay un cocinero y un médico. Otros hacen investigación en astronomía, glaciología, adaptación del ser humano a condiciones extremas, ciencia atmosférica y geofísica”, concluye el investigador. Suerte en la hazaña.

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