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¿Por qué se tapan los oídos en el avión, si está presurizado?

Todos hemos notado alguna vez la incómoda sensación de tener los oídos tapados por un cambio de presión, pero... ¿por qué nos ocurre también cuando estamos en un avión, si los aviones están presurizados?

Avión en el cielo
A pesar de estar presurizados, en los aviones también sufren nuestros oídos

Al bajar de una montaña, al subir las ventanillas del coche, al bucear, a punto de aterrizar en un avión... son actividades que forman parte de nuestra vida cotidiana, pero parece que nuestro cuerpo no acaba de asimilarlas del todo bien. Acabamos con los oídos tapados

Este efecto puede producir en algunas personas irritabilidad, mareo, vómito, dolor e incluso hemorragias, así que es importante ponerle solución lo antes posible. Al final del artículo veremos qué hacer para notar de nuevo ese alivio que se siente al destaparse los oídos. 

La diferencia de presión es la causa

Antes de adentrarnos en lo que sucede dentro de un avión, recordemos el motivo por el cual se tapan los oídos. Tal y como estudiamos en el colegio, el oído tiene tres partes diferenciadas: oído interno, oído medio y oído externo. El oído medio, el que nos interesa a nosotros, está separado del aire exterior a través de una membrana: el tímpano. Por el otro extremo, el oído medio se comunica con la nariz a través de la trompa de Eustaquio. Este tubo es el que se encarga de compensar las diferencias de presión que diariamente nos afectan.

Cuando nos sometemos a un cambio de presión de forma brusca, nuestro cuerpo no es capaz de igualar la presión del oído medio con la presión atmosférica o ambiental porque las trompas de Eustaquio se bloquean. Esto produce una descompensación y la tan desagradable sensación de tener los oídos tapados. 

Hay factores que hacen que esto se produzca con más facilidad. Resfriados, alergias... todo lo que provoca congestión nasal colaborará en el bloqueo de la trompa de Eustaquio por el extremo de la fosa nasal

La presurización en los aviones

 
Gracias a nuestra experiencia volando, y también al cine, todos sabemos que los aviones están presurizados. Entonces... ¿por qué cuando el avión empieza el descenso se nos tapan los oídos? Porque los aviones, siempre de forma controlada, cambian la presión que hay en el interior de la cabina.  

Uno de los motivos es por la salud de los pasajeros. Si los aviones no estuvieran presurizados, a medida que el avión ascendiera, la presión en su interior bajaría de tal manera que el oxígeno presente sería insuficiente para los ocupantes, produciéndose hipoxia, con la posterior pérdida de consciencia. Esto es debido a que a medida que se asciende, disminuye la presión parcial de los gases que componen el aire y la cantidad de oxígeno.  

Avión en el cielo
A mayor altitud, menor cantidad de oxígeno

El otro motivo es por el riesgo de fatiga de la estructura del avión. Cuando embarcamos, la presión entre el interior y el exterior del avión es la misma. A medida que el avión asciende, la presión atmosférica disminuye. A grandes altitudes, donde la presión atmosférica es tan baja, si en el interior del avión aún tuviéramos la presión que teníamos a nivel de superficie, su estructura no podría resistir esta diferencia, ya que la presión interior sería enormemente superior a la exterior. El metal que compone el fuselaje se expandiría hasta reventar por algún lugar.

El avión se mantiene presurizado para que los pasajeros puedan respirar oxígeno con comodidad y para garantizar que la estructura del avión no sufra fatiga

De esta manera, cuando el avión asciende, siempre de forma progresiva y controlada, se va reduciendo la presión en el interior de la cabina. Nunca hasta igualarla con la exterior, claro está. A esas altitudes la presión es demasiado baja para el cuerpo humano, así como el suministro de oxígeno. Cuando el avión desciende, se vuelve a aumentar la presión progresivamente. Este último paso es el que suele provocar más problemas en los oídos de los pasajeros. 

Errores de cine

En el cine hemos visto muchas veces la típica escena en la que se rompe alguna parte del fuselaje y empiezan a volar papeles, solo se escuchan gritos y algunos pasajeros son succionados. En todas estas películas hay un grave error y nunca se tiene en cuenta. Si el avión está a nivel crucero, la aparición de un agujero de forma repentina provocaría una descompresión explosiva y de forma instantánea todo se llenaría de niebla. No veríamos absolutamente nada. La humedad presente dentro del avión, invisible debido a la temperatura confortable, haría acto de presencia al instante en forma de niebla debido a la introducción en la cabina del aire exterior, que puede estar a casi -55ºC. 

La maniobra de Valsalva

Si estamos en un avión en descenso y se nos tapan los oídos, lo mejor que podemos hacer es intentar bostezar, abrir y cerrar repetidamente la boca o masticar chicle. Si no funciona, solo nos queda utilizar la maniobra de Valsalva. Consiste en taparnos fuerte la nariz con dos dedos, dejar la boca cerrada, y hacer el intento de sacar aire por la nariz. Así, lograremos que se desbloquee nuestro oído medio y se igualen de nuevo las presiones. Pero ojo, no se tiene que hacer mucha fuerza porque nos podríamos hacer daño.