El cometa 1P/Halley vuelve a dejar su huella en el cielo: las oriónidas ya avanzan hacia su máximo de octubre
Las oriónidas alcanzarán su pico de actividad en octubre de 2026. La Luna condicionará la observación, que será más favorable durante las últimas horas de la madrugada.

El calendario astronómico de octubre reserva una cita muy especial para todos aquellos que quieran contemplar estrellas fugaces sin la necesidad de utilizar equipos especiales. Durante varias semanas, la Tierra pasará por una zona del espacio en la que permanecen restos del cometa Halley, que es muy conocido por su regreso periódico.
El fenómeno podrá seguirse desde distintos puntos del planeta, y por supuesto también desde España. La cantidad de meteoros visibles dependerá de la oscuridad, el tiempo y la fase de la Luna durante las horas de observación.
Lluvia de estrellas oriónidas 2026: el vínculo con el cometa 1P/Halley
Las oriónidas deben su aparición a las partículas que el cometa 1P/Halley ha ido dejando a su paso. Este cuerpo celeste tarda alrededor de 76 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Y, cada otoño, la órbita terrestre cruza la franja de residuos que ha quedado del cometa en el espacio.

Cuando esas partículas penetran en la atmósfera, la interacción con el aire genera destellos luminosos que desde el suelo se perciben como estrellas fugaces. Su duración es breve, pero algunos meteoros pueden producir trazos especialmente brillantes, conocidos como bólidos.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) establece que la actividad de esta lluvia se extiende del 2 de octubre al 7 de noviembre. Sus registros contemplan entre 15 y 70 meteoros por hora, con velocidades próximas a los 66 kilómetros por segundo. La cifra que podrá observarse en la práctica será inferior si las condiciones no acompañan.
Cuándo ver las oriónidas desde España en octubre
El momento de mayor actividad está previsto para el 21 de octubre de 2026. La observación durante la noche entre los días 21 y el 22 permitirá buscar los meteoros desde la medianoche hasta las horas anteriores al amanecer. No obstante, la lluvia seguirá activa durante los días próximos al máximo.

La constelación de Orión sirve para localizar el radiante, el punto del firmamento desde el que parecen surgir las estrellas fugaces. En latitudes cercanas a los 40 grados norte, este punto permanece sobre el horizonte desde medianoche hasta la salida del Sol. Los meteoros, sin embargo, pueden aparecer en cualquier parte del cielo.
La Luna tendrá un papel importante en las condiciones de observación. De acuerdo con el IGN, el satélite se pondrá aproximadamente a las 03:00 horas, según el horario oficial peninsular. Por tanto, las horas posteriores ofrecerán un cielo más oscuro, siempre que se pueda observar antes del amanecer. Si la nubosidad impide ver el fenómeno durante la fecha máxima de estrellas fugaces, merece la pena intentarlo en otra madrugada cercana.
Cómo observar las estrellas fugaces y evitar la luz lunar
La mejor opción consiste en buscar un lugar apartado de la iluminación artificial, con una vista amplia del cielo y pocos obstáculos. No hacen falta telescopios ni prismáticos: estos instrumentos limitan el campo de visión y dificultan seguir los meteoros que aparecen en zonas diferentes del firmamento. Lo más aconsejable es dirigir la mirada hacia áreas situadas entre 45 y 90 grados del radiante de Orión. Desde esa distancia, los trazos luminosos pueden parecer más largos que cuando se observa directamente la constelación.

Los ojos necesitan unos 20 minutos para adaptarse a la oscuridad. Durante ese tiempo, y también después, es preferible evitar la pantalla del teléfono. Si la Luna sigue visible, un árbol, una construcción o una elevación del terreno pueden ocultarla directamente, aunque no eliminan la luz que se dispersa por el cielo.
En condiciones ideales pueden alcanzarse unos 20 meteoros por hora, pero esa cantidad no está garantizada. La contaminación lumínica, las nubes y la luminosidad lunar reducen las posibilidades de observación. Las oriónidas también son visibles desde el hemisferio sur, por lo que se trata de un fenómeno que puede contemplarse desde distintas latitudes del planeta.