No todo es de la NASA: la mitad de la nave de la misión Artemis II es europea y una pieza clave es española

La misión Artemis II avanza hacia la Luna con tecnología clave europea. España aporta un sistema vital que permite sobrevivir en condiciones extremas durante el histórico viaje tripulado.

La misión Artemis II cuenta con un sistema español que regula el aire y la temperatura durante el viaje lunar tripulado. Es clave para la supervivencia de los astronautas en una misión que marca el regreso humano al entorno de la Luna. Imagen: NASA.
La misión Artemis II cuenta con un sistema español que regula el aire y la temperatura durante el viaje lunar tripulado. Es clave para la supervivencia de los astronautas en una misión que marca el regreso humano al entorno de la Luna. Imagen: NASA.

La carrera por volver a la Luna ha entrado en una nueva fase con Artemis II. Esta nueva misión de la NASA no busca posar una nave en la superficie, pero sí comprueba que todo funciona antes de dar ese paso. Será un viaje de ida y vuelta alrededor del satélite que durará unos diez días.

El proyecto reúne a equipos de distintos países. En las instalaciones del centro espacial en Florida se escucha una mezcla constante de idiomas. Ingenieros, técnicos y científicos siguen cada avance con atención. Entre ellos, también hay profesionales españoles, y con un papel muy destacado.

El sistema español que mantiene con vida a la tripulación de Artemis II

Uno de los elementos más delicados del viaje de la nave de la misión Artemis II ha nacido en España. Se trata de la Unidad de Control Térmico, creada por la empresa Airbus-Crisa , ubicada en la localidad madrileña de Tres Cantos. Su función es esencial: garantizar que los astronautas puedan vivir dentro de la nave.

"Es un elemento crítico de la misión, el cerebro. Sin esto los astronautas no sobrevivirían", ha explicado el director general de la compañía, Fernando Gómez. Y no es una exageración. Este sistema regula la temperatura, el aire y el agua en un entorno donde y fuera de la cápsula no hay nada que permita la vida.

El dispositivo está conectado a más de 200 sensores. Ajusta las condiciones internas de forma constante. Mientras el exterior alcanza temperaturas cercanas a los -270 grados, el interior se mantiene en unos niveles muy cómodos para la tripulación, alrededor de 20 grados.

Pruebas extremas antes del despegue

Antes de viajar al espacio, cada componente de la nave ha pasado por una serie de pruebas muy exigentes. La Unidad de Control Térmico también ha sido sometida a simulaciones que replican el vacío, los cambios térmicos y las vibraciones del lanzamiento.

Los integrantes de la tripulación de Artemis II. De izquierda a derecha: Jeremy Hansen, especialista en misión; Víctor Glover, piloto; Reid Wiseman, comandante, y Christina Hammock Koch, especialista de misión. Imagen: NASA.
Los integrantes de la tripulación de Artemis II. De izquierda a derecha: Jeremy Hansen, especialista en misión; Víctor Glover, piloto; Reid Wiseman, comandante, y Christina Hammock Koch, especialista de misión. Imagen: NASA.

Durante días, el sistema ha operado bajo las condiciones que imitan todo lo que los astronautas encontrarán en el espacio . También se han revisado aspectos como la compatibilidad electromagnética para evitar los fallos entre equipos.

"En una misión donde hay vida humana, la tolerancia a fallos es cero" , recuerdan desde el equipo técnico. No hay margen de error. Todo debe responder a la perfección en cualquier situación.

El módulo europeo con peso reducido

La tecnología española se integra en el Módulo de Servicio Europeo , una de las partes esenciales de la nave Orion de la misión Artemis II. Esta sección se ha ensamblado en Alemania bajo la coordinación de la Agencia Espacial Europea.

El conjunto está formado por unas 20.000 piezas. Cada una ha sido colocada siguiendo un proceso preciso. El objetivo consistía en reducir el peso y el espacio al máximo.

En el sector espacial hay una norma que se repite siempre: "Al espacio hay que viajar ligero de equipaje" . Cuanto más pesa la nave, mayor es el consumo de combustible. Aún así, este módulo alcanza unas 13 toneladas.

Un proyecto internacional para volver a la Luna

La misión Artemis II refleja una forma distinta de trabajar respecto a los programas anteriores. Ya no se trata del esfuerzo de un solo país. Ahora la misión reúne aportaciones de varias agencias y empresas internacionales.

La tripulación, formada por Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen , ha seguido de cerca el montaje de la nave. En visitas previas destacaron el papel de todos los socios implicados. "Hay muchos países que nos han ayudado y contribuido en la misión", afirmó Victor Glover.

El objetivo de Artemis II va más allá de un viaje a la Luna. Se pretende preparar a las futuras misiones para permitir estancias prolongadas en nuestro satélite . Para eso, cada pieza cuenta. Y en este caso, una parte esencial de la nave lleva sello español.

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