Por qué la Luna se volverá roja: siete curiosidades sobre el eclipse parcial de esta madrugada
Cuando la sombra de la Tierra alcanza la Luna, ocurren fenómenos sorprendentes que pasan desapercibidos a simple vista. ¿Cuántos de estas curiosidades conocías sobre los eclipses lunares?

La Luna puede oscurecerse, teñirse de rojo e incluso ayudarnos a comprobar la forma de nuestro planeta. El cielo volverá a reclamar todas las miradas este 28 de agosto de 2026. Apenas unas semanas después del eclipse total de Sol del 12 de agosto, España podrá contemplar un eclipse parcial de Luna, un fenómeno que será visible desde todo el país y que alcanzará una magnitud de 0,93.
Pero ¿qué ocurre realmente durante un eclipse lunar? Aunque aparentemente solo veamos cómo una sombra avanza sobre nuestro satélite, detrás de este espectáculo se esconden varias curiosidades astronómicas. Estas son algunas de las más sorprendentes.
1. La Luna no desaparece
Un eclipse lunar sucede cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, haciendo que nuestro planeta proyecte su sombra sobre el satélite. Sin embargo, la Luna no tiene por qué desaparecer completamente.
La sombra terrestre presenta dos regiones.Por un lado, la penumbra, donde solo queda bloqueada una parte de la luz solar, y la umbra, mucho más oscura. Dependiendo de cómo atraviese la Luna estas regiones podemos hablar de eclipses penumbrales, parciales o totales.
Eclipse parcial de luna
— Planetario de Madrid (@PlanetarioMad) August 27, 2026
Región norte lunar no llega a entrar en la sombra
28 de agosto de 2026
Máximo 06:13 hop | Luna baja sobre el oeste-suroeste
Visible en España | No en todas sus fases según regiones | De madrugada #ObservaelcieloPlanetariodeMadrid pic.twitter.com/NNurRLs0KH
El del 28 de agosto será parcial, lo que significa que una parte importante del disco lunar penetrará en la umbra terrestre, pero no llegará a hacerlo completamente. Según el Observatorio Astronómico Nacional, su magnitud será de 0,93, por lo que la sombra cubrirá una gran fracción de nuestro satélite.
2. Durante un eclipse, la Luna puede volverse rojiza
Es probablemente una de las características más llamativas. Cuando la Luna entra profundamente en la sombra terrestre puede adquirir tonalidades rojizas, cobrizas o anaranjadas. La explicación está en nuestra propia atmósfera. La luz del Sol que atraviesa las capas atmosféricas se dispersa y los colores de longitudes de onda más cortas, como azules y violetas, se desvían con mayor facilidad. En cambio, parte de la luz rojiza consigue atravesarlas y llegar hasta la Luna.

En cierto modo, durante un eclipse lunar nuestro satélite recibe la luz filtrada por la atmósfera terrestre. De ahí que popularmente se hable de una “Luna de sangre”, aunque este término se utiliza sobre todo para los eclipses totales.
3. En la Luna se proyecta una enorme sombra circular
Hay un detalle que llamó la atención de los astrónomos desde la Antigüedad. La sombra que la Tierra proyecta sobre la Luna es curva. Aristóteles ya utilizó este hecho en el siglo IV a. C. como una de las evidencias para defender que nuestro planeta era esférico. Independientemente de la posición de la Luna durante los eclipses, el borde de la sombra terrestre aparecía siempre curvado.
Los eclipses lunares, por tanto, ayudaron a comprender la forma de nuestro planeta muchos siglos antes de que existieran satélites artificiales o fotografías de la Tierra desde el espacio.
4. No hace falta utilizar gafas especiales
Esta es una diferencia fundamental respecto a los eclipses solares. Un eclipse lunar puede contemplarse directamente y sin protección ocular. El Instituto Geográfico Nacional recuerda que su observación a simple vista no supone ningún peligro y tampoco requiere instrumentación especial.

Eso sí, unos prismáticos o un pequeño telescopio permiten apreciar mucho mejor cómo la sombra terrestre avanza lentamente sobre los cráteres y mares lunares.
5. Solo pueden producirse con luna llena
Para que la Tierra pueda situarse entre el Sol y la Luna, nuestro satélite tiene que encontrarse en fase de luna llena. Sin embargo, tenemos aproximadamente una Luna llena cada mes y no vemos un eclipse lunar todos los meses.
¡Recuerda! Esta madrugada tenemos una nueva cita con el cielo.
— Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (@CienciaGob) August 27, 2026
Desde toda España podrá verse el eclipse parcial de Luna, que rozará la totalidad.
Alcanzará su máximo a las 06:12 h (una hora menos en Canarias).
Podrá observarse a simple vista y sin protección especial. pic.twitter.com/ZLfbY4nnnk
¿La razón? La órbita de la Luna está inclinada unos cinco grados respecto al plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. La mayoría de las veces, nuestro satélite pasa ligeramente por encima o por debajo de la sombra terrestre. Solo cuando la Luna llena se encuentra cerca de uno de los puntos en los que ambos planos orbitales se cruzan puede producirse un eclipse.
6. Un eclipse lunar puede verse en gran parte del planeta
Mientras que para contemplar un eclipse total de Sol hay que encontrarse dentro de una franja geográfica relativamente estrecha, los eclipses lunares son mucho más generosos. Prácticamente cualquier observador situado en el hemisferio terrestre donde sea de noche y la Luna esté sobre el horizonte puede contemplar el fenómeno simultáneamente.

El eclipse del 28 de agosto podrá observarse en alguna de sus fases desde Europa, África, el oeste de Asia y América. En España será visible desde todo el territorio, aunque en el centro y este peninsular, Baleares y Melilla la Luna se pondrá antes de que termine la fase parcial.
7. El eclipse tendrá un curioso final en España
Uno de los detalles más atractivos del próximo eclipse será precisamente su proximidad al amanecer. A medida que avance el fenómeno, la Luna estará cada vez más baja sobre el horizonte occidental. Esto provocará que en algunos puntos de España el satélite se oculte mientras todavía permanece parcialmente eclipsado. En otras zonas del país será posible contemplar el final de la fase parcial antes del ocaso lunar. Será, por tanto, un eclipse peculiar.