Una gigantesca tormenta de arena engulle la ciudad india de Churu: el vídeo de la llegada de la densa nube amarilla

Una intensa tormenta de arena sorprendió a los habitantes de Churu, en el estado indio de Rajasthan, donde fuertes ráfagas de viento levantaron enormes cantidades de polvo que redujeron drásticamente la visibilidad.

Una inmensa nube de polvo y arena avanzando a gran velocidad ha cubierto la ciudad de Churu, en el estado de Rajasthan, al noroeste de India, dejando el cielo teñido de un intenso color amarillento y reduciendo la visibilidad a apenas unos pocos metros.

El fenómeno, registrado en vídeo por numerosos testigos, muestra cómo fuertes ráfagas de viento han levantado enormes cantidades de arena del terreno y las han arrastrado por calles y carreteras, envolviendo edificios, vehículos y peatones en una densa cortina de polvo.

Durante varios minutos, la ciudad india ha quedado prácticamente sumida en una penumbra ocre que ha dificultado enormemente la movilidad, ha elevado exponencialmente el riesgo de accidentes y ha convertido el ambiente en irrespirable por la nube de partículas.

Un fenómeno frecuente en las regiones desérticas

Churu es conocida como la puerta de entrada al desierto de Thar, una de las regiones áridas más extensas del subcontinente indio. Precisamente, esa ubicación hace que este tipo de tormentas de arena sean relativamente habituales durante determinadas épocas del año, especialmente cuando coinciden altas temperaturas, sequedad del suelo y fuertes vientos.

Camelleros indios en las dunas del desierto de Thar.
Camelleros indios en las dunas del desierto de Thar.

En estas circunstancias, las corrientes de aire son capaces de levantar millones de partículas de arena y polvo y transportarlas a gran velocidad, formando enormes muros de sedimentos capaces de recorrer decenas de kilómetros. Aunque suelen durar poco tiempo, sus efectos pueden ser muy intensos y alterar por completo la actividad cotidiana de las poblaciones afectadas.

Además de reducir la visibilidad, estos episodios incrementan notablemente la concentración de partículas en suspensión, lo que afecta drásticamente a la calidad del aire y provoca molestias respiratorias, especialmente a personas afectadas por patologías respiratorias o problemas cardiovasculares.

Un cielo amarillo cargado de partículas

Uno de los aspectos más llamativos del fenómeno ha sido el color que ha adquirido el cielo durante el paso de la tormenta. La elevada concentración de polvo suspendido en la atmósfera filtró la luz solar y creó un sorprendente paisaje dominado por tonalidades amarillas y anaranjadas.

Las grabaciones difundidas muestran calles prácticamente vacías mientras la nube densa avanza impulsada por el viento. En algunos momentos, la visibilidad es tan reducida que apenas pueden distinguirse los edificios situados a poca distancia, una situación que ha obligado a extremar las precauciones tanto para conductores como para peatones.

Los expertos recuerdan que, durante este tipo de fenómenos, la recomendación principal es permanecer en espacios cerrados siempre que sea posible, evitar desplazamientos innecesarios y proteger las vías respiratorias si resulta imprescindible salir al exterior. También se aconseja conducir con las luces encendidas y a baja velocidad, ya que la pérdida repentina de visibilidad aumenta significativamente el riesgo de accidentes.