Venecia se enfrenta a una excepcional marea alta

La ciudad italiana de Venecia se está enfrentando a una marea anómala inducida por la Luna llena, las bajas presiones, el viento de siroco y las lluvias fuertes. Las próximas 24 horas serán las más delicadas.

Juan José Villena Juan José Villena 12 Nov 2019 - 18:08 UTC

Venecia es una de las ciudades más conocidas del mundo por su peculiar ubicación en medio de una laguna, que envuelve y cruza el núcleo urbano a través de numerosos canales. Normalmente, esto es un atractivo sin igual pero hay ciertos momentos, inducidos por las mareas, el viento de siroco -sureste- y las bajas presiones, que se convierte en un desastre. Todos tenemos en mente la Plaza de San Marcos inundada, con los viandantes haciendo malabares por los tablones que levitan sobre la lámina de agua. En las últimas horas los venecianos se están enfrentando a una marea anómala, de las más extraordinarias del último siglo, según los expertos.

Nuestro colaborador en Ilmeteo.net, Marco Virgilio, esta mañana ha hecho un análisis del episodio que está creando en Italia una alarma, a su parecer, justificada. Para que un episodio sea excepcional deben coincidir varios ingredientes y “ciertamente no fallan”, avisa Virgilio. Las mareas están vinculadas a los efectos gravitacionales del sistema compuesto por el Sol, la Tierra y la Luna. Todos los días fluctúan, pero las próximas horas serán peculiares. La Luna llena, que ya produce el máximo astronómico, va a coincidir con bajas presiones, el mencionado viento de siroco y las lluvias intensas. “Esto tendrá consecuencias en la elevación marina entre Grado y Chioggia, y en particular en Venecia”, argumenta el experto.

Entre esta noche y mañana se espera un pico de entre 145 y 155 centímetros, que es muy elevado. Las autoridades locales tienen la esperanza de que no superará este umbral ya preocupante. En condiciones normales, en un día como hoy, la marea astronómica no debería ir más allá de los 75 centímetros. “Será uno de los episodios más significativos desde la catástrofe del 4 de noviembre de 1966 con sus increíbles 195 centímetros”, concluye Virgilio.

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