Terremoto en Venezuela: qué posibilidades existen de que un seísmo de gran magnitud afecte a España

El terremoto de Venezuela reabre el debate sobre el riesgo sísmico en España, la antigüedad de parte de la normativa y las zonas con mayor exposición.

El terremoto de Venezuela reabre el debate sobre el riesgo sísmico en España y la capacidad de los edificios para soportar un seísmo de gran magnitud.
El terremoto de Venezuela reabre el debate sobre el riesgo sísmico en España y la capacidad de los edificios para soportar un seísmo de gran magnitud.

El terremoto registrado en Venezuela, con un balance provisional de más de 4.490 fallecidos y 16.740 heridos, ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿podría producirse un episodio sísmico similar en España? El terremoto principal venezolano alcanzó una magnitud de 7,5 y se convirtió en el más intenso documentado en el país desde 1900. Y, aunque ambos países presentan características geológicas diferentes, los expertos recuerdan que existen zonas españolas donde la actividad sísmica merece una vigilancia constante.

Venezuela sufrió el 24 de junio de 2026 la catástrofe sísmica con mayor impacto humano registrada en más de cien años. El origen del desastre estuvo en la sucesión de dos terremotos separados por sólo 39 segundos: el primero alcanzó una magnitud de 7,2 y el segundo llegó a 7,5. Esa combinación prolongó las sacudidas y multiplicó los derrumbes y los daños en edificios e infraestructuras.

Las explicaciones de ingenieros y geólogos apuntan a que el riesgo no depende únicamente de la magnitud del terremoto. También influyen la profundidad del foco, el tipo de suelo, la longitud de la ruptura de la falla y la resistencia de las construcciones. Por ese motivo, un mismo nivel de energía puede provocar consecuencias muy distintas según el lugar donde se produzca.

Las causas que agravaron el terremoto de Venezuela

Uno de los aspectos más destacados fue la aparición de un “doblete sísmico”. En apenas 39 segundos se produjeron dos terremotos consecutivos, el primero de magnitud 7,2 y el segundo de 7,5. “Lo más probable es que el primero desencadenara el segundo”, ha explicó David Oglesby, profesor de geofísica de la Universidad de California en Riverside.

Los especialistas también señalan que la ruptura se extendió durante más de 160 kilómetros a través de la falla de San Sebastián. “Esta falla podía haberse desplazado en dos direcciones”, ha explicado William Barnhart, geofísico del programa de riesgos sísmicos del Servicio Geológico de Estados Unidos. “Podría haberse desplazado hacia el oeste o hacia el este, en dirección a Caracas. Habrían tenido suerte si hubiera ido en la otra dirección”.

Otro elemento determinante fue la escasa profundidad del terremoto. El origen del movimiento se situó a unos 10 kilómetros bajo la superficie, lo que incrementó la intensidad de las sacudidas. Vitor Silva, director de ingeniería de riesgos de la Global Earthquake Model Foundation, llegó a definirlo como un evento “casi tan superficial como puede ser”. A ello se sumó la presencia de abundantes terrenos sedimentarios, capaces de amplificar las ondas sísmicas.

Terremoto en España: las zonas con mayor riesgo

Ramiro Aurín, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, considera que un episodio semejante tendría consecuencias muy graves en determinados puntos del país. "Si esto ocurre en Granada o Murcia, sería igual de devastador que en Caracas", ha comentado al diario “El Mundo” al referirse a las provincias con mayor exposición.

El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 registrado en Venezuela ha vuelto a poner el foco sobre la normativa antisísmica en España.
El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 registrado en Venezuela ha vuelto a poner el foco sobre la normativa antisísmica en España.

El ingeniero sostiene además que España continúa utilizando una normativa que data de 2002 y recuerda que el Eurocódigo 8 todavía no se ha aplicado plenamente. Esta regulación europea está diseñada para que los edificios absorban parte de la energía del terremoto y reduzcan el riesgo de colapso estructural.

Aurín añade que un seísmo de magnitud 7,2 liberaría una energía unas 1.000 veces superior a la del terremoto de Lorca, en la Región de Murcia. También advierte de que los edificios con bajos comerciales abiertos serían especialmente vulnerables en terrenos blandos. "Ese suelo es sedimentario y blando, se mueve mucho. Con esta normativa, los edificios que tienen bajos comerciales y diáfanos serían carne de cañón, y seguir edificando con la normativa actual es muy peligroso", ha añadido Aurín.

El sur peninsular concentra la mayor actividad sísmica

El funcionamiento del Eurocódigo 8 parte del principio de “columna fuerte, viga débil”. Su objetivo consiste en evitar cualquier daño, pero también en permitir que las estructuras absorban parte de la energía y mantengan su estabilidad durante un terremoto intenso.

Los expertos sitúan a Granada, Murcia, Almería, Málaga y la Vega Baja entre las zonas españolas con mayor actividad sísmica.
Los expertos sitúan a Granada, Murcia, Almería, Málaga y la Vega Baja entre las zonas españolas con mayor actividad sísmica.

Antonio Aretxabala, geólogo especializado en seísmos, ha señalado que las mayores magnitudes posibles en España se localizarían en el sur de la Península. En sus propias palabras, “la única zona donde podría haber magnitudes de 7 o mayores es el sur peninsular, aunque generalmente no tenemos esas fallas para que se produzca un desgarro de tantos kilómetros”.

Las áreas con mayor peligrosidad sísmica se sitúan en las Cordilleras Béticas, donde interactúan la microplaca Ibérica, la placa Africana y la microplaca de Alborán. Granada, Almería, Málaga, Murcia y la Vega Baja del Segura, en Alicante, figuran entre las zonas que requieren una atención especial por la actividad tectónica de ese entorno.