Más de 2.000 árboles de Navidad enterrados en la arena: el truco natural de Inglaterra para proteger su costa

La localidad de St. Annes, en Lancashire, reutiliza los pinos desechados tras las fiestas para retener arena, reconstruir dunas y reducir la exposición de viviendas a los temporales.

Inglaterra entierra miles de árboles de Navidad en las playas de St. Annes para recuperar las dunas y frenar la erosión costera. Imagen: IA.
Inglaterra entierra miles de árboles de Navidad en las playas de St. Annes para recuperar las dunas y frenar la erosión costera. Imagen: IA.

Las playas británicas afrontan desde hace mucho un serio problema: una pérdida progresiva de arena que debilita la barrera natural entre el mar y las zonas habitadas. Por este motivo, en St. Annes, localidad del condado inglés de Lancashire, una iniciativa ambiental aprovecha un residuo habitual de enero para recuperar terreno en primera línea de costa. Los árboles procedentes de las viviendas tienen una segunda utilidad después de las fiestas de Navidad: ayudar a reconstruir las dunas.

La intervención se integra en un programa de restauración que reúne a entidades conservacionistas, administraciones locales y voluntarios. Su propósito es recuperar el terreno perdido, retener los sedimentos y favorecer el regreso de la vegetación autóctona. Las actuaciones se repiten cada invierno y forman parte de una estrategia que lleva más de diez años en marcha.

Cómo los árboles de Navidad ayudan a recuperar las dunas de Inglaterra

El procedimiento aprovecha un fenómeno natural: el viento transporta pequeños granos de arena que quedan retenidos al encontrar obstáculos. Para facilitar esa acumulación, los trabajadores abren zanjas en la playa, colocan los árboles y cubren parte de sus troncos. Las ramas permanecen al descubierto y frenan el desplazamiento del sedimento cerca del suelo.

La arena retenida alrededor de los ejemplares forma pequeños montículos que, con el tiempo, pueden convertirse en nuevas dunas. La colocación requiere estudiar las condiciones de la playa, ya que las mareas podrían llevarse los árboles si se instalan en zonas inadecuadas. Por este motivo, la intervención se realiza en puntos seleccionados y no directamente sobre la línea de rompiente.

El sistema también incluye barreras fabricadas con madera de castaño y estructuras vegetales que contribuyen a inmovilizar la arena. Después se introducen plantas adaptadas a estos terrenos, entre ellas el barrón, conocido en inglés como “marram grass”. Sus raíces sujetan el sustrato y favorecen la estabilidad de las formaciones arenosas, de modo que la vegetación acaba desempeñando una función esencial en la protección litoral.

El proyecto de St. Annes recupera terreno frente a la erosión costera

La iniciativa recibe el nombre de “Fylde Sand Dunes Project”, y cuenta con la participación de Lancashire Wildlife Trust, Fylde Council y Blackpool Council. La Environment Agency aporta financiación al programa, dirigido a restaurar un sistema dunar que ha perdido alrededor del 80% de su extensión durante los últimos 150 años. La urbanización y la erosión figuran entre las principales causas de ese retroceso.

El proyecto inglés aprovecha los pinos desechados en Navidad para retener arena y proteger cientos de viviendas frente a los temporales. Imagen: IA.
El proyecto inglés aprovecha los pinos desechados en Navidad para retener arena y proteger cientos de viviendas frente a los temporales. Imagen: IA.

La recogida de árboles permite aprovechar ejemplares naturales que, tras las fiestas, podrían terminar convertidos en astillas o destinados a su eliminación. Los vecinos entregan los pinos en distintos puntos habilitados y entidades como Trinity Hospice colaboran en la organización de las campañas. Los voluntarios trasladan después los ejemplares hasta los tramos de playa seleccionados para su colocación.

La magnitud de las operaciones quedó reflejada en varias campañas. En una de ellas, más de 250 participantes instalaron más de 2.000 árboles en tres días en North Beach, St. Annes. En 2026, alrededor de 650 voluntarios enterraron unos 2.000 ejemplares a lo largo de aproximadamente tres kilómetros de costa. Estas actuaciones permiten mantener los trabajos de recuperación durante cada temporada invernal.

Los resultados: dunas más extensas y protección para viviendas

Los datos disponibles muestran cambios en la extensión de determinados sectores del litoral. Algunas áreas han ganado entre 60 y 90 metros desde 2013. Otras referencias del proyecto sitúan el crecimiento en hasta 80 metros en puntos concretos de North Beach. Las cifras corresponden a sectores determinados, no a un aumento uniforme en toda la playa.

El marram grass o barrón ayuda a fijar la arena con sus raíces y estabilizar las dunas de Inglaterra, una barrera natural frente a la erosión costera y los temporales.
El marram grass o barrón ayuda a fijar la arena con sus raíces y estabilizar las dunas de Inglaterra, una barrera natural frente a la erosión costera y los temporales.

Además, la ampliación de las dunas incrementa la separación entre el mar y las zonas residenciales. De acuerdo con los datos del programa, estas barreras naturales protegen actualmente 493 propiedades frente a la erosión costera y otras ocho frente a las inundaciones. Además, unas 400 viviendas podrían beneficiarse de la protección que proporcionen las futuras actuaciones. La capacidad defensiva depende de la conservación de las dunas y de las condiciones que afectan a la costa.

La restauración también contribuye a conservar la fauna y la flora del entorno. El área reúne más de 300 especies vegetales, además de invertebrados poco comunes y aves consideradas prioritarias para la conservación. Los trabajos incluyen la retirada de plantas invasoras y la mejora de los hábitats. El reciclaje de los árboles navideños forma así parte de una intervención más amplia, cuyo objetivo es recuperar el ecosistema dunar y reducir la vulnerabilidad de la costa frente al mar.