El incendio de Murcia golpea uno de los pulmones verdes de la ciudad: qué valor tiene la Sierra de Carrascoy y El Valle

Las llamas han alcanzado uno de los paisajes más emblemáticos de Murcia. Pero... ¿qué hace tan especial a la Sierra de Carrascoy-El Valle y qué se pierde cuando arde?

El fuego ha afectado ya a 177 hectáreas. Fuente: 112RM
El fuego ha afectado ya a 177 hectáreas. Fuente: 112RM

¿Puede un incendio cambiar un paisaje que lleva miles de años formando parte de la historia natural de Murcia? Las llamas declaradas el martes en el entorno de la Cresta del Gallo han afectado a una parte de la Sierra de Carrascoy y El Valle, uno de los espacios protegidos más importantes del sureste español.

El incendio declarado el martes en el entorno de Los Garres y la Cresta del Gallo ha vuelto a poner el foco sobre este espacio natural. Según los datos de la Consejería de Medio Ambiente, el fuego ha afectado ya a 177 hectáreas, movilizando a centenares de efectivos terrestres y aéreos en una de las mayores emergencias forestales registradas recientemente en la Región de Murcia. Pero ¿qué representa realmente este espacio natural y qué se pierde cuando el fuego alcanza una zona de estas características?

Una barrera natural entre huerta y campo

La Sierra de Carrascoy y El Valle forma una extensa cadena montañosa que separa la huerta murciana del Campo de Cartagena. Con alturas que superan los 1.000 metros en algunos puntos, estas montañas generan un paisaje muy diferente al de las llanuras que las rodean.

El parque regional ocupa más de 16.000 hectáreas y desempeña funciones ecológicas fundamentales para el conjunto del territorio. La vegetación que cubre sus laderas ayuda a estabilizar el suelo y a reducir la erosión, un aspecto especialmente importante en una región donde las lluvias suelen ser escasas, pero pueden llegar de forma torrencial. Sin esta protección natural, el terreno queda mucho más expuesto a la pérdida de suelo fértil y a la degradación ambiental.

Además, los bosques y matorrales mediterráneos actúan como reguladores climáticos, contribuyendo a suavizar las temperaturas y capturando parte del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Un refugio para especies adaptadas al clima mediterráneo

Aunque desde lejos pueda parecer una sierra dominada únicamente por pinares, la realidad es mucho más compleja. Carrascoy y El Valle alberga una notable diversidad de hábitats donde conviven numerosas especies animales y vegetales.

Entre las aves destacan algunas de las grandes rapaces del sureste peninsular, como el águila real, el halcón peregrino o el búho real. También es frecuente encontrar mamíferos como zorros, ginetas o jabalíes, además de una rica comunidad de reptiles e invertebrados adaptados a las condiciones secas de la región.

Entre las aves destacan algunas de las grandes rapaces del sureste peninsular, como el águila real
Entre las aves destacan algunas de las grandes rapaces del sureste peninsular, como el águila real

La vegetación está dominada por el pino carrasco, acompañado por espartales, lentiscos, palmitos y otras especies características del bosque mediterráneo. Muchas de ellas han desarrollado mecanismos para sobrevivir a largos periodos de sequía, una adaptación clave en un territorio donde el agua es un recurso escaso.

La Cresta del Gallo, un espacio natural emblemático de Murcia

Dentro del parque regional destaca la Cresta del Gallo, una formación rocosa que se ha convertido en uno de los símbolos naturales más reconocibles de Murcia.

Su cercanía a la ciudad hace que miles de personas visiten cada año este paraje para practicar senderismo, ciclismo o simplemente disfrutar de las vistas sobre la huerta y el valle del Segura. Para muchos murcianos, constituye el principal punto de contacto con la naturaleza sin necesidad de alejarse de la ciudad.

Precisamente esa proximidad a las zonas habitadas explica la preocupación que ha generado el incendio. Durante las primeras horas de la emergencia fue necesario desalojar viviendas cercanas mientras los equipos de extinción trataban de evitar que las llamas alcanzaran áreas urbanizadas.

Qué consecuencias deja el fuego en un espacio como este

Las 177 hectáreas afectadas representan una pequeña parte de la superficie total del parque regional, pero los efectos ambientales pueden prolongarse durante años. Cuando desaparece la cubierta vegetal, el suelo queda más vulnerable frente a la erosión y pierde parte de su capacidad para retener agua. También se alteran los hábitats utilizados por numerosas especies animales para refugiarse, reproducirse o alimentarse.

A corto plazo, muchas aves y mamíferos logran escapar del fuego, pero la pérdida de vegetación modifica profundamente las condiciones del ecosistema. La recuperación dependerá ahora de factores como la intensidad del incendio, las lluvias de los próximos meses y la ausencia de nuevos episodios de fuego.

Los expertos recuerdan que los ecosistemas mediterráneos poseen cierta capacidad natural de regeneración. Sin embargo, también advierten de que el aumento de las temperaturas y las sequías más frecuentes están incrementando el riesgo de incendios más intensos y difíciles de controlar.

Los ecosistemas mediterráneos poseen cierta capacidad natural de regeneración, según los expertos
Los ecosistemas mediterráneos poseen cierta capacidad natural de regeneración, según los expertos

Lo ocurrido en la Sierra de Carrascoy y El Valle es un recordatorio de la importancia de conservar estos espacios naturales, ya sea por la biodiversidad que albergan o porque desempeñan funciones esenciales para el equilibrio ambiental de toda la región.

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