Derribaron un aparcamiento para liberar un río sepultado: lo que pasó seis meses después sorprendió a los expertos
La ciudad de Yonkers, en Nueva York, retiró parte de un aparcamiento para devolver el Saw Mill River a la superficie. La vida acuática reapareció en sólo seis meses, sorprendiendo a los expertos.

En el centro de la ciudad de Yonkers, al norte de Nueva York, un aparcamiento cubría desde hacía décadas un tramo del Saw Mill River. El río seguía fluyendo bajo Larkin Plaza, oculto por el hormigón y la infraestructura urbana. Pero, en 2012, la ciudad desmontó parte del parking y volvió a llevar el agua a la superficie, recuperando un cauce que había quedado enterrado durante casi un siglo.
Sólo seis meses después, el nuevo tramo ya se había llenado de vida. En los cerca de 1.300 metros cuadrados de hábitat acuático recuperados aparecieron peces, anguilas americanas, tortugas, patos y cangrejos azules. Donde antes había vehículos estacionados, el río había vuelto a crear un ecosistema en pleno corazón de la ciudad.
El río que hizo crecer Yonkers acabó bajo tierra
El Saw Mill River tuvo una importancia directa en la historia de Yonkers. Desde el siglo XVII, su fuerza movió molinos y contribuyó a la actividad industrial de la ciudad, situada junto al río Hudson. Sin embargo, el crecimiento urbano fue reduciendo el espacio disponible para el cauce, que además sufría los efectos de la contaminación.
One of my favorite legacy projects in the Groundwork USA network is the daylighting of the Saw Mill River in downtown Yonkers, NY: pic.twitter.com/vnhOCwCzl2
— Jeremy Hoffman (@jer_science) December 10, 2024
Con el paso de los años, la ciudad fue estrechando y canalizando el río. Finalmente, durante la década de 1920, los tramos que atravesaban el centro quedaron totalmente cubiertos. El agua siguió circulando, pero ya no formaba parte del paisaje urbano. Sobre ese espacio terminaron apareciendo calles, infraestructuras y, entre ellas, el aparcamiento de Larkin Plaza.
La situación empezó a cambiar muchas décadas después. La posibilidad de recuperar el Saw Mill llevaba tiempo sobre la mesa, pero fueron los organismos públicos y varias organizaciones ambientales quienes impulsaron el proyecto durante los años 90 y los primeros años del siglo XXI. La primera intervención se completó en 2012 y tuvo un coste de 18,8 millones de dólares.
Destapar un río enterrado exigió rediseñar todo el subsuelo
Para sacar el agua al exterior no bastaba con retirar el hormigón. Los trabajos incluyeron la construcción de un nuevo recorrido de unos 244 metros para desviar parte del caudal que hasta entonces atravesaba el centro de Yonkers por un conducto subterráneo. Sobre el antiguo aparcamiento nació un parque con cascadas, pasarelas, un puente peatonal y una zona sometida a las mareas.

El viejo conducto no fue eliminado. Sigue funcionando como una vía alternativa durante las lluvias intensas, cuando puede recibir parte del caudal y evitar que el agua provoque inundaciones en el parque. La intervención también obligó a modificar las redes de saneamiento y drenaje y a trabajar entre instalaciones urbanas acumuladas durante décadas.
La obra requirió, además, bombear unos 21 millones de galones de agua durante cinco meses. Era necesario mantener seca la zona de trabajo sin interrumpir el funcionamiento de edificios, calles y servicios situados alrededor. El nuevo cauce también tuvo que protegerse mediante revestimientos por la contaminación industrial existente y las condiciones del subsuelo.
En sólo seis meses, 1.300 metros cuadrados ya funcionaban como hábitat acuático
El resultado fue mucho más que un cambio paisajístico. El nuevo tramo del Saw Mill River incorporó aproximadamente 1.300 metros cuadrados de hábitat acuático, repartidos entre una piscina mareal y dos zonas de agua dulce. La vegetación autóctona plantada en las orillas atrajo insectos y, poco después, comenzaron a aparecer distintas especies de animales.

Peces, anguilas americanas, tortugas, patos y cangrejos azules volvieron a ocupar el espacio en apenas seis meses. No se trataba de crear un canal decorativo, sino de recuperar una parte del funcionamiento natural del río para que el ecosistema pudiera regresar. La respuesta fue rápida: donde hasta entonces había un aparcamiento, volvió a establecerse una pequeña comunidad acuática.

La recuperación también cambió el uso de este punto del centro de Yonkers. El antiguo parking dio paso a un espacio utilizado para mercadillos, conciertos, exposiciones y actividades educativas. Después llegaron nuevas viviendas, rehabilitaciones y proyectos comerciales en los alrededores. Yonkers ha seguido destapando otros tramos del Saw Mill River, recuperando así una parte de un curso de agua que había permanecido oculto bajo la ciudad durante casi un siglo.