Angelina Jolie adquirió 39 hectáreas en Camboya y protegió un bosque 1.500 veces mayor frente a la caza furtiva

En 2003, la oscarizada actriz compró una propiedad en Camboya. Aquel terreno terminó ligado a un proyecto de conservación mucho mayor: la protección de Samlaut, un bosque de casi 61.000 hectáreas donde sobreviven elefantes, pangolines y otras especies amenazadas.

Angelina Jolie y su hijo Maddox en terrenos del bosque de Samlaut, en Camboya. Fundación Maddox.
Angelina Jolie y su hijo Maddox en terrenos del bosque de Samlaut, en Camboya. Fundación Maddox.

La historia de Angelina Jolie en Camboya comenzó con una propiedad de dimensiones relativamente modestas y ha terminado vinculada a uno de los proyectos de conservación más ambiciosos de la actriz. En 2003, Jolie adquirió una casa rodeada por unas 39 hectáreas de terreno en la provincia de Battambang, en el noroeste del país. Años después, la organización creada por ella asumiría un papel en la protección de un territorio forestal casi 1.500 veces mayor.

Ese territorio es Samlout Multiple Use Area, una extensa zona boscosa que actualmente abarca unas 60.994 hectáreas entre las provincias de Battambang y Pailin, cerca de la frontera con Tailandia. No es que Jolie comprara ese bosque, sino que su fundación —Maddox Foundation— participa desde hace años en su conservación junto con las autoridades y las comunidades locales.

De Tomb Raider al compromiso con Camboya

La relación de Angelina Jolie con el país asiático se remonta a 2000, cuando viajó allí para rodar Lara Croft: Tomb Raider. La experiencia tuvo un impacto personal importante. Un año después regresó como parte de su trabajo con ACNUR y, en 2003, puso en marcha el proyecto que posteriormente se convertiría en la Maddox Foundation, en honor a su hijo adoptivo, nacido en Camboya.

Capacitación de apicultores locales en los bosques que rodean Samlaut. Fundación Maddox.
Capacitación de apicultores locales en los bosques que rodean Samlaut. Fundación Maddox.

En sus primeros años, el proyecto se centró en comunidades rurales que todavía sufrían las consecuencias de décadas de conflicto territorial con Tailandia. Una de las prioridades fue la retirada de minas terrestres. A medida que esta amenaza disminuyó, el trabajo se amplió hacia la conservación ambiental, la educación, la sanidad y el desarrollo de medios de vida sostenibles.

En 2006 llegó uno de los grandes cambios: la organización comenzó a asumir la responsabilidad de contribuir a la protección del bosque de Samlaut, para lo que se formó y se contrató a habitantes de la zona como guardaparques para patrullar el territorio y combatir la tala ilegal y la caza furtiva.

Elefantes, pangolines y una biodiversidad amenazada

El interés de Samlaut no se explica únicamente por su extensión. El bosque conserva una biodiversidad especialmente valiosa, con especies amenazadas como el elefante asiático y el pangolín de Sunda, además del dhole, el oso negro asiático y el gaur.

El pangolín, víctima de la caza furtiva en Camboya, es una de las principales especies amenazadas del país asiático.
El pangolín, víctima de la caza furtiva en Camboya, es una de las principales especies amenazadas del país asiático.

Un estudio realizado por Fauna & Flora junto al Ministerio de Medio Ambiente de Camboya, con financiación de la fundación, utilizó cámaras y otros métodos para estudiar la fauna del territorio. El trabajo permitió documentar numerosas especies de mamíferos y aves y localizar animales especialmente difíciles de observar.

La presencia de estos animales convierte el bosque en un refugio importante dentro de una región donde la pérdida de hábitat y la presión humana siguen siendo graves amenazas.

Miles de trampas siguen amenazando a la fauna

La caza furtiva en Camboya continúa siendo uno de los principales problemas para la conservación de la fauna, especialmente la que se realiza con trampas de alambre, difíciles de detectar y que pueden permanecer ocultas entre la vegetación y atrapar a animales de diferentes tamaños.

Ejemplar de elefante asiático en un bosque de Camboya.
Ejemplar de elefante asiático en un bosque de Camboya.

La Maddox Foundation señala que sus equipos de vigilancia continúan realizando patrullajes junto a las autoridades camboyanas. Durante 2025, según los datos de la organización, se retiraron aproximadamente 7.800 metros de alambre utilizado para trampas en las labores de vigilancia.

Los guardaparques también utilizan cámaras para conocer qué especies permanecen en el bosque y detectar las zonas que necesitan una vigilancia más intensa.

La propia fundación explica que actualmente trabaja con el Gobierno para reforzar la aplicación de la legislación ambiental, la educación de las comunidades y la protección de los recursos naturales.

Proteger el bosque también significa proteger a sus habitantes

Otro de los elementos que diferencia el proyecto es su apuesta por implicar a las comunidades locales. La conservación difícilmente puede mantenerse a largo plazo si quienes viven alrededor de los espacios protegidos no disponen de alternativas económicas.

Munichan Kung, director nacional de la fundación, realizando labores de reforestación. Fundación Maddox.
Munichan Kung, director nacional de la fundación, realizando labores de reforestación. Fundación Maddox.

Por eso, la organización ha desarrollado programas de agricultura sostenible, reforestación y apicultura. El programa de producción de miel pretende proporcionar ingresos adicionales a los agricultores y reducir determinadas prácticas perjudiciales para el medio ambiente.

En 2025, los apicultores vinculados al proyecto produjeron 1.392 litros de miel, según los datos de la fundación, lo que ha contribuido a la salud de la economía local.

Referencia de la noticia

Fundación Maddox. (2026). Nuestra historia.