Por toda Europa no dejan de surgir parques eólicos nuevos, instalaciones que en 2013 cubrieron cerca del 8 % de la demanda eléctrica de la Unión Europea, según datos de la Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA). Lo cierto es que hay varios escollos que han impedido que ese porcentaje haya sido aún mayor, principalmente las quejas de ciudadanos por el ruido generado, las interferencias con instalaciones de telecomunicaciones y el impacto en ecosistemas. Pero ¿qué ocurriría si se pudieran solucionar todos estos problemas gracias a un programa informático?