Entre los días 22 y 23 una borrasca de récord podría afectar a España: las anomalías que vigilan los meteorólogos

Entre el 22 y 23 de enero, una borrasca anómala y muy profunda podría afectar a España, con lluvias intensas que superarán los 100 l/m2, vientos fuertes y un temporal de alto impacto.

En los próximos días, la atmósfera sobre Europa entrará en una fase claramente más dinámica, marcada por el descenso del chorro polar hacia latitudes más bajas. A partir del miércoles 21, el jet stream canalizará aire muy frío de origen groenlandés y favorecerá la llegada de frentes muy activos a la Península, con un aumento de la inestabilidad, las precipitaciones y nieve en cotas más bajas.

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En los próximos días, los modelos prevén un descenso progresivo del geopotencial a 500 hPa, con valores cada vez más bajos a medida que la vaguada se profundice. Este desplome culminará entre el 22 y 23 de enero, señal de una intensificación marcada del sistema en altura y de una atmósfera cada vez más inestable.

Este patrón servirá de antesala a una situación aún más relevante entre los días 22 y 23 de enero, cuando los modelos comienzan a detectar la posible formación de una borrasca de gran profundidad e intensidad, con anomalías destacadas en presión y geopotencial que están siendo seguidas de cerca por los meteorólogos.

Una anomalía excepcional en altura

La borrasca que los modelos sitúan entre los días 22 y 23 de enero en el sur de las islas británicas destaca por presentar características poco habituales para la época, especialmente por su estructura en niveles medios de la atmósfera, donde se concentra gran parte de su intensidad.

Mapa de anomalías de geopotencial a 500 hPa de PolarWx, donde se aprecia la anomal��a récord de la borrasca que se formará al sur de las islas británicas.
Mapa de anomalías de geopotencial a 500 hPa de PolarWx, donde se aprecia la anomal��a récord de la borrasca que se formará al sur de las islas británicas.

Las principales anomalías no se limitan a la superficie, sino que se observan con claridad en altura, un rasgo que suele estar presente en los episodios más adversos. En este caso, el sistema muestra señales propias de situaciones excepcionales, con una configuración atmosférica muy profunda y bien organizada.

En concreto, los modelos anticipan anomalías muy negativas tanto en presión como en el geopotencial a 500 hPa, tal y como indica el mapa de Polar Wx, un nivel clave para evaluar la profundidad real y el potencial de impacto de una borrasca.

¿Qué es el geopotencial a 500 hPa?
Indica la altura a la que se encuentra ese nivel de presión en la atmósfera, aproximadamente entre los 5 y 6 km. Esta altura depende de la temperatura de la columna de aire: cuando el aire es cálido, la atmósfera se expande y el geopotencial es más alto; cuando es frío, la atmósfera se contrae y el nivel de presión desciende, dando lugar a geopotenciales bajos.

Los mínimos de geopotencial en este nivel están directamente asociados a vaguadas profundas y borrascas muy intensas, ya que reflejan una atmósfera más densa, fría y desequilibrada, con gran capacidad para generar ascensos del aire y reforzar los sistemas de bajas presiones en superficie.

Estos valores se sitúan muy por debajo de lo normal para finales de enero, lo que apunta a la presencia de aire extremadamente frío en altura debido a que el vórtice polar se desplazará más al sur por el bloqueo en latitudes altas, con un fuerte desequilibrio dinámico y una atmósfera especialmente inestable, favorable a un rápido desarrollo del sistema y a fenómenos adversos de cierta entidad.

Los efectos más adversos de esta borrasca

En este caso, los modelos apuntan a geopotenciales excepcionalmente bajos, cercanos a los valores más extremos observados en la climatología reciente para esta época del año. Si estas previsiones se confirman, la borrasca podría situarse entre las más profundas del invierno, no tanto por la presión mínima en superficie, sino por su intensidad en altura, que es el verdadero motor del temporal.

Esta anomalía tan marcada explica el potencial impacto del episodio: vientos muy fuertes, lluvias intensas y generalizadas, un temporal marítimo significativo y, tras el paso de los frentes, un descenso notable de la cota de nieve por la entrada de aire frío.

Todo ello configura un escenario poco frecuente, que justifica la vigilancia estrecha ante una borrasca que podría dejar registros destacados entre el próximo jueves y viernes.

La borrasca también será muy profunda en superficie, dando lugar a un importante temporal de viento en el sur de las islas británicas y en la Bretaña francesa.
La borrasca también será muy profunda en superficie, dando lugar a un importante temporal de viento en el sur de las islas británicas y en la Bretaña francesa.

Aunque todavía existe incertidumbre en su trayectoria e intensidad final, la magnitud de las anomalías previstas sugiere un sistema inusualmente profundo, capaz de generar un escenario de tiempo adverso generalizado si acaba confirmándose.

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