El vaticinio de los mapas del ECMWF sobre el tiempo de la segunda mitad de septiembre: tendencia al bloqueo
Aunque la situación de NAO+ actual parece persistente, a lo largo del mes es altamente probable que un cambio de patrón derive en una circulación mucho más irregular y difícil de predecir.

El patrón de circulación que tenemos ahora mismo y que está facilitando este periodo cálido y seco se corresponde con una situación de NAO+. Esto quiere decir que existe una fuerte diferencia de presión entre las regiones del Atlántico de Azores e Islandia, lo que se traduce en un chorro polar intenso con pocas ondulaciones y, por tanto, en una circulación del oeste reforzada. Por otra parte, las dorsales subtropicales están resurgiendo de nuevo en esta región, facilitando el ascenso térmico que estamos teniendo.
Esta situación no siempre implica ausencia de precipitaciones. Tal y como va a suceder durante este fin de semana, es posible que algunas vaguadas o frentes logren alcanzar el norte peninsular.
En meses estivales o durante el comienzo del otoño, como es el caso, en vez de lluvias frontales, es habitual el desarrollo de tormentas en estas regiones. Frente a eso, en el sur peninsular la probabilidad de precipitaciones con este patrón de circulación en los meses estivales es extremadamente baja.

Algo puede cambiar de cara a las semanas centrales del mes: las dorsales subtropicales están emergiendo cada vez con mayor intensidad y amplitud, parece que lo seguirán haciendo y llegará un momento en el que interfieran con el chorro polar.
Este sigue discurriendo muy al norte, pero si una de estas dorsales asciende demasiado, podría interrumpir su circulación y desviarlo, formando ondas y estableciéndose otro régimen atmosférico completamente distinto en la región y que hemos experimentado con frecuencia en los últimos meses: un patrón de bloqueo.
El bloqueo podría establecerse a partir de finales de la próxima semana
Tal y como muestran la mayoría de escenarios del modelo europeo, este nuevo patrón de circulación podría establecerse progresivamente a medida que el régimen actual evolucione y las dorsales subtropicales comiencen a interaccionar con el chorro polar en su propagación hacia el norte.
La consecuencia en superficie de esto sería el desarrollo de regiones de altas presiones en latitudes medias y altas, anticiclones de bloqueo que ralentizarían significativamente el flujo de vientos del oeste y también permitirían la migración de masas de aire lejos de su latitud de origen.
Esta situación no solo no es nueva, sino que llevamos padeciéndola con mucha frecuencia desde hace meses, y sus consecuencias en el entorno de la Península Ibérica son muy variadas dependiendo de la época del año y el tipo de bloqueo que se establezca.
Ahora mismo hay dos tipos de escenario posibles: que el bloqueo se establezca en el Atlántico, permitiendo el descenso de masas de aire frío por Europa, o bien que se establezca en el mismo continente, facilitando el aislamiento de depresiones más abundantes en el Atlántico mientras las masas de aire cálido afectan de nuevo a Europa.
Las consecuencias en la Península Ibérica: más acotadas pero aún por determinar
Este patrón de circulación tiene varias consecuencias, todas ellas conocidas y que hemos vivido últimamente. Depende, además, del tipo de bloqueo que se establezca y su duración. Si este bloqueo se desplaza hacia el oeste y se establece en el Atlántico, favorecerá temperaturas frescas y precipitaciones ocasionales, más abundantes y frecuentes en las regiones del norte. Sin embargo, si el bloqueo se establece sobre Europa tendremos que vigilar dos cosas.

Por una parte el hecho de que, probablemente, vuelvan a repetirse episodios de altas temperaturas, al quedar la Península Ibérica en el flanco ascendente de la dorsal tal y como ha sucedido durante buena parte del verano. Y, por otra parte, un incremento de la probabilidad de que alguna baja se aísle de la circulación principal y pueda afectarnos, algo que en esta época del año podría desencadenar un episodio de tormentas significativo.
Estos son por tanto los escenarios más probables que se pueden barajar y a los que habrá que estar atentos de cara a mediados de mes y durante la segunda quincena.