Viaje al centro de la Tierra: la cueva a 1 hora de Santander donde siempre es primavera, haga el tiempo que haga fuera

Hoy nos adentramos en estas galerías llenas de estalactitas, columnas y excéntricos que prometen una experiencia única bajo tierra en Cantabria, perfecta para los que buscan algo diferente y sorprendente.

Interior de El Soplao, donde las estalactitas tardan miles de años en formarse. Algunas crecen solo un milímetro por siglo, convirtiendo la cueva en un archivo vivo de la historia geológica.
Interior de El Soplao, donde las estalactitas tardan miles de años en formarse. Algunas crecen solo un milímetro por siglo, convirtiendo la cueva en un archivo vivo de la historia geológica.

Santander es mar, paseos frente a la bahía y buen comer, pero basta con subirse al coche y conducir una hora para cambiarlo todo. La costa queda atrás, la carretera se estrecha entre montañas verdes y, casi sin darte cuenta, acabas entrando en otro mundo. Uno que no depende del tiempo que haga fuera y donde la temperatura no cambia nunca.

El Soplao, la cueva que ha puesto al interior de Cantabria en el mapa

Ese lugar está bajo tierra y se llama "El Soplao", y es sin duda, una de las cuevas más sorprendentes de Cantabria. Ojo, y también de Europa.

Está situada entre los municipios de Rionansa, Valdáliga y Herrerías, en la sierra de Arnero, una zona de Cantabria menos transitada pero de enorme valor paisajístico.

Rodeada de bosques, prados y pequeños pueblos rurales, su entorno ya justifica por sí solo la excursión. Sin embargo, es bajo la superficie donde se esconde el verdadero espectáculo.

Considerada una de las cavidades más espectaculares del mundo por la abundancia y variedad de sus formaciones, El Soplao es un destino imprescindible tanto para amantes de la geología como para viajeros curiosos en busca de experiencias diferentes.

De mina olvidada a catedral subterránea

Lo cierto es que El Soplao no nació como atracción turística. Fue descubierta a principios del siglo XX durante las explotaciones mineras de zinc y plomo que funcionaron en la zona hasta los años 70. Durante décadas, los mineros atravesaron galerías sin ser plenamente conscientes del tesoro natural que estaban dejando al descubierto.

No fue hasta finales del siglo XX cuando se reconoció su extraordinario valor científico y paisajístico. Tras un ambicioso proyecto de acondicionamiento, la cueva abrió al público en 2005, combinando conservación, divulgación y una experiencia de visita cuidadosamente diseñada.

Estalactitas, excéntricos y un paisaje que desafía la gravedad

Lo que distingue a este lugar de otras cuevas no es solo su tamaño (más de 20 kilómetros de galerías conocidas), sino la espectacularidad de sus espeleotemas. Estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas y, sobre todo, los famosos excéntricos: formaciones caprichosas que crecen en todas direcciones, desafiando la gravedad y creando paisajes casi irreales.

La entrada de El Soplao, con su antiguo tren minero, anuncia el viaje al interior de la tierra en medio de los verdes valles cántabros que rodean la cueva.
La entrada de El Soplao, con su antiguo tren minero, anuncia el viaje al interior de la tierra en medio de los verdes valles cántabros que rodean la cueva.

La iluminación, sobria y estratégica, realza los volúmenes y permite apreciar detalles que convierten el recorrido en una auténtica lección de geología viva.

Siempre primavera: el secreto del clima subterráneo

Uno de los aspectos que más sorprende al visitante es la temperatura constante del interior de la cueva, que ronda los 12-14 grados durante todo el año. Este fenómeno se debe a la inercia térmica del subsuelo: la roca actúa como un regulador natural que aísla el interior de las variaciones meteorológicas externas.

Da igual que fuera llueva, nieve o el sol apriete en pleno verano. Dentro de El Soplao reina un clima estable, sin corrientes bruscas ni cambios térmicos, lo que genera esa sensación de eterna primavera que convierte la visita en una experiencia cómoda en cualquier estación.

Cómo llegar y planificar la visita a El Soplao

Desde Santander, el trayecto en coche dura aproximadamente una hora. La ruta más habitual discurre por la A-8 en dirección a Oviedo, con desvíos bien señalizados hacia El Soplao. También es posible llegar desde otras localidades cántabras como Comillas o San Vicente de la Barquera en menos de 40 minutos.

La cueva ofrece diferentes modalidades de visita: desde el recorrido turístico general, accesible para todos los públicos, hasta visitas de aventura para quienes buscan una experiencia más inmersiva. Es recomendable reservar con antelación, especialmente en fines de semana y temporada alta.

Eso sí, si planeas una visita próximamente, ten en cuenta que la cueva permanece cerrada del 13 al 27 de enero para llevar a cabo su parada técnica. Durante estos días se realizan tareas de mantenimiento y conservación esenciales para preservar sus espectaculares formaciones y garantizar la seguridad de los visitantes.

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