La Torre Eiffel crece en verano y se encoge en invierno: las curiosidades del monumento que reacciona con las estaciones

El calor dilata el hierro de la Torre Eiffel y el frío provoca el efecto contrario. Las variaciones también explican por qué su parte superior se desplaza con el Sol.

La Torre Eiffel aumenta unos milímetros de altura durante los meses calurosos y pierde esa longitud cuando bajan las temperaturas.
La Torre Eiffel aumenta unos milímetros de altura durante los meses calurosos y pierde esa longitud cuando bajan las temperaturas.

La imagen de París está ligada a una construcción metálica que, desde finales del siglo XIX, forma parte de la identidad de la capital francesa: la Torre Eiffel. Su estructura guarda una particularidad que pasa inadvertida para quienes la visitan: las variaciones meteorológicas modifican ligeramente sus dimensiones y su posición.

El comportamiento de la torre responde a las propiedades físicas del hierro, pero también a las decisiones de los ingenieros que diseñaron sus soportes. Su construcción exigió precisión en el ensamblaje de miles de piezas y un estudio de las fuerzas que podían afectar a la estabilidad del conjunto.

Torre Eiffel: el origen de una construcción de 300 metros

La historia de la Torre Eiffel comenzó con los preparativos de la Exposición Universal de 1889. La propuesta inicial contemplaba levantar en el Campo de Marte una estructura de hierro de 300 metros de altura, asentada sobre una planta cuadrada de 125 metros de lado. De las 107 ideas presentadas, se seleccionó el proyecto asociado al empresario Gustave Eiffel y a los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier, junto al arquitecto Stephen Sauvestre.

En el verano de 1884, Koechlin y Nouguier dibujaron una torre formada por cuatro pilares unidos mediante vigas de celosía. Su intención era alcanzar los 1.000 pies de altura. El 18 de septiembre de aquel año, Eiffel patentó una configuración destinada a construir soportes y pilones metálicos capaces de superar los 300 metros.

La propuesta inicial necesitó cambios para convencer a quienes desconfiaban de su aspecto. Sauvestre planteó revestir las bases con piedra, incorporar arcos monumentales y habilitar grandes espacios acristalados. Aunque parte de esos elementos desapareció durante la revisión del diseño, los arcos permanecieron. Las obras arrancaron el 1 de julio de 1887 y terminaron 22 meses después, tras fabricar 18.000 piezas en Levallois-Perret con errores inferiores a una décima de milímetro.

Por qué la Torre Eiffel crece en verano y pierde altura en invierno

El hierro pudelado utilizado en la estructura responde a los cambios de temperatura mediante un proceso físico conocido como dilatación térmica. Cuando aumenta el calor, el material incrementa ligeramente su volumen y la torre puede ganar unos milímetros. Durante los meses fríos, la contracción reduce esas dimensiones, de modo que el monumento pierde parte de la longitud adquirida.

La Torre Eiffel puede desviarse hasta dibujar un recorrido de 15 centímetros de diámetro en su extremo superior debido al calentamiento desigual de sus cuatro caras.
La Torre Eiffel puede desviarse hasta dibujar un recorrido de 15 centímetros de diámetro en su extremo superior debido al calentamiento desigual de sus cuatro caras.

Estas modificaciones forman parte del comportamiento habitual de las estructuras metálicas y no representan un problema para la estabilidad de la construcción. Su magnitud es tan pequeña que resulta imperceptible para las personas que recorren sus plataformas o contemplan el monumento desde el exterior. La diferencia entre las temperaturas estivales y las invernales explica, por tanto, que su altura no permanezca exactamente igual durante todo el año.

El calor también afecta de manera desigual a los cuatro lados de la torre. Cuando el Sol incide directamente sobre una de sus caras, esa parte se calienta mientras las otras tres permanecen relativamente más frías. La distribución desigual de la temperatura provoca una ligera inclinación hacia el lado opuesto al Sol, que cambia conforme avanza el día.

La Torre Eiffel también se desplaza por el efecto del Sol y el viento

En una jornada soleada, el extremo superior de la Torre Eiffel puede describir un recorrido aproximadamente circular de unos 15 centímetros de diámetro. Este movimiento se debe a la evolución de la posición solar y a las diferencias térmicas entre los lados de la estructura. No implica que el monumento pierda estabilidad ni que exista un deterioro de sus elementos metálicos.

El viento puede hacer que la Torre Eiffel oscile ligeramente. Si las rachas superan los límites de seguridad, se puede cerrar la cima o todo el monumento.
El viento puede hacer que la Torre Eiffel oscile ligeramente. Si las rachas superan los límites de seguridad, se puede cerrar la cima o todo el monumento.

El viento produce otro tipo de movimiento. Las rachas fuertes pueden hacer vibrar la construcción o provocar un balanceo leve, una respuesta que se tuvo en cuenta durante su diseño. La experiencia de los ingenieros de la empresa Eiffel en la construcción de viaductos metálicos contribuyó a definir formas y bordes curvos para reducir la resistencia al viento. La geometría de la torre responde así a las condiciones meteorológicas que debe soportar.

Las restricciones de acceso dependen, sin embargo, de la intensidad de las rachas y del riesgo para las personas. Si el viento supera los límites establecidos por seguridad, la administración puede cerrar la parte superior o suspender las visitas a todo el monumento. Estas medidas permiten controlar la exposición del público y del personal a condiciones adversas, mientras la estructura continúa sometida a las variaciones físicas propias del hierro.