José Miguel Viñas, meteorólogo: "Por los Santos, ya no todos los años hay nieve en los altos"

Este año llegaremos al 1 de noviembre sin nieve en las montañas. Cada vez tenemos unos meses de octubre más cálidos, lo que dificulta que se produzcan nevadas y que la nieve perdure.

La estampa de las cumbres nevadas a mitad del otoño empieza a ser cada vez menos frecuente, en la medida en que tenemos unos meses de octubre cada vez más cálidos.
La estampa de las cumbres nevadas a mitad del otoño empieza a ser cada vez menos frecuente, en la medida en que tenemos unos meses de octubre cada vez más cálidos.

El 1 de noviembre es un día especial del calendario. Puede considerarse el ecuador del otoño, aunque esto depende de cómo consideremos la estación otoñal. En meteorología y climatología se cuantifica como el trimestre septiembre-octubre-noviembre, por lo que al comenzar este último mes habrían transcurrido dos terceras partes de la estación y quedará el último tercio. Sin embargo, si consideramos la estación astronómica, que este año se extiende desde la madrugada del 23 de septiembre hasta la noche del 21 de diciembre, sí que estamos en la mitad del otoño.

En el calendario cristiano, el 1 de noviembre es la festividad de Todos los Santos, fecha en la que se recuerda a los difuntos y se visitan los cementerios. Hasta hace no mucho, era común que ese día en los camposantos fuera frío, no pocas veces desapacible por la incidencia de vientos fríos que, como se dice coloquialmente, cortaban la cara; sin embargo esto ha empezado a ser la excepción a la norma.

Empieza a ser relativamente común tener un veranillo a finales de octubre, que es lo que justamente ha pasado este año.

Un refrán del tiempo en peligro de extinción

Es conocido el refrán que afirma: Por los Santos, nieve en los altos. Lo cierto es que era uno de esos refranes del tiempo que se consideraba infalible, ya que a estas alturas del año lo habitual es que se hubiera ya producido alguna entrada de aire polar de cierta importancia en la Península Ibérica, con las primeras nevadas en las zonas altas de los sistemas montañosos.

Incluso en estos tiempos de calentamiento global puede ocurrir y ocurre, pero esas entradas frías otoñales escasean cada vez más, lo que empieza a restar validez al refrán, que como tantos otros está basado en la experiencia de muchas generaciones de personas ligadas al campo.

Imagen visible del Terra/MODIS del pasado 26 de octubre de 2026 en la que tan solo se aprecia algo de nieve en unos pocos picos de Pirineos.
Imagen visible del Terra/MODIS del pasado 26 de octubre de 2026 en la que tan solo se aprecia algo de nieve en unos pocos picos de Pirineos.

La imagen reciente de Meteosat que acompaña a estas líneas no deja lugar a la duda. Todavía no se han producido nevadas en las montañas ibéricas, salvo alguna débil y ocasional en los Pirineos. Lo que antaño era normal todos los años a estas alturas del otoño, en la actualidad empieza a ser excepcional. Puede coincidir un otoño muy frío y generoso en nevadas, pero el calentamiento global marca una tendencia clara a lo contrario: otoños cada vez más cálidos, en los que escasean las grandes nevadas.

Nevadas meteorológicas, pero no climatológicas

Lo que antes dictaba de manera inexorable la climatología, ha pasado a ser un capricho de la meteorología, dictado por las cambiantes condiciones meteorológicas que no impiden todavía que pueda haber meses de octubre nivosos en las montañas, aunque algo así ahora causaría nuestra extrañeza.

La inexorable subida de las temperaturas no pone nada fácil el que una vez que pueda darse alguna situación propicia para dejar una nevada, la nieve quede ya cubriendo las cumbres de las montañas, formando parte del paisaje de primeros de noviembre.

Nieve en las cumbres de las montañas en un día otoñal de cielos despejados.
Nieve en las cumbres de las montañas en un día otoñal de cielos despejados.

Siguiendo con el refranero, otro dicho afirma que De los Santos a Navidad es invierno de verdad. Aunque el mes de noviembre marca la transición entre el otoño y el invierno, y en dicho período del año, según van avanzando los días y disminuye la insolación, el tiempo se va volviendo cada vez más invernal, el refrán está empezando a perder validez, debido a la suavidad creciente de los otoños, antes apuntada. Los noviembres que vivieron nuestros padres y abuelos poco tienen que ver con los actuales. Cada vez damos menos uso a la ropa de abrigo y lo hacemos más tarde.