Una gran nube de humo asfixia la región de Kalimantan tras semanas de incendios forestales en Indonesia

Una densa nube de humo y cenizas procedente de los incendios forestales de Kalimantan, Indonesia, ha reducido drásticamente la visibilidad y disparado la contaminación atmosférica. Las autoridades advierten del riesgo para la salud, especialmente entre los colectivos más vulnerables.

El cielo sobre Kalimantan, la parte indonesia de la isla de Borneo, ha desaparecido bajo una espesa cortina rojiza. En algunas zonas, la luz del sol apenas consigue atravesar la nube de humo y cenizas generada por los grandes incendios forestales que afectan a la región desde hace semanas y que han provocado un grave deterioro de la calidad del aire, hasta alcanzar niveles considerados peligrosos para la salud.

La situación es especialmente preocupante en Kalimantan Central, donde las partículas contaminantes permanecen suspendidas en la atmósfera y reducen considerablemente la visibilidad. En algunos puntos, como Palangka Raya, la capital provincial, esta ha llegado a caer hasta los 150 metros, según los registros meteorológicos difundidos por las autoridades indonesias.

Las imágenes de la emergencia muestran un paisaje envuelto en una neblina densa, con calles y edificios prácticamente ocultos tras el humo. La contaminación dificulta la circulación y convierte actividades tan cotidianas como caminar al aire libre en un riesgo para la población.

La contaminación alcanza niveles peligrosos

Uno de los principales problemas es la elevada concentración de partículas finas PM2,5, contaminantes microscópicos capaces de penetrar profundamente en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo.

En los últimos días, Palangka Raya ha registrado índices de calidad del aire de 466 puntos, considerados dentro de la categoría peligrosa, según los datos de IQAir recogidos por Katadata. En algunas jornadas, la concentración de PM2,5 ha alcanzado los 308,2 microgramos por metro cúbico (µg/m³), cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que no se superen los 15 µg/m³ en 24 horas.

La exposición a este tipo de contaminación puede agravar enfermedades como el asma y la bronquitis, además de aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares. Los niños, las personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias constituyen los grupos más vulnerables.

Una emergencia que traspasa fronteras

Los incendios forestales de Indonesia se han visto favorecidos por la prolongada sequía y las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. Además, la presencia de extensas turberas complica las labores de extinción, ya que el fuego puede continuar ardiendo bajo la superficie durante largos periodos.

La nube de humo tampoco se limita al territorio indonesio. Su desplazamiento ha deteriorado la calidad del aire en países vecinos como Malasia y Singapur, donde se han adoptado medidas extraordinarias, incluido el cierre temporal de centros educativos.

Ante la magnitud de la emergencia, Indonesia ha movilizado a más de 69.000 efectivos para combatir los incendios. Sin embargo, las condiciones meteorológicas y la persistencia de los focos activos dificultan el control de las llamas.

Mientras continúan los trabajos de extinción, Kalimantan permanece bajo una peligrosa nube de contaminación, una crisis que amenaza tanto la salud de sus habitantes como los ecosistemas de una de las grandes regiones forestales del planeta.