Un experto de la Universidad de Londres aclara por qué Groenlandia es una "mina de oro"

La enorme isla danesa, situada entre los océanos Atlántico Norte y Ártico, es un extraordinario filón geológico. Bajo su enorme capa de hielo se ocultan recursos minerales y tierras raras esenciales para la tecnología moderna y la transición energética global.

Típicas y coloridas casas de Groenlandia a lo largo de la costa de Nuuk. Al fondo, la montaña Sermitsiaq.

Groenlandia, la isla más extensa del planeta después de Australia, lleva décadas siendo objeto de fascinación geológica e interés estratégico. Aunque muchos la imaginan como una vasta extensión de hielo eterno, bajo esa gruesa capa helada se hallan tesoros naturales hacia los que la ciencia y la industria miran desde hace tiempo.

Según el geólogo Jonathan Paul, de la Universidad de Londres, esta enorme masa terrestre perteneciente al estado de Dinamarca es geológicamente “muy inusual” y cuenta con una combinación de recursos que la convierten en una verdadera “mina de oro”, según ha explicado el científico en una entrevista publicada por The Conversation.

Un legado geológico único

La riqueza de Groenlandia tiene raíces milenarias: las rocas que la componen se formaron hace miles de millones de años, durante distintos eventos geológicos que dejaron huellas profundas en su geografía.

Las espectaculares y coloridas formaciones rocosas de la bahía Eleonore en el fiordo Segelsallskapet, dentro del Parque Nacional del Noreste de Groenlandia, dan muestra de la riqueza geológica de la isla.

Tres grandes procesos impulsaron la acumulación de minerales y recursos: las colisiones entre placas tectónicas, que fracturaron la corteza terrestre y permitieron la concentración de metales preciosos; la separación de la tierra durante la apertura del océano Atlántico, que creó cuencas sedimentarias favorables a la formación de hidrocarburos; y la actividad volcánica, que concentró elementos raros en los cuerpos ígneos resultantes de la solidificación del magma.

Es cierto que estos procesos no son exclusivos de Groenlandia, pero la particular convergencia de varios de ellos en un mismo territorio, combinada con la presencia de algunas de las rocas más antiguas del planeta, hacen que la isla tenga un perfil geológico excepcional.

Minerales críticos y estratégicos

Entre los recursos que hacen a Groenlandia tan valiosa están los elementos químicos de tierras raras —como neodimio y disprosio— fundamentales para la fabricación de imanes de alta tecnología, motores eléctricos y dispositivos electrónicos. Se cree que estos depósitos podrían satisfacer más de una cuarta parte de la demanda mundial.

Bajo gruesas capas de hielo, Groenlandia esconde auténticos tesoros naturales que han despertado el interés de la ciencia y la industria.

Además, hay presencia de litio, esencial para las baterías de vehículos eléctricos; petróleo y gas, con estimaciones de alrededor de 31 000 millones de barriles; y otros minerales como cobre, zinc, plomo, grafito y diamantes.

Estos materiales son piezas claves de la revolución tecnológica y la transición energética global, ya que muchas tecnologías limpias y dispositivos electrónicos avanzados dependen de ellos.

Así que la capacidad de Groenlandia para suministrar estos recursos la coloca en una posición estratégica, especialmente en un contexto en el que la competencia global por materias primas críticas se intensifica.

Creciente interés internacional

Históricamente, las condiciones climáticas extremas y la vasta capa de hielo han sido grandes barreras para explorar y explotar los recursos de Groenlandia. Hasta ahora, solo una fracción de la isla —aproximadamente una quinta parte— está libre de hielo, y es allí donde se concentran las reservas accesibles.

Aunque los costes de infraestructura, transporte y extracción son elevados, el avance tecnológico ha comenzado a abrir ventanas de acceso inéditas, como el uso de radares capaces de “ver” bajo el hielo.

Ese potencial ha despertado el interés de gobiernos, empresas y grandes potencias, especialmente Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, es noticia estos días por su anuncio de querer hacerse con la isla para su país, tanto por su posición geopolítica como por sus recursos naturales.

Otros estados también han puesto sus ojos en proyectos mineros o acuerdos extractivos, a medida que buscan asegurar suministros de minerales críticos lejos de mercados dominados por competidores como China.

Desafíos más allá de la riqueza minera

Sin embargo, tener recursos no significa explotarlos fácilmente. Groenlandia enfrenta dilemas ambientales y éticos importantes. El derretimiento del hielo, impulsado por el cambio climático, facilita el acceso a estos recursos, pero también amenaza ecosistemas frágiles y contribuye al aumento del nivel del mar.

La explotación intensiva de los recursos naturales de Groenlandia podría poner en peligro la supervivencia de importantes hábitats naturales, como el del oso polar.

Y la explotación intensiva de minerales y combustibles fósiles podría agravar estos impactos, generando tensiones entre desarrollo económico y preservación ambiental.

Además, la infraestructura mínima de la isla y su clima hostil significan que cualquier proyecto extractivo requerirá inversiones enormes, planificación a largo plazo y profundos cambios en el territorio. Por lo que conviene no olvidar otros impactos: los sociales y económicos para las comunidades locales, cuyo interés debería ser respetado.

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