No es suciedad: qué es el manto marrón que está cubriendo las playas de España y por qué preocupa a los expertos
Las primeras marejadas del verano han devuelto toneladas de alga asiática a las playas de Granada, confirmando que su expansión por España sigue avanzando. ¿Hasta dónde llegará?

La expansión de Rugulopteryx okamurae sigue avanzando por las costas españolas. La especie invasora, que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales problemas ambientales de numerosas zonas costeras, ha vuelto a dejar importantes acumulaciones en varias playas de Granada tras los primeros temporales de poniente del verano. Los expertos alertan de las consecuencias ecológicas que provoca su presencia.
Las playas de Castillo de Baños, en el municipio de Polopos-La Mamola, y La Guardia, en Salobreña, han sido algunos de los últimos escenarios donde la llegada masiva de esta alga procedente del fondo marino se ha hecho más visible. Aunque su presencia no es nueva en la costa granadina, los episodios registrados durante las últimas semanas muestran que la especie continúa extendiéndose.
Una invasora que no deja de expandirse
La historia de Rugulopteryx okamurae en España comenzó oficialmente en 2016, cuando fue detectada por primera vez en aguas de Ceuta. Desde entonces, su expansión ha sido constante y rápida.
Los pescadores empezaron a encontrar grandes cantidades de esta alga en sus redes a partir de 2019, especialmente en el entorno del Estrecho de Gibraltar. Con el paso de los años, la especie fue colonizando nuevas áreas costeras hasta alcanzar buena parte del litoral andaluz, además de otros territorios como las islas Chafarinas y diferentes enclaves de la Macaronesia.
Con la marea baja, la colonización por el alga asiática invasora Rugulopteryx okamurae en la playa de El Chinarral, en Algeciras, se aprecia en toda su crudeza. Y se huele.@aytoalgeciras @PuertoAlgeciras pic.twitter.com/4xcW8U31re
— Manuel Torres Tortosa (@mtorrestortosa) September 10, 2025
Su avance no se ha detenido ahí. Durante 2025 se detectó por primera vez en Galicia y Cantabria, confirmando que su distribución ya no se limita al sur peninsular. En 2026 también se han registrado nuevos episodios en distintos puntos del norte de España, lo que demuestra la extraordinaria capacidad de dispersión de esta especie originaria del Pacífico noroccidental.
El verano favorece las grandes acumulaciones
Aunque el alga permanece presente durante todo el año en el fondo marino, los meses estivales son especialmente problemáticos. Los especialistas explican que julio y agosto coinciden con el periodo de máxima actividad reproductiva de Rugulopteryx okamurae. Durante estas semanas aumenta notablemente la producción de biomasa, lo que incrementa las probabilidades de que grandes cantidades de material sean arrastradas por las corrientes y terminen depositadas en las playas.

En Salobreña, por ejemplo, el Ayuntamiento ya tuvo que realizar trabajos de retirada durante los meses de marzo y mayo. Sin embargo, el primer episodio de vientos de poniente del verano ha provocado una nueva acumulación en el tramo final de la playa de La Guardia.
La distribución del alga tampoco es uniforme. En algunas zonas se concentra de manera muy intensa mientras que en otras apenas aparece. Los expertos señalan que la configuración del fondo marino desempeña un papel clave, favoreciendo que determinadas áreas actúen como puntos de acumulación natural.
Una capacidad de reproducción difícil de controlar
Uno de los principales problemas que presenta esta especie es su enorme facilidad para propagarse. A diferencia de otras algas, Rugulopteryx okamurae puede desprender pequeños fragmentos o brotes que continúan creciendo de forma independiente. Esto significa que incluso cuando se retira una gran cantidad de biomasa de la playa, nuevos restos pueden seguir desarrollándose en el agua y volver a alcanzar la costa pocos días después.
La ausencia de depredadores naturales en las aguas españolas agrava aún más la situación. En su hábitat original existen organismos capaces de limitar su crecimiento, pero fuera de ese entorno la especie encuentra pocas barreras biológicas para expandirse.
Un impacto que va más allá de las playas
La expansión de esta alga invasora desplaza a especies autóctonas y modifica los ecosistemas marinos donde se instala. Al ocupar grandes superficies del fondo, reduce el espacio disponible para otras algas y organismos que forman parte de los hábitats naturales del Mediterráneo y del Atlántico.

Además, cuando enormes cantidades de biomasa se descomponen, aumenta la materia orgánica presente en el agua y disminuye el oxígeno disponible. Este fenómeno puede afectar a numerosas especies marinas y alterar el equilibrio ecológico de zonas especialmente sensibles.
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— Meteo Estepona (@Wito1978) July 5, 2026
Municipios de Cádiz, Málaga, Granada y Almería mantienen dispositivos especiales para retirar las acumulaciones que llegan a las playas. Mientras tanto, otras comunidades autónomas también siguen de cerca su evolución. Cantabria prepara actuaciones tras los episodios detectados en Noja y Bizkaia mantiene programas de seguimiento para evaluar la expansión de la especie en distintos puntos de su costa.