Los embalses españoles hoy, 21 de octubre: así están las reservas hídricas tras el paso de la dana Adam
Las lluvias torrenciales de la última dana han provocado inundaciones históricas en el Mediterráneo no acaban de reflejarse los embalses españoles. Consulta la situación cuenca por cuenca.

Las precipitaciones torrenciales que han afectado al Mediterráneo español no han conseguido frenar el descenso de las reservas de agua. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), los embalses españoles almacenan actualmente 32.062 hectómetros cúbicos (hm³), lo que representa el 57,2% de su capacidad total.
Lejos de aumentar, la reserva hídrica nacional ha experimentado una nueva caída durante la última semana. En concreto, los embalses han perdido 352 hm³ de agua, equivalentes al 0,6% de su capacidad total, pese a las precipitaciones extraordinarias registradas en algunas zonas del país. Esta aparente contradicción plantea una pregunta: ¿cómo es posible que los embalses continúen perdiendo agua después de un episodio de lluvias tan intenso?
Los embalses españoles pierden 352 hm³ en una semana
El último boletín hidrológico del MITECO, publicado el 20 de octubre, confirma que la reserva hídrica española continúa descendiendo en pleno otoño, una época en la que las precipitaciones suelen contribuir progresivamente a la recuperación de los recursos hídricos.
Sin embargo, las lluvias no se han distribuido de manera uniforme por el territorio. Según el Ministerio, las precipitaciones han sido abundantes en la vertiente mediterránea, mientras que han afectado en menor medida a la atlántica.El valor máximo de precipitación recogido en el boletín se ha registrado en Castellón, con 59,6 litros por metro cuadrado.
Los embalses españoles acumulan 32.062 hm³ de agua, el 57,20% de su capacidad total, 352 hm³ MENOS que la semana anterior . https://t.co/ONaIORqD2H
— Embalses.net (@Embalses_net) October 20, 2026
Esta distribución desigual ayuda a explicar por qué los episodios de lluvias torrenciales no siempre se traducen en un incremento inmediato de las reservas nacionales. Además, conviene recordar que el volumen de agua almacenado depende tanto de las aportaciones que reciben los embalses como de las salidas destinadas al abastecimiento, el regadío y otros usos.
¿Por qué las lluvias no han llenado los embalses?
Aunque una dama puede dejar acumulaciones extraordinarias de precipitación en pocas horas, no toda el agua que cae termina almacenándose en los embalses. Una parte se infiltra en el terreno, otra circula por barrancos y ríos hasta desembocar en el mar y otra puede quedar retenida temporalmente en el suelo.

La localización de las lluvias también es importante en este sentido. Para que un embalse aumente sus reservas, las precipitaciones deben producirse en su cuenca de aportación, es decir, en el territorio desde el que recibe agua. Por tanto, un episodio de inundaciones en una zona costera no implica necesariamente que los principales embalses de esa región experimenten incrementos significativos.
A ello se añade que las lluvias muy intensas favorecen una escorrentía superficial rápida, especialmente cuando el terreno está saturado o presenta una capacidad de infiltración reducida. También existe un desfase temporal entre las precipitaciones y su posible reflejo en los datos de almacenamiento, por lo que parte de las aportaciones puede aparecer en balances posteriores.
Cuáles son las cuencas con menos agua embalsada
Las diferencias entre cuencas son considerables. El Ebro presenta uno de los porcentajes más bajos, con apenas el 44,9 % de su capacidad por la durísima sequía estival del Pirineo, seguido del Duero (46,5%), Galicia Costa (46,8%) y Segura (48,5%).
Por el contrario, Guadalete-Barbate alcanza el 74,6%, las cuencas internas de Cataluña se sitúan en el 73% y el Guadiana llega al 71,8%. También destacan las reservas del Guadalquivir (68,5%) y de la cuenca mediterránea andaluza (62,9%).
En el Mediterráneo, el Júcar se encuentra al 52%, mientras que el Segura permanece por debajo de la mitad de su capacidad, aunque son valores muy óptimos tendiendo en cuenta la realidad de la cuenca. Estos contrastes evidencian que la situación hídrica española no puede interpretarse únicamente a partir del promedio nacional.
La evolución de los embalses dependerá de las precipitaciones que se registren durante el resto del otoño, pero también de su distribución geográfica, intensidad y duración. Las lluvias persistentes y repartidas sobre las cabeceras de los ríos pueden favorecer una recuperación más sostenida de las reservas que los episodios torrenciales muy localizados.