"El verano de los 1000 incendios”: por qué los expertos vieron venir una temporada de fuego sin precedentes

A medida que el cambio climático empeora, aumenta el riesgo de incendios forestales cada vez más grandes y severos con mayores afecciones tanto para la salud pública de las personas como de los ecosistemas y en las infraestructuras.

El actual cambio climático aumenta el riesgo de incendios forestales cada vez más grandes y severos
El actual cambio climático aumenta el riesgo de incendios forestales cada vez más grandes y severos

Expertos de la Universidad de Michigan (UM) han descrito las causas y consecuencias de los devastadores incendios forestales de este año: más de 800 activos en Canadá, en Estados Unidos más de 100 y más de 1.000 en Europa.

Incendios más frecuentes, grandes y severos

Según Paige Fischer, profesora asociada de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la UM, los incendios forestales de este verano concuerdan con la tendencia que los científicos habían previsto: los incendios forestales se producen con mayor frecuencia, magnitud y severidad en muchos lugares, con graves consecuencias en hogares y comunidades.

Cada vez estamos más expuestos al humo tóxico de los grandes incendios forestales
Cada vez estamos más expuestos al humo tóxico de los grandes incendios forestales

Cada vez más personas en Estados Unidos se ven afectadas por el humo tóxico de los incendios forestales, perjudicial para la salud humana en todos los grupos demográficos. Siendo uno de los mayores retos científicos persistentes, comprender qué factores influyen en que las personas tomen medidas para protegerse.

Calentamiento global y sequía

La actual temporada de incendios forestales en Norteamérica se está intensificando en el oeste de Estados Unidos y Canadá, agravada por los efectos del calentamiento y la sequía que provoca el cambio climático antropogénico, afirma Jonathan Overpeck, profesor y decano de la Facultad de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la UM y experto en clima y fenómenos meteorológicos extremos.

A su vez, la creciente crisis de incendios forestales está provocando un deterioro significativo de la calidad del aire, incluso en zonas alejadas de los incendios y consecuencias devastadoras para infraestructuras y comunidades. Erosión, deslizamientos de tierra y contaminación del agua se están convirtiendo en problemas mayores a medida que las temporadas de incendios forestales empeoran intensificadas por el actual cambio climático.

La intensidad de los incendios este año

La extrema intensidad de los incendios de este año en gran medida se debe a un invierno seco con escasa nieve acumulada en Estados Unidos, seguido de condiciones cálidas y secas persistentes a principios de la temporada estival que deriva en una serie de incendios severos, incluido el incendio de Cottonwood, uno de los más grandes en la historia de Utah, y el incendio de Aspen Acres, uno de los más grandes jamás registrados en Colorado, según Ann Jeffers, profesora asociada de ingeniería civil y ambiental en la Facultad de Ingeniería.

Estos eventos tan intensos reflejan una nueva realidad: los incendios forestales están aumentando en tamaño y frecuencia, suponiendo una amenaza creciente para las personas y las infraestructuras.

Además, representan grandes desafíos para los bomberos, que deben luchar contra vientos fuertes ocasionales y terrenos complejos que provocan un comportamiento impredecible y extremo del fuego, amenazando cada vez más a las comunidades en la interfaz urbano-forestal.

Relación entre incendios, bacterias y hongos

Los incendios forestales movilizan enormes cantidades de suelo y vegetación, que pueden facilitar el transporte de bacterias y hongos a largas distancias, según Jennifer Head, profesora adjunta de epidemiología en la Facultad de Salud Pública de la UM.

Los análisis previos del humo de incendios forestales demuestran que los niveles de bacterias y hongos viables en el humo son 10 veces mayores que en condiciones ambientales normales.

A pesar de que los estudios epidemiológicos son limitados, hay algunas evidencias que demuestran mayores niveles de infecciones fúngicas entre las personas expuestas al humo.

¿Cómo afectan los incendios a nuestra salud?

Según Sue Anne Bell, enfermera especializada y profesora asociada en la Facultad de Enfermería de la UM, el humo que acompaña a los incendios no es bueno para nuestra salud, incluso en un breve período de tiempo puede causar graves problemas, inmediatos como ataques de asma, y a largo plazo como afectar el crecimiento saludable de niños y agravar problemas de salud preexistentes.

El humo denso no genera las mismas alertas de emergencia a gran escala ni la misma atención pública que los fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas eléctricas severas y tornados, a pesar de que sabemos que la mala calidad del aire es peligrosa para la salud.

La discrepancia entre los riesgos para la salud y las advertencias públicas deja a millones de personas innecesariamente expuestas o sin el conocimiento adecuado sobre cómo proteger su salud. Abordar los episodios de humo extremo con la misma urgencia que otros riesgos meteorológicos puede contribuir a la seguridad de la población.

Riesgos en episodios de contaminación atmosférica

La combinación de altas temperaturas y el humo de incendios forestales puede intensificar las molestias y los riesgos para la salud, y es especialmente preocupante cuando las altas temperaturas y el humo coinciden y se prolongan durante horas o días, afirma Stuart Batterman, profesor emérito de ciencias de la salud ambiental y salud pública global en la Escuela de Salud Pública de la UM.

Se pueden reducir o eliminar los riesgos de las olas de calor y episodios de contaminación atmosférica manteniéndose fresco e hidratado, filtrando el aire en casa con el aire acondicionado, sistema de climatización o un purificador de aire, y usando una mascarilla N95 al salir al exterior, siendo la combinación de estas estrategias la más eficaz.