Sanidad explica cómo se transmite la fiebre de Crimea-Congo: de la picadura de garrapata al contagio directo
Una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave vuelve a poner el foco sobre las garrapatas en España. ¿Sabemos realmente cuándo existe riesgo de contagio?

Puede medir apenas unos milímetros y pasar completamente desapercibida, pero la picadura de una garrapata infectada puede transmitir un virus capaz de provocar una enfermedad potencialmente mortal. La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo vuelve a estar bajo vigilancia en España tras confirmarse un nuevo caso en Salamanca, y el Ministerio de Sanidad ha aclarado cómo se produce el contagio y en qué situaciones existe realmente riesgo.
La FHCC es una enfermedad vírica transmitida fundamentalmente por determinadas garrapatas. En España está considerada una enfermedad emergente y, aunque es poco frecuente, puede provocar cuadros graves. No existe actualmente una vacuna disponible ni un tratamiento específico autorizado, por lo que la vigilancia epidemiológica, la prevención y la detección temprana son fundamentales.
La picadura de garrapata, principal vía de contagio
La forma más habitual de contraer la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es mediante la picadura de una garrapata infectada, especialmente de especies pertenecientes al género Hyalomma. Estos artrópodos pueden adquirir el virus al alimentarse de animales infectados y posteriormente transmitirlo a las personas.
Las garrapatas transmiten la enfermedad de Lyme, tularemia, fiebre de Crimea-Congo, fiebre botonosa mediterránea, fiebre bovina, babesiosis... causadas por bacterias y virus. Para saber más sobre su biología:https://t.co/DThGd8POeT pic.twitter.com/b5WiuZsrz5
— microBIO (@microBIOblog) June 10, 2023
Sin embargo, esta no es la única vía posible. Sanidad advierte de que el virus también puede transmitirse mediante el contacto directo con sangre, secreciones o fluidos corporales de una persona infectada. Este mecanismo adquiere especial importancia entre los profesionales sanitarios si atienden a un paciente sin las medidas de protección correspondientes.
También existe riesgo al entrar en contacto con sangre o tejidos de animales infectados, especialmente durante actividades como el sacrificio o desollado de ganado. De manera excepcional, se han documentado otras formas de transmisión, como la vía sexual o de madre a hijo.
Una de las cuestiones que más preocupa es si el virus puede propagarse fácilmente de una persona a otra. La respuesta de Sanidad es que no se transmite por contacto casual. Para que exista contagio entre personas debe producirse un contacto directo con sangre, fluidos o secreciones de alguien infectado.
¿Cuáles son los síntomas?
Muchas infecciones pueden desarrollarse sin síntomas o provocar únicamente manifestaciones leves. Cuando aparecen, los primeros signos suelen incluir fiebre, malestar general, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
El periodo de incubación suele oscilar entre uno y doce días, aunque depende de cómo se haya producido la infección. Tras una picadura de garrapata, los síntomas tienden a aparecer antes que cuando el contagio se produce por contacto con sangre o fluidos infectados.

En los cuadros más graves puede desarrollarse una fase hemorrágica, generalmente entre los días seis y nueve de evolución, con alteraciones de la coagulación, hemorragias, fallo multiorgánico o shock. La letalidad descrita en la literatura científica presenta grandes diferencias y puede oscilar entre aproximadamente el 5% y más del 40%, dependiendo del país, el brote y la capacidad de diagnóstico y asistencia sanitaria.
España ha confirmado 21 casos desde 2016
España es el único país de Europa occidental donde se han identificado casos humanos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. El virus fue localizado por primera vez en garrapatas en territorio español en 2010 y el primer caso humano se confirmó en 2016.
Desde entonces se han contabilizado 21 casos confirmados y seis fallecimientos. Las exposiciones probables por picadura se han localizado en provincias como Ávila, Badajoz, Cáceres, Córdoba, León, Salamanca y Toledo, principalmente en áreas del oeste y centro-oeste peninsular donde existen condiciones adecuadas para las garrapatas del género Hyalomma.
La Fiebre Hemorrágica Crimea-Congo sigue siendo una zoonosis emergente en España.
— José Miguel Mayor (@JosMiguelMayor3) August 7, 2026
Los casos autóctonos este verano en Salamanca y Ciudad Real, hablan de la importancia de reforzar la vigilancia y la prevención, en aquellas personas que trabajan con animales o en el medio rural. pic.twitter.com/OBiMPIbbQN
El último caso confirmado corresponde a un hombre de 71 años que se encontraba temporalmente en Salamanca. Tras detectarse la infección, fue trasladado al Hospital Gómez Ulla de Madrid. Las autoridades sanitarias también han identificado a sus contactos para realizar un seguimiento de su temperatura y de cualquier posible cambio en su estado de salud.
Pese a la vigilancia reforzada, el Ministerio insiste en que el riesgo para la población general es bajo. Si durante los días posteriores a una picadura aparecen fiebre, malestar intenso, dolor muscular, vómitos, diarrea, sangrado o hematomas, es importante consultar con el sistema sanitario e informar de la posible exposición.