Del 97 % al vertedero al reciclaje total: la lección de Corea del Sur sobre basura que Nueva York intenta copiar

Corea del Sur logró convertir un grave problema de residuos alimentarios en un modelo de economía circular. Ahora Nueva York intenta seguir sus pasos con la separación obligatoria de restos de comida, compostaje y sistemas que buscan reducir desperdicios.

Basura en las calles de Nueva York.
Basura en las calles de Nueva York.

Corea del Sur ha conseguido transformar radicalmente la gestión de los residuos alimentarios. En apenas tres décadas, el país pasó de enviar al vertedero la inmensa mayoría de sus restos de comida a reciclar casi el 97 %. Nueva York observa ahora ese modelo mientras intenta cambiar la forma en que sus millones de habitantes gestionan la basura orgánica.

La transformación surcoreana no se produjo de un día para otro. Fue el resultado de una combinación de prohibiciones, recogida selectiva, tarifas vinculadas a la cantidad de residuos y grandes inversiones en infraestructuras de tratamiento. Así fue su camino hacia el reciclaje alimentario casi total.

Cómo Corea del Sur consiguió cambiar sus residuos

El punto de partida fue la crisis de los vertederos que sufrió el país durante las últimas décadas del siglo XX. El rápido crecimiento urbano había disparado la generación de basura y puso bajo presión las instalaciones disponibles.

Contenedor de separación de residuos para reciclaje en la ciudad de Seúl, capital de Corea del Sur.
Contenedor de separación de residuos para reciclaje en la ciudad de Seúl, capital de Corea del Sur.

En 1995, el Gobierno introdujo un sistema de pago según el volumen de residuos. Dos años después, la separación de los residuos alimentarios comenzó a hacerse obligatoria y, en 2005, Corea del Sur prohibió que los restos de comida fueran enviados directamente a los vertederos. Posteriormente también se endurecieron las normas sobre el tratamiento de los líquidos generados por estos residuos.

El resultado es significativo. La tasa de reciclaje de residuos alimentarios pasó del 2,6 % en 1996 a cerca del 97 % en 2023, según los datos recogidos por BBC Future. La comida que se recoge de manera separada se convierte en compost, alimento para animales, biogás y otros productos, evitando que una parte importante de la materia orgánica termine enterrada y generando metano durante su descomposición.

El papel de los contenedores inteligentes

Uno de los elementos más llamativos del sistema surcoreano son los contenedores inteligentes con tecnología RFID. El usuario deposita sus residuos, el sistema los pesa y la cantidad queda asociada a su vivienda.

Este mecanismo introduce un principio sencillo: quien genera más residuos paga más. La posibilidad de ver cuánto pesa la basura y cuánto cuesta también puede modificar los hábitos domésticos.

En 2025 había más de 151.000 contenedores inteligentes en Corea del Sur, al servicio de más de 8,6 millones de hogares. No obstante, reducir el desperdicio alimentario no depende únicamente de la tecnología. El modelo surcoreano se ha apoyado durante años en una infraestructura específica y en unas normas que han convertido la separación de los restos de comida en una rutina cotidiana.

Nueva York aspira a repetir la fórmula

Siguiendo el modelo de Corea del Sur, Nueva York ha empezado a aplicar su propia revolución de los residuos orgánicos. La recogida de compost está disponible actualmente para todos los residentes de la ciudad y la separación de los restos de comida, papel sucio y residuos vegetales es obligatoria.

El objetivo es especialmente ambicioso porque la ciudad genera enormes cantidades de basura, de la que los residuos orgánicos representan aproximadamente el 36 %.

La ciudad de Nueva York trabaja para que la separación de los residuos orgánicos se convierta en un hábito en los hogares.
La ciudad de Nueva York trabaja para que la separación de los residuos orgánicos se convierta en un hábito en los hogares.

De momento, el programa ya ha comenzado a producir resultados visibles. En 2025, el Departamento de Saneamiento gestionó alrededor de 140.000 toneladas de residuos orgánicos residenciales, aproximadamente el 9 % de los 1,5 millones de toneladas generadas anualmente por los hogares, según los datos recogidos por BBC Future.

Los residuos recogidos se destinan a instalaciones donde pueden convertirse en compost o energía renovable. En determinados casos, los restos se procesan junto con lodos de depuradora para producir biogás. La ciudad también cuenta con cientos de contenedores inteligentes para facilitar la entrega de residuos orgánicos durante las 24 horas.

La gran dificultad: cambiar los hábitos

Por ahora, Nueva York todavía está lejos de las cifras surcoreanas. La participación y el cumplimiento de la normativa continúan siendo algunos de los principales desafíos, lo que demuestra que el reciclaje de residuos alimentarios a gran escala requiere mucho más que colocar contenedores en las calles: hace falta infraestructura, legislación, control y, especialmente, compromiso ciudadano.

En cualquier caso, el dato esperanzador es que los restos de comida generados en las grandes urbes no tienen por qué acabar en un vertedero si se separan correctamente desde el hogar y existe un sistema capaz de recogerlos y transformarlos.

Referencia de la noticia

Soo Min, K. (2026). New York has a food waste problem. South Korea has already solved it.