Científicos del CSIC y la ULPGC descubren una gran trampa de microplásticos bajo el océano frente a Canarias
El plástico que desaparece de la superficie del mar podría estar ocultándose mucho más cerca de lo que pensamos. ¿Qué han descubierto los científicos bajo el océano frente a Canarias?

El plástico que desaparece de la superficie del mar no necesariamente abandona el océano. Una investigación realizada frente a Canarias revela que enormes remolinos oceánicos pueden actuar como auténticas trampas capaces de concentrar y redistribuir microplásticos a distintas profundidades, mostrando que una parte importante de esta contaminación permanece oculta bajo la superficie.
El estudio, publicado en Scientific Reports por científicos del CSIC y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha analizado dos remolinos oceánicos situados al sur de la isla de El Hierro: uno anticiclónico y otro ciclónico. Los investigadores encontraron concentraciones de microplásticos en los primeros 200 metros de profundidad hasta tres veces superiores a los niveles de referencia de las aguas de la región.
Una contaminación que se esconde bajo el océano
Durante las últimas décadas, buena parte de las investigaciones sobre contaminación por plásticos se han concentrado en las costas y la superficie marina. Sin embargo, existe una incógnita considerable: cada año se estima que llegan al océano entre 5 y 12 millones de toneladas de plástico procedente de tierra, mientras que la cantidad observada flotando en superficie es inferior a 0,3 millones de toneladas.
#MOTW: A recent analysis using depth-profile data from 1,885 sampling stations collected between 2014 and 2024 revealed that microplastics are present throughout the entire ocean water column, from near the surface to deep ocean trenches. Read more: https://t.co/FeCuJNgT1V https://t.co/GSpR4r5xpb
— The American Geographical Society (@AmericanGeo) March 5, 2026
¿Dónde está el resto? El nuevo trabajo aporta una pieza para resolver este rompecabezas. Los científicos estudiaron la distribución de microplásticos desde los 50 hasta los 1.200 metros de profundidad dentro de dos remolinos de mesoescala, grandes estructuras giratorias que pueden transportar y retener masas de agua durante largos periodos. Las muestras fueron obtenidas durante dos campañas oceanográficas realizadas en 2021 y 2022 al sur de El Hierro a bordo del buque Ángeles Alvariño, dentro del proyecto VULCANA-III, liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC).
Hasta tres veces más microplásticos
Los resultados muestran que los fragmentos pequeños, de menos de 200 micras, fueron el tipo de microplástico más abundante en ambos remolinos. Sin embargo, los científicos observaron diferencias importantes dependiendo del sentido de giro de estas estructuras.

El remolino anticiclónico mostró una mayor capacidad para retener fragmentos, especialmente los de mayor tamaño, mientras que en el ciclónico las fibras fueron más abundantes. En los primeros 200 metros, la concentración de pequeños fragmentos en el remolino anticiclónico llegó a situarse aproximadamente un 230% por encima del valor regional utilizado como referencia. En el ciclónico, el incremento fue del 100%. Para las fibras, los aumentos fueron del 40% y del 160%, respectivamente.
Esto sugiere que los remolinos no simplemente desplazan la contaminación de un lugar a otro, sino que su dinámica puede determinar qué partículas quedan retenidas y cómo se distribuyen verticalmente.
Una 'trampa' invisible frente a Canarias
Los investigadores detectaron además un patrón llamativo en profundidad. En ambos remolinos apareció una mayor concentración de microplásticos cerca de la picnoclina, alrededor de los 150 metros, mientras que aproximadamente a 600 metros se observó un mínimo común para varias categorías de partículas.
Factores como la densidad y el tamaño de las partículas, la estratificación del agua, las corrientes o incluso procesos como el biofouling, es decir, la colonización de los plásticos por organismos marinos, pueden modificar su flotabilidad y hacer que asciendan, desciendan o permanezcan atrapados a determinadas profundidades.
El océano profundo, el gran depósito desconocido
El hallazgo refuerza una idea cada vez más importante para comprender la contaminación marina, y es que mirar únicamente la superficie proporciona una imagen incompleta. Los remolinos coherentes de mesoescala pueden desempeñar un papel esencial en la redistribución de microplásticos bajo la superficie del Atlántico, actuando como estructuras capaces de organizar su transporte y favorecer concentraciones locales elevadas.

El océano interior podría ser, por tanto, uno de los grandes reservorios ocultos de los plásticos que aparentemente desaparecen de la superficie.
Referencia de la noticia
Cubas Á, Fraile-Nuez E, Beron-Vera FJ, et al.. (2026). Coherent eddies redistribute microplastics across the water column..