Los pronósticos de huracanes han mejorado notablemente en los últimos años. Sin embargo, debido a los recientes recortes de la administración Trump y la escasez de personal, la precisión y fiabilidad de los pronósticos están en riesgo.
Kathryn estudió meteorología y geografía en la Universidad Estatal de Nueva York en Oneonta y obtuvo su Licenciatura en Ciencias en 2022. El tiempo siempre ha sido una fascinación para ella. Seguiría las trayectorias de las tormentas y se aseguraría de que quienes la rodeaban supieran qué esperar.
Al crecer en la costa este, los huracanes se convirtieron rápidamente en uno de sus fenómenos favoritos. Durante su estancia en SUNY Oneonta, Kathryn amplió sus conocimientos y su interés por la meteorología a través de la geografía, aprendiendo ArcGIS para profundizar en su comprensión del mundo y tendiendo puentes entre la tierra y la atmósfera. Con esta pasión por la meteorología, pretende informar a los demás desde su puesto en Meteored.
Actualmente, Kathryn continúa su formación en ciencias atmosféricas en la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, con la esperanza de centrarse en los sistemas tropicales. También puedes encontrarla paseando junto al océano con un café helado en la mano.
Los pronósticos de huracanes han mejorado notablemente en los últimos años. Sin embargo, debido a los recientes recortes de la administración Trump y la escasez de personal, la precisión y fiabilidad de los pronósticos están en riesgo.
La inteligencia artificial se está abriendo paso en la predicción meteorológica. Modelos de IA como GraphCast, Pangu-Weather y Fuxi ya superan a los modelos tradicionales basados en la física en lo que respecta a la predicción meteorológica diaria, aunque aún no son perfectos.
Es frustrante oír hablar de la posibilidad de tormentas eléctricas sin saber exactamente dónde. Un nuevo estudio fundamental del Centro de Ecología e Hidrología del Reino Unido (UKCEH) tiene como objetivo mejorar la certeza sobre la ubicación de las tormentas.
El Niño es un fenómeno climático difícil de predecir, pero los científicos creen que este podría ser el año de su regreso. La última vez que se observó un fenómeno de El Niño fue hace dos años.
La mayor parte del universo está compuesta por materia oscura y energía oscura. Sin embargo, eso no es todo. Ahora, los científicos tienen una idea de qué compone las partes restantes que faltan.
La mayor parte de los huracanes se forman desde mediados de agosto hasta la primera quincena de octubre. Con el pico de la temporada del Atlántico, la cuenca atlántica permanece en silencio, aunque parece que será momentáneo.
Los científicos climáticos ahora tienen una nueva perspectiva sobre los climas del pasado. Gracias a los dinosaurios hay una nueva forma de determinar la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera cuando estos seres vagaban por la Tierra.
Varios expertos en climatología se preguntan si existe alguna relación entre el desplazamiento puntual del vórtice polar hacia el sur y el calentamiento global, situación que se ha repetido en varias ocasiones en los últimos años.
Los científicos han publicado un nuevo estudio en el que advierten sobre el colapso de una corriente oceánica clave, y sus efectos podrían tener consecuencias nefastas en todo el mundo. El informe también analiza otros puntos de inflexión climáticos.
Los expertos siguen esperando la llegada del fenómeno de La Niña. El Niño terminó en mayo, pero las condiciones aún no han señalado el comienzo de La Niña, que todavía podría tener repercusiones en la temporada de huracanes.
Un radar meteorológico detectó algo extraño en el ojo del huracán Helene al tocar tierra, y no eran precipitaciones. Los científicos han revelado qué era, y la respuesta es sorprendente.
El océano Atlántico tropical está registrando temperaturas cálidas récord, con valores más típicos de julio. Los científicos explican si esto afectará la fuerza que tendrá la temporada de huracanes de 2024.