El agujero de ozono se ha cerrado antes de los previsto en 2019

El agujero de ozono en la Antártida de menor envergadura de los últimos 35 años ha protagonizado un cierre inusualmente prematuro, según Copernicus

Análisis de la columna total de ozono (en unidades Dobson) elaborado por el CAMS el 11 de noviembre de 2019 (izquierda) y análisis del mismo día para el año 2018 (derecha) que muestran el cierre prematuro del agujero de ozono (azul). Crédito: CEPMPM / Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS)

El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) revela que el agujero de ozono de este año, cuyo tamaño es inferior al habitual, se ha cerrado mucho antes que en años anteriores.

El agujero de ozono en la Antártida de menor envergadura de los últimos 35 años ha protagonizado un cierre inusualmente prematuro, según los científicos del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) que han monitorizado su actividad desde agosto. El CAMS se implementa a través del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en representación de la Unión Europea.

Por lo general, el agujero de ozono se forma cada año sobre la Antártida durante la primavera austral. Este año, su tamaño ha sido inferior al promedio y ahora ha desaparecido casi por completo, de acuerdo con los datos del CAMS. En la mayoría de los años anteriores, el agujero de ozono empieza a formarse en agosto y alcanza su tamaño máximo en octubre, antes de volver a cerrarse de nuevo entre finales de noviembre y diciembre. Resulta poco habitual que su cierre se produzca a principios de noviembre.

Los científicos del CAMS han observado que el agujero de ozono de 2019 no ha crecido tan rápidamente durante finales de agosto como lo hizo en años anteriores. «El súbito calentamiento estratosférico que ha tenido lugar sobre la Antártida ha conllevado la formación de un vórtice polar menos estable y más cálido de lo habitual que se ha traducido en un menor empobrecimiento de la capa de ozono», explicó Antje Inness, científica sénior del CAMS. En consecuencia, el agujero de ozono de 2019 ha sido el más pequeño desde mediados de la década de 1980 y ha supuesto una temporada del agujero de ozono de menor duración a la normal.

Cronología de la extensión del agujero de ozono en el hemisferio sur expresada en millones de km² a lo largo de diferentes años. Crédito: CEPMPM / Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS)

«El hecho de que el agujero de ozono de 2019 haya sido excepcionalmente pequeño y que se haya cerrado antes de lo previsto no indica que la capa de ozono se esté recuperando más rápido de lo esperado. Sencillamente, muestra la gran variabilidad que presentan los agujeros de ozono de un año a otro. La recuperación de la capa de ozono aún llevará varias décadas y los esfuerzos a escala internacional por monitorizar el ozono y las sustancias que agotan la capa de ozono (ODS) desempeñan un papel fundamental a la hora de garantizar que nos mantenemos en el buen camino», comentó Vincent-Henri Peuch, responsable del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS).

La capa de ozono protege toda la vida terrestre de los efectos perniciosos de la radiación solar ultravioleta (UV). A finales del siglo XX, las emisiones generadas por el hombre de sustancias que agotan la capa de ozono (ODS), como los clorofluorocarburos (CFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC), dañaron la capa de ozono, lo que se ha traducido en el surgimiento de fenómenos de empobrecimiento de la capa de ozono (denominados agujeros) que se producen cada año sobre las regiones polares.

El CAMS supervisa la actividad del agujero de ozono y elabora previsiones al respecto al combinar las mediciones satelitales y un modelo numérico para brindar información de calidad contrastada sobre el estado de la capa de ozono, de manera similar al método utilizado para realizar predicciones meteorológicas. De este modo, el CAMS contribuye a los esfuerzos internacionales por preservar la capa de ozono mediante su continua supervisión y la publicación de datos de elevada calidad acerca de su estado actual.

Análisis de la columna total de ozono (en unidades Dobson) elaborado por el CAMS el 5 de noviembre de 2019 (izquierda) y previsión a cinco días para el mismo día (derecha) que muestran la efectividad con la que el CAMS predijo el cierre del agujero de ozono. Crédito: CEPMPM / Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS)

El primer agujero de ozono en la atmósfera surgió hace varias décadas y su aparición se debió a las emisiones nocivas generadas por el hombre, en concreto a las de sustancias químicas procedentes de aerosoles, refrigerantes, pesticidas y disolventes. Sin embargo, 196 países y la Unión Europea firmaron el Protocolo de Montreal en 1987, en el que se estipula la prohibición de las principales sustancias químicas que agotan la capa de ozono. La adopción de medidas a escala mundial ha conllevado la restauración gradual de la capa de ozono y se espera que las concentraciones de ozono regresen a sus niveles anteriores a la década de 1980 antes de 2060.

Puedes consultar más información y una animación en 3D del estado actual del agujero de ozono en la página web del CAMS.

Cómo se forma el agujero de ozono en la Antártida

Las sustancias que contienen bromo o cloro se acumulan en el vórtice polar, donde permanecen químicamente inactivas en la oscuridad. Las temperaturas en el vórtice pueden caer por debajo de los -78 grados Celsius y puede producirse la formación de nubes estratosféricas polares, que desempeñan un papel importante en las reacciones químicas. A medida que el sol sale por el polo, los átomos de cloro y bromo presentes en el vórtice pasan a estar químicamente activos y destruyen rápidamente las moléculas de ozono, lo que provoca la formación del agujero.

En 2019, el vórtice polar fue inusualmente cálido y más débil de lo normal, lo que conllevó una mayor mezcla con aire rico en ozono procedente de fuera del vórtice. Estos dos efectos limitaron la magnitud de la destrucción de ozono sobre la Antártida durante septiembre y octubre de 2019.

Media mensual de la anomalía de la columna total de ozono para octubre de 2019 (izquierda), media mensual de la columna total de ozono para octubre de 2019 (centro) y climatología del ozono para octubre (derecha) que muestran el nivel inusualmente elevado de las concentraciones de ozono sobre el Polo Sur en octubre de 2019 (en rojo). Las columnas de ozono se expresan en unidades Dobson y la climatología se calculó como una media para el periodo 2003-2018 derivada de los reanálisis del CAMS de la composición atmosférica. Crédito: CEPMPM / Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS)

Notas a redactores:

Copernicus es el programa insignia de observación de la Tierra de la Unión Europea. Ofrece datos operativos de acceso libre y servicios de información que brindan a los usuarios información fiable y actualizada sobre asuntos medioambientales.

El Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) se implementa a través del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en representación de la Unión Europea. El CEPMPM también implementa el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S). El CEPMPM es una organización intergubernamental independiente que desarrolla y difunde predicciones meteorológicas numéricas para sus 34 Estados miembros y cooperantes.

Puede acceder a la página web del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus mediante el siguiente enlace: http://atmosphere.copernicus.eu/

Puede acceder a la página web del Servicio de Cambio Climático de Copernicus mediante el siguiente el enlace: https://climate.copernicus.eu/

Más información sobre Copernicus: www.copernicus.eu

Web del CEPMPM: https://www.ecmwf.int/

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Newsflash
Reading, 11/11/2019

Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus

Esta entrada se publicó en Actualidad en 12 Nov 2019 por Francisco Martín León