Un temporal de 1922 en Canarias

Pedro Medina Sanabria

pedroms(arroba)ya.com

Palabras clave: temporal, lluvias torrenciales, Canarias, geografía.

Nota del autor. Habiendo leído el oportunísimo relato aflorado sobre el aluvión de 1826 en el Realejo, se me ha ocurrido desempolvar un opúsculo mío, en el cual he transcrito la descripción del temporal sucedido en Tenerife el año 1922, del cual dejó un testimonio escrito, el señor don José Herrera Fernaud, encargado de la Estación Meteorológica del Instituto de La Laguna, durante más de 30 años (1915 a 1946), persona de profesionalidad manifiesta.
Por si les parece oportuno publicarlo en RAM.

Saludos cordiales

Pedro Medina Sanabria

 


A lo largo mi vida he tenido que leer varios libros y artículos sobre nuestras Islas Canarias,
llenos de tópicos vacuos, escritos por forasteros desconocedores de nuestra realidad insular.
En 1969, en el Instituto de La Laguna (Tenerife), para la asignatura de Geografía de España,
Primer Curso, se utilizó como libro de texto autorizado por O.M. de 8/8/1968 (B.O.E. de
14/8/1968), uno publicado en León por la Editorial Everest, del que era autor Alberto Gurí
Villar, Catedrático de Geografía e Historia.

Este libro, dividido en 35 capítulos, contiene 206 páginas.
El capítulo 34 dedicado a Canarias ocupa cinco páginas, de la 196 a la 200, incluyendo un mapa
en color de las islas y dos fotografías monocolores.

La primera de estas fotos lleva el siguiente pie:

El privilegiado clima de las Canarias atrae un gran número de turistas. Un aspecto de la playa de San Marcos en Icod (Tenerife).

En esta fotografía se ven en primer término unos cuantos pescadores en sus barcas, y un guardia municipal. Y al fondo menos de una veintena de bañistas y media docena de sombrillas. 

Como puede imaginarse todos turistas. Porque los turistas que venían a Tenerife, no iban al Puerto de La Cruz. Se iban todos con sus sombrillas a la playa de San Marcos. Que disponía de una carretera de fácil travesía y acceso. Faltaría más.

Porque ya sabemos que en 1969, los turistas venían con la sombrilla a la playa, y los nativos de aquí no solíamos llevar nada para protegernos del sol.

Y junto a la segunda foto aparece este texto:

El Teide, con sus 3.716 metros es la altura máxima del territorio español.

Que ya se sabe que en esas fechas era muy importante resaltar que estos peñascos insulares eran territorio español.

No había general o ministro, que al llegar a Canarias, no se llenara la boca diciendo aquello de la
españolidad de las Islas Canarias.

Ahora bien, en aquellos tiempos yo no supe de ningún general o ministro que, en Sevilla o en Toledo hablara de la españolidad de Andalucía o Castilla.

Y hubo algún conspicuo, de verbo florido, como el cordobés Solís Ruiz, que llegó a decir: 

Cuando vuelva a España, transmitiré al Caudillo…

No se había inventado todavía eso de las comunidades autónomas. 

Y el federalismo estaba muy mal visto.
Habida cuenta que estas dos únicas fotos, eran de la isla picuda, es de suponer que en Las Palmas
usarían otro libro de texto.

En la página 197 el catedrático autor dice esto:

Los ríos serán en las Canarias, dado lo accidentado del terreno, la poca extensión de las islas y la escasez de lluvias, corta y torrentosa.

Desde que leí este texto, debo decir que he visitado nuestras siete islas, y no he sido capaz de ver ninguno de esos ríos citados por el Catedrático Alberto Gurí. Como este «despistado» señor utiliza en verbo en futuro (serán), puede suceder que dichos ríos serán vistos por mis nietos.

Ahora bien, lo que si es un hecho verificado es que nuestras siete Islas Canarias, cuyo origen volcánico nadie pone en duda, están cortadas por profundos barrancos, que constituyen una evidencia geológica y geográfica de que por ellos ha corrido agua en abundancia.

Que estas lluvias han sido irregulares, y en algunas ocasiones extraordinariamente torrenciales, está documentado.

Las lluvias del 30 de noviembre de 1922

En el diario de la Estación Meteorológica situada en el Instituto de Canarias, de La Laguna, figuraba este relato de la tormenta que tuvo su inicio el día 30 de noviembre de 1922, día de San Andrés, el día en que se abren las bodegas de vino..

“Desde las 6 horas en adelante estuvo lloviendo durante todo el día, tomando carácter torrencial desde las 1 h. hasta las 18 h. En esta hora la lectura del pluviómetro, correspondiente al período 7-18 horas, fue de 91 mm. Durante la noche continuó lloviendo, pero cuando se alcanzó la mayor intensidad fue desde las 22 h. a las 2 h. del día 1. La lectura de las 7 h. (período 18-7 h.) fue de 178 mm., con lo que el total en 24 horas ha sido de 269 mm. Hubo calina “muy intensa, truenos y relámpagos, desbordándose los barrancos e inundando los campos, la plaza de San Francisco (donde en toda su extensión las aguas alcanzaron un metro de altura), las calles del Agua, Fagundo, Juan de Vera, San Diego, Camino Largo y carretera de Tejina.”

Precipitaciones máximas en las Islas Canarias. Fuente INM-AEMET.

Nota de la RAM. Se ha presentado la siguiente tabla, como complemento a la anterior y que no aparece en el texto originario, para poner de manifiesto ciertas precipitaciones importantes en las Islas Canarias.

Fuente de: Elizaga, F. (coord.) (2003): Situación de lluvias torrenciales en Santa Cruz de Tenerife. Madrid, MMA.

Este testimonio fue escrito por don José Herrera Fernaud, encargado de la Estación Meteorológica del Instituto de La Laguna, durante más de 30 años (1915 a 1946), persona de profesionalidad manifiesta.

Mapa administrativo y de municipios de la Isla de Tenerife.

Además sabemos que en este temporal tan bien descrito por el Sr. Herrera, estuvo acompañado por vientos del SE.

Para los profanos en Meteorología, hay que decir que la unidad mm utilizada en este texto para medir la lluvia, es equivalente a la comúnmente referida como litro/metro cuadrado.

La explicación a esta unidad tan peculiar, viene dada por el hecho que un litro de agua vertido sobre un cerco impermeable cuadrado de 1 metro de lado, alcanzaría una altura de 1 milímetro.

Con un sencillo cálculo aritmético puede verse que esta unidad es igual a 10 metros cúbicos/hectárea, lo cual es equivalente a unas diez toneladas métricas de agua/hectárea.

Mapa de superficie del 30 de noviembre de 1922 según reanálisis de NCAR.
Fuente: wetterzentrale.de

Aplicando este cálculo al relato expuesto, vemos que los 269 mm en 24 horas, significaron dos mil seiscientos noventa metros cúbicos por hectárea de terreno, cantidad de agua que nuestra tierra agrícola es incapaz de absorber.

Inundaciones en La Laguna 30 de noviembre- 1 diciembre de 1922. Calle Juan de Vera. Fuente El Día (foto tomada del trabajo de  Fernando de Ory Ajamil)

Nota. Temporal ocasionado por una onda del Este. En 24 horas se midieron 269 l/m2. Se desbordaron los barrancos y se alcanzaron en muchas calles más de un metro de altura. Se deterioró el alumbrado y se interrumpió el servicio de tranvía.

Para facilitar algo más la interpretación de estos números, conviene recordar que, antes de que instaláramos el riego por goteo, en el antiguo sistema de «riego a manta» un riego normal era del orden de cuatrocientos metros cúbicos/hectárea.

Con lo cual podríamos decir que la cantidad de agua caída en el temporal de 1922 descrito, fue equivalente a casi ¡siete riegos a manta! Una enormidad.

Para terminar de visualizar el cuadro, traigamos unas imágenes futbolísticas muy conocidas.

Imaginemos que estando en el antiguo Estadio Insular o en el Heliodoro Rodríguez, de Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife, respectivamente, nos caen encima casi dos mil setecientas toneladas de agua de lluvia.

Además de empaparnos hasta los huesos, exclamaríamos: 

¡Tremendo palo de agua, cristiano!

Quedan por consultar muchos más datos de temporales meteorológicos sucedidos en Canarias.

Hay mucho trabajo por hacer, que debe ser realizado y publicado por climatólogos, geógrafos e historiadores, con el fin de que nuestros politicastros y plumíferos conozcan mejor la realidad de nuestras maravillosas Islas Canarias, para evitar que les suceda como al ignaro catedrático de Geografía e Historia, cuyo nombre mencionado al principio de este artículo, no merece ser recordado.

Anexo 1 al artículo

UN TEMPORAL DE 1922

Capítulo 34 del libro de bachillerato:

Geografía de España
Primer Curso.
Quinta edición
Editorial Everest 
León
Autor: Alberto Gurí Villar
Catedrático de Geografía e Historia
Texto autorizado por O.M. del 8 /8/1968 (B.O.E de 18/8/1968)

34. CANARIAS
 
SITUACIÓN.- Las Canarias
son un trozo de España en tierras de África.

En efecto, quedan en el Océano Atlántico al Sur de Marruecos, frente a la costa africana del desierto de Sahara. Es casi igual la distancia entre los Pirineos y el estrecho de Gibraltar y la distancia entre el estrecho de Gibraltar y las Canarias.

EL RELIEVE.- En conjunto el archipiélago Canario está formado por tierras altas, escarpadas, en buena parte de origen volcánico. El pico de Teide, en Tenerife, es el más alto de nuestra nación; y la Caldera de Tirajana, en Gran Canaria, es otra potente montaña. Sólo las dos islas más cercanas al continente africano, Lanzarote y Fuerteventura, carecen de elevaciones de importancia.

EL CLIMA; EL PROBLEMA DEL AGUA.-Varios son los elementos que influyen en el clima de las Canarias.

Ante todo hay que tener en cuenta que están mucho más cerca del Ecuador que cualquier otra provincia de nuestra Península, y por tanto el clima será cálido todo el año.

Pero los vientos dominantes son los alisios, que soplan un buen número de días por encima del archipiélago paralelos a la costa africana, y avanzando desde las regiones templadas hacia las cálidas, hacia el SO. Los alisios contribuirán a suavizar el calor, por venir de regiones más templadas, pero por esta misma causa producirán pocas lluvias, a pesar de haber recorrido muchos kilómetros de océano antes de llegar al archipiélago.

La abundancia de montes y valles ocasionará lluvias locales, trozos bien regados entre otros más estériles, zonas más altas y frescas rodeadas de otras cálidas.

Por último, los vientos que soplan de vez en cuando desde el Este, desde el desierto africano, son causa de días caldeados, en que el aire va saturado de arena traída desde el continente y que pueden causar abundantes daños a los cultivos.

Los ríos serán en las Cananas, dado lo accidentado del terreno, la poca extensión de las islas y la escasez de lluvias, corta y torrentosa.

El aprovechamiento del agua es también en Canarias un problema de envergadura como en toda la España seca. Y aquí también la riqueza agrícola se concentra en las huertas de tierras llanas originadas por los arrastres de los ríos.

ACTIVIDADES ECONÓMICAS. – Junto a productos típicos también en la
España peninsular, aparecen en las Canarias otros distintos a causa de su situación geográfica. Entre los últimos hay que citar los plátanos, que, además de cubrir el consumo de las islas y el de toda España, se exportan en buenas cantidades a distintos países de Europa. Entre los productos que también se dan en la Península hay que citar los tomates, igualmente producto de exportación. Las patatas son abundantes. Y entre los cereales ocupa un buen puesto el maíz, mientras el trigo es menos denso.

Vacas y cabras ocupan un buen lugar en la economía de las islas Canarias. Sólo la región de los montes Béticos tiene rebaños de cabras tan densos como las islas Canarias.

Los cerdos también son abundantes, mientras el ganado ovino es menos denso que en cualquier otra provincia española de la Península. La abundancia de pesca en los mares entre las Canarias y la costa marroquí y del Sahara ha hecho prosperar la industria de salazón de pescados.

Más notoria quizás es la elaboración de tabacos.

En Tenerife hay una importante refinería de petróleos. En parte los productos derivados del petróleo, allá obtenidos, vienen a la Península, y en parte son utilizados por buques y también por aviones, que aprovechan la estratégica situación de las islas para repostar combustible.

Sin embargo, la industria en conjunto en las Canarias es escasa.

POBLACIÓN.-La población se concentra en los valles, a menudo cercanos a la costa, con agua suficiente para poder prosperar una agricultura abundante, ya que la riqueza agrícola es aquí el principal factor de distribución humana. En conjunto, el archipiélago canario está densamente poblado, pero hay que tener en cuenta que las islas de Fuerteventura y Lanzarote están escasas de habitantes a causa de la pobreza de sus tierras.

DIVISIÓN ADMINISTRATIVA. – Se reparten las Canarias dos provincias:

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.-Su principal isla es la de Gran Canaria, toda ella muy montañosa, de forma más o menos circular y ocupada su parte central por circos de volcanes apagados de enorme extensión, entre los que destaca la Caldera de Tirajana, con una altura sobre el nivel del mar de hacia 2.000 metros.

Es la isla de Gran Canaria la más extensa y poblada y la más favorecida de esta provincia en el aspecto agrícola. Recoge gran cantidad de agua y tiene abundantes huertas, en especial en las regiones costeras del Norte: tomates, cebollas, maíz… vid, café, plátanos…, se cultivan en ellas. Es decir, productos mediterráneos y productos tropicales. Y en dicha vertiente Norte, mejor situada para recoger la humedad que transportan los vientos alisios, están los pueblos más notables: la capital, Las Palmas
(193.000 habitantes), Arucas (25.000 habitantes), Telde (32.000 habitantes), Gáldar (16.000 habitantes).

Lanzarote es una isla de escasas alturas, de terrenos volcánicos, con muy pocas lluvias; poco poblada, demasiado árida, demasiado escasa de vegetación; el principal recurso de sus habitantes es la pesca.

Quizás aún en peores condiciones queda Fuerteventura, con extensas comarcas desérticas a causa de la falta de lluvias.

SANTA CRUZ DE TENERIFE.- La isla principal de esta provincia es Tenerife. Tiene un terreno muy accidentado. Está atravesada por una abrupta cordillera que la divide en dos partes: la Norte mejor regada y más rica y fértil que la Sur. ¿Por qué causa? Desde el mar hasta las cumbres de las montañas los cultivos más variados se suceden al compás del cambio escalonado de clima debido a la diferencia de altitudes. Son desde luego los mismos que en Gran Canaria. La montaña cumbre de la citada cordillera es el pico de Teide, el más alto de España: 3.710 metros.

Por tanto, en la zona Norte, y cercanos a la costa, pero a menudo algo elevados para disfrutar de un clima más suave, están varios de los centros más poblados de la isla: Icod (15.000 habitantes), La Orotava (22.000 habitantes), que preside un fértil valle con platanares y otros variados productos; La Laguna (57.000 habitantes), también en otra rica y fértil comarca; Los Realejos (17.000 habitantes). Santa Cruz de Tenerife (133.000 habitantes), capital de la provincia, es un importante puerto, escala marítima y aérea entre Europa, África y América.

Palma es una isla quebrada y en buena parte fértil, en especial hacia el Norte. Gomera está también abundantemente quebrada por montes y cañadas y es una isla fértil con valles bien cultivados. En cambio Hierro, que es la más pequeña de la provincia, es también escabrosa, pero pobre y seca.

LECTURA GEOGRÁFICA. – Canarias.- M. de Unamuno

De mañana emprendimos la marcha a caballo para ir a visitar el valle o barranco de Tejeda, una de las dos grandes calderas volcánicas de la isla (de Gran Canaria). El camino va por entre barrancas donde a trechos cubre el suelo el humilde codeso, en hondonadas alzan sus cabezas frondosas el castaño y el nogal y en calcinadas vertientes o entre rocas volcánicas prende tal cual miserable tabaiba….

Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca… Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra, parece todo ello una tempestad de fuego, de lava, más que de agua.

La ciencia geológica nos explica cómo se alzaron, entre violentísimas contorsiones y titánicas tempestades, estas islas del fondo del océano, llevando consigo fósiles marinos: cómo siguió luego una época de descanso – y bien lo había de menester la pobre tierra – en que el agua, el agua lenta y terca, el agua persistente, el agua que no descansa, hacia su obra, completando la del fuego…

Allá lejos, por encima de las crestas en que se yerguen adustos, negros y encrespados los roques, se alzaba sobre el mar, no ya del agua, sino de niebla, la isla de Tenerife, cual visión celeste, y dominándola, el gigante atalaya de España, el pico de Teide. Era realmente un espectáculo que parecía sacarme de los estrechos límites en que caminaba, aquel inmenso solio que se levantaba de entre las nubes. Diríase que estaba suspendido en el cielo. De tal modo un mar de niebla cubría y abrigaba el mar de agua.

CUESTIONES GEOGRÁFICAS

Leída la lección, y auxiliándose del mapa, contestar:

  1. ¿Cuáles son las tres islas menos densamente pobladas de las Canarias?
  2. Cada día, dónde amanecerá y oscurecerá más pronto: ¿en Barcelona, en Cádiz o en Santa Cruz de Tenerife?
  3. Citar productos agrícolas que exportan las Canarias a las demás regiones de España.
  4. ¿Cuáles son las seis principales poblaciones de las Canarias y en qué islas están?
  5. De ellas, ¿cuáles están junto al mar y cuáles quedan algo apartadas de él?
  6. ¿Cuál es la isla del archipiélago canario que queda más al Norte, y más al Sur, más al Este, más al Oeste?
  7. Explicar cómo se combinan viento y altura en la producción de lluvias en las Canarias. ¿Qué vertientes suelen ser más lluviosas?
  8. ¿Qué productos de Canarias se exportan al extranjero?
  9. Qué ocupa más longitud de Este a Oeste, ¿el archipiélago canario o la cuenca del Guadiana?

Anexo 2 al artículo

UN TEMPORAL DE 1922
Las fotografías insertas en el capítulo 34 del libro de bachillerato:
Geografía de España
Primer Curso.
Quinta edición
Editorial Everest 
León
Autor: Alberto Gurí Villar
Catedrático de Geografía e Historia
Texto autorizado por O.M. del 8 /8/1968 (B.O.E de 18/8/1968)

Otras fotos de época

Notas complementarias de Pedro Medina

De mi conocimiento de la ciudad de La Laguna, donde he vivido más de treinta años, puedo imaginarme algo de lo que fue aquella noche de noviembre de 1922. Tuvo que ser algo terrible climatológicamente.

Por eso tiene más mérito el trabajo desarrollado por don Juan  Herrera Fernaud. Mas, en Internet he encontrado las fotos anexas que podrían servir para adornar fotográficamente el texto de Don Juan Herrera, ya que las otras fotos incluidas en el PDF, que ya les he enviado, son del libro de geografía cuyos errores me sublevaron en su día, y me sigue sublevando hoy en día.

Me resulta tristísimo constatar que en la Península se sigue desconociendo la situación y la realidad de Canarias. Porque como se contaba en un viejo chiste, para los peninsulares españoles, las Islas Canarias son unas Islas muy raras; porque según que mapas, unas veces están en el Mediterráneo y otras veces en el Atlántico.

Se me quedó atrás esta postal coloreada que refleja bastante bien, una buena parte de la vega lagunera, que resultó inundada en noviembre de 1922.

Saludos cordiales

Pedro Medina Sanabria

Mi página web: http://personales.ya.com/pedroms/memoria.html
Mi cuaderno de bitácora  http://pedromedinasanabria.wordpress.com/
El contenido de todo lo que publico es de acceso libre, pudiendo ser utilizado libremente, citando la fuente, siempre y cuando sea sin ánimo de lucro.

Referencias

El clima en las Islas Canarias. Pasado y presente. Fernando de Ory Ajamil
Instituto Nacional de Meteorología. http://webpages.ull.es/users/acanacie/Ory.ppt

Catálogo de riesgos climáticos en Canarias: amenazas y vulnerabilidad  P.  Dorta Antequera. Departamento de Geografía de la Universidad de la Laguna. Geographicalia, ISSN 0210-8380, Nº 51, 2007 , pags. 133-160

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