ESA lanza GOCE, la primera misión Earth Explorer
ESA lanza el satélite GOCE (Explorador del Campo Gravitatorio y de la Circulación Oceánica) Fuente: ESAEl satélite GOCE (por sus siglas en inglés de Explorador del Campo Gravitatorio y la Circulación Oceánica), desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA), ha sido situado en una órbita terrestre baja, casi heliosíncrona, por un lanzador Rockot que despegó del cosmódromo Plesetsk, situado en el norte de Rusia.

Con dicho lanzamiento se inicia una nueva fase en la historia de la observación terrestre por parte de Europa. GOCE es el primero de una nueva gama de satélites de la ESA diseñados para estudiar nuestro planeta y su entorno, con el objetivo de ampliar nuestros conocimientos sobre los sistemas terrestres y su evolución de modo que podamos enfrentarnos a los retos del cambio climático global. En su caso concreto, GOCE medirá las diferencias mínimas del campo gravitatorio que rodea la Tierra.
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Poco después de la separación, el contacto con GOCE se estableció a través de la estación de seguimiento de la ESA situada en Kiruna, Suecia. El satélite se encuentra ahora bajo el control del Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA, en Darmstadt, Alemania.

El satélite GOCE fue seleccionado en 1999 para la primera misión Core de Earth Explorer, dentro del programa Living Planet (Planeta vivo) de la ESA. Fue desarrollado por un consorcio industrial dirigido por la compañía Thales Alenia Space de Turín, Italia. EADS Astrium Space, de Friedrichshafen, Alemania, suministró la plataforma. Thales Alenia Space, con sede en Cannes, Francia, desarrolló e integró el instrumento principal mediante sensores ultraprecisos desarrollados por Onera, de Francia. En total, 45 empresas europeas han contribuido a la construcción del satélite.

Una carga útil única en un satélite sin igual El instrumento principal es un sofisticado gradiómetro de gravedad electrostático que cuenta con seis acelerómetros de gran sensibilidad, montados en parejas a lo largo de tres ejes perpendiculares en una estructura de carbono-carbono sumamente estable. La misión no medirá la gravedad en sí, sino las minúsculas diferencias de gravedad entre los pares de acelerómetros con 50 cm de separación.
Los datos recopilados por GOCE tendrán una precisión de 1 a 2 cm en la altitud del geoide y de 1 mGal en la detección de anomalías del campo gravitatorio (las montañas, por ejemplo, suelen provocar variaciones gravitatorias locales que van desde decenas de mGal hasta cerca del centenar). GOCE ofrecerá mejor resolución espacial, de 100 km, en comparación con los cientos o miles de kilómetros de las misiones anteriores.
Para poder obtener el máximo rendimiento del gradiómetro, la sonda GOCE ha sido diseñada de modo que ofrezca un entorno sumamente estable y sereno, a pesar de moverse en una órbita baja en la que existe una resistencia ligera, aunque importante, provocada por las capas superiores de la atmósfera. Es la principal razón de su esbelto diseño aerodinámico, en forma de flecha, de 5 metros de longitud.
La sonda también dispone de dos motores de iones de xenón de baja potencia, uno principal y otro de reserva, cada uno de los cuales puede suministrar de 1 a 20 milinewtons de empuje (una fuerza equivalente a nuestra espiración). Esos impulsores se utilizarán para compensar la resistencia atmosférica en tiempo real, en función de la aceleración media detectada por los dos acelerómetros montados en el eje de velocidad.

Una misión con muchas ventajas En las próximas seis semanas, equipos de la ESA y de sus socios industriales comprobarán y pondrán a punto el satélite GOCE. A continuación lo trasladarán a su órbita operativa, a 263 km de altitud, y su carga útil se someterá a otras seis semanas de calibración y puesta a punto. Está previsto que las operaciones de la misión se inicien en el verano de 2009.
Una cartografía tan precisa del campo gravitatorio terrestre será de utilidad para todas las ramas de las Ciencias de la Tierra.
A la geodesia le aportará un modelo de referencia unificado para mediciones de altura en todo el mundo, sin interrupciones entre los sistemas de altitud de diferentes masas terrestres, países y continentes. Esto permitirá un mejor estudio de los cambios del nivel del mar, con la posibilidad de compararlos con los más de 200 años de registro de los niveles del mar en todo el planeta.
En el caso de la oceanografía, un conocimiento más profundo del campo gravitatorio reducirá mucho las dudas que existen sobre el calor del océano y la transferencia de masa, lo que se traducirá en una mejora extraordinaria de los modelos globales de circulación de los océanos y de previsión climática. GOCE también ampliará nuestros conocimientos sobre el lecho rocoso del casquete polar en Groenlandia y en la Antártida. Con un mapa exacto del geoide será más fácil determinar la órbita de los satélites que monitorizan la capa de hielo y, así, aumentar la precisión de las mediciones.

Una misión Earth Explorer a la que seguirán otras “El éxito de este lanzamiento marca el inicio de una nueva generación de satélites científicos europeos de observación terrestre”, destacó Volker Liebig, Director de los Programas de Observación Terrestre de la ESA. “Es el primero de una nueva generación de satélites científicos pequeños con un objetivo específico, que abre el camino a nuevas misiones Earth Explorer. Los científicos aguardan con impaciencia los datos que aportarán dichas misiones. Tenemos cuatro lanzamientos más previstos para los dos próximos años, lo cual significa que estaremos muy ocupados.”
Para más información:
Franco Bonacina,
Portavoz de la ESA y Responsable de la Oficina de Relaciones con la Prensa
Departamento de Conocimientos
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Fuente, ESA: http://www.esa.int/