Distribución de los bosques ibéricos según los parámetros climáticos de continentalidad y pluviometría

Autores: Sergi Corral Buela * y Miquel Ninyerola **
* Estudiante de Biología Vegetal y miembro de la ACOM, laguiula(arroba)msn.com
** Profesor Agregado del Departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Ecología de la UAB
 
Palabras clave: Bosques ibéricos, continentalidad, pluviometría, distribución de especies forestales, Sistemas de Información Geográfica.
 
Las pautas de distribución de las especies forestales de la Península están estrechamente ligadas a la climatología de cada región. La continentalidad y la pluviometría son factores climáticos limitantes para la vida de muchas especies. En este estudio analizaremos las pautas de distribución respecto a estas variables.
 

Resumen
 
La Península Ibérica presenta una elevada complejidad orográfica y climática que genera unos patrones de continentalidad muy particulares. Esta continentalidad es un factor climático al que los vegetales se han de adaptar para soportar variaciones diarias y estacionales de temperatura extrema. Si a este efecto de continentalidad le añadimos el efecto del gradiente de pluviometría (creciente de Sureste a Noroeste de la Península) podemos caracterizar distintas zonas continentales en función de la precipitación. De esta manera, podremos detectar que especies se han adaptado mejor a las zonas continentales diferenciando entre las que reciben una determinada cantidad de precipitación y las más secas. Este último caso, corresponderá a zonas con una climatología muy austera.
Para ello se han utilizado técnicas SIG (Sistemas de Información Geográfica), datos climáticos (Atlas Climático Digital de la Península Ibérica) y datos forestales (Inventario Forestal Nacional).
 
Ante esta complejidad de hábitats, observamos que los pinos y ciertas especies de robles son las que con diferencia ocupan un número mayor de zonas extremas, aunque distintas especies de estos géneros se han adaptado a climatologías muy diversas.
 
1.- Introducción y metodología
 
Si bien existen síntesis bioclimáticas y fitosociológicas (Rivas-Martínez, 1987) a nivel peninsular, pocos trabajos analizan desde un punto de vista cuantitativo las pautas de distribución de las especies.
 
En nuestro caso, el hecho de implementar los datos climáticos y corológicos en un Sistema de Información Geográfica (SIG) nos ha permitido cruzar la información climática con la proporcionada por el Segundo Inventario Forestal Nacional o IFN-2 (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1986-1995).
 
La intención de este trabajo es determinar qué especies vegetales son más propensas a vivir en lugares continentales y cuales en lugares con menor continentalidad. Además se diferenciará entre las especies adaptadas a un clima continental seco y las que prefieren una continentalidad con pluviometría más elevada.
 
Elaboración de los mapas de continentalidad
 
Se utilizaran las capas ràster* de las medias anuales de la temperatura mínima y la temperatura máxima anual, las cuales están incluidas en la serie de mapas confeccionados para el Atlas Climático Digital de la Península Ibérica (Ninyerola et al., 2005).
 
Sabemos por definición que la continentalidad es el parámetro que mide la diferencia entre estas dos variables, es decir habrá más continentalidad cuando la diferencia entre la media de las máximas y la media de las mínimas sea más alta. Aplicando este criterio, obtendremos un ráster dónde se observará esta amplitud térmica media anual (AT). Para ello utilizaremos técnicas de álgebra de mapas mediante el SIG MiraMon (Pons, 2004)
 
*Raster: modelo de datos SIG basado en la división del espacio en celdas donde cada celda es la unidad mínima de información. Este modelos de datos es muy útil cuando manejamos variables continuas en el espacio.
 
 
Figura 1.  Mapa de la amplitud térmica media anual en la Península Ibérica.
 
 
En el mapa de la AT (figura 1) observamos que los colores más amarillos indican las zonas con continentalidad marcada, situadas en las zonas interiores de la Península: en la Meseta sur, Meseta Norte (menor cantidad) y diversas cubetas y depresiones. Estas áreas corresponden a amplitudes térmicas superiores a 13.5ºC-14ºC hasta un máximo de 17ºC.
 
Los colores verdes oscuros y azulados indican zonas con continentalidad más baja o poco significativa y están situados en zonas costeras del Mediterráneo y en la zona atlántica. Estas zonas corresponden a valores menores de 13ºC hasta valores mínimos de 4.5ºC.
 
Una vez obtenido este ráster, se diferenciarán las zonas continentales y no-continentales. Analizando los valores, vemos que se produce una diferencia marcada en el umbral de los 13ºC de amplitud térmica media. Por lo tanto, reclasificaremos este ráster en dos categorías: amplitud térmica menor a 13ºC y amplitud térmica mayor de 13ºC (figura 2).
 
Figura 2. Mapa de clasificación de las zonas continentales y no continentales.
 
En el mapa de la figura 2 observamos que el color rojo representa las áreas de continentalidad con valores superiores a 13ºC de amplitud térmica. Por otro lado, el color verde claro representa las zonas de menor continentalidad.
 
Caracterización de la continentalidad en función de la pluviometría
 
El siguiente paso consistirá en utilizar la media de precipitación anual de la Península Ibérica que nos proporciona el Atlas Climático Digital de la Península Ibérica.
 
Sabemos que un factor limitante en la distribución de las especies es la pluviometría. Este factor define, a mesoescala, un gradiente que influye visiblemente en la distribución de las comunidades vegetales zonales. Mediante una combinación de capas, introduciremos esta variable para caracterizar en función de la precipitación las zonas de continentalidad alta y baja definidas más arriba. Antes de combinar esta información, reclasificaremos la pluviometría anual de la Península Ibérica en 5 categorías (ver tabla 1 y figura 3).
 
 
Figura 3.  Reclasificación de la pluviometría anual en la Península Ibérica
 
Combinando los dos rásters reclasificados de continentalidad y de pluviometría relacionaremos estos dos parámetros mediante una escala de valores representada en un mapa (figura 4). Para cada valor de continentalidad (0 y 1) tendremos 5 valores de pluviometría distintos (tabla 2).
 
 
 
Figura 4. Combinación de pluviometría y continentalidad.
 
En la figura 4, vemos que en el norte y noroeste de la Península Ibérica nos encontramos con las zonas no continentales y que tienen una mayor pluviometría, claramente de dominio atlántico. En la zona mediterránea peninsular también nos encontramos con una continentalidad baja pero se nos presentan zonas menos lluviosas, exceptuando lugares aislados dónde la orografía resalta la precipitación. El área mediterránea del sur peninsular corresponde a un litoral con baja pluviometría. Las zonas claramente continentales y de carácter más seco, ocuparían sobre todo el centro y SE de la submeseta Sur e interior de Andalucía, quedarían también adscritos algunas zonas de la submeseta norte, del Valle del Ebro y de Extremadura. Quedarían dentro las zonas continentales con una pluviometría alta o muy alta, valles de zonas de montaña: Interior de Galicia, Sierra Cantábrica, Pirineos, Sistema Ibérico y Sistema Central.
 
Los datos del IFN, distribuidos en parcelas, se representan mediante mapas de distribución de las distintas especies de árboles utilizando las herramientas que nos proporciona los SIG.
 
Una vez tengamos estos datos corológicos para las distintas especies los tendremos que cruzar con los datos climáticos de continentalidad y pluviometría trabajados anteriormente. Combinando la distribución de cada especie con las características climáticas de continentalidad seca o húmeda obtendremos el resultado que andamos buscando en este estudio.    
 
Estudiaremos las siguientes especies:
 
1-Pinus halepensis –Pino carrasco
2-Pinus nigra –Pino salgareño
3-Pinus pinaster-Pino negral
4-Pinus sylvestris- Pino rojo
5-Pinus mugo- Pino negro
6-Quercus ilex-Encina/Carrasca
7-Quercus humilis –Roble pubescente
8-Quercus faginea- Quejigo
9-Quercus pyrenaica-Melojo
10-Quercus petraea-Roble albar
11-Quercus robur-Carballo
12-Quercus suber- Alcornoque
13-Fagus sylvatica-Haya
14-Pinus pinea-Pino piñonero
 
 
Fagus sylvatica: linnaeus.nrm.se/flora/di/faga/fagus/fagusyl5.jpg
 
 
 
 
  
2.- Resultados
 
En la tabla 3 podemos observar como se distribuyen las especies más representativas de árboles de los bosques Ibéricos en función de las zonas continentales o no continentales y lluviosas o no lluviosas.
 
 
  
3.- Conclusiones
 
Como especies con baja preferencia por zonas continentales, encontramos a Quercus robur y Fagus sylvatica, las cuales sabemos que ocupan zonas de clima muy húmedo de montaña mediana en la Región Norte y Noreste de la Península Ibérica; en el caso del Quercus robur baja más de altitud que Fagus, por lo tanto está influenciado por un clima más marítimo y poco continental sobre todo en la cornisa Cantábrica. Así tenemos que el porcentaje de Quercus robur y Fagus sylvatica más elevado corresponde a zonas no continentales y muy lluviosas.
 
Los Quercus pyrenaica (Melojo), Quercus humilis (Roble pubescente) y Quercus petraea (Roble albar) tienen un porcentaje de continentalidad inferior al 10% y los tres comparten una característica bastante común: no son especies que les guste la continentalidad y prefieren un clima bastante lluvioso (porcentajes superiores al 85%) pero sin llegar a los extremos de la Haya o del Carballo. La distribución si que varía un poco entre las tres especies de roble. Quercus pyrenaica, sobre todo se sitúa en la mitad Norte y Noroeste de la Península, vinculado al Sistema Ibérico, Sierra Cantábrica, Montañas de Galicia y Sistema central, sobre todo en suelos silíceos. En cambio, Quercus petraea y Quercus humilis se sitúan más hacia el Noreste de la Península pudiendo ocupar zonas sensiblemente más continentales (Blanco et al., 2005).
 
Distinguimos dentro del género Quercus tres especies que prefieren un clima más seco y continental, entre estas nos encontramos a Quercus suber, Quercus faginea y Quercus ilex. Quercus suber (Alcornoque) es el que prefiere zonas menos continentales y más húmedas, el porcentaje dentro de la continentalidad es del 11% y casi la totalidad se encuentra en zonas con pluviometría por encima de 600mm anuales. Observamos que el porcentaje más elevado, entorno al 80%, prefiere zonas no continentales, esto se observa en los alcornocales de Extremadura, Norte de Andalucía y Noreste de Catalunya.
 
En este estudio hemos tratado como Quercus ilex sensu lato (Encina) las dos subespecies presentes en la Península aunque el hábitat de la subespecie ilex y la subespecie ballota tengan comportamientos ecológicos distintos. Las encinas (subsp ballota) viven preferentemente en el interior peninsular, sobre todo en zonas por encima de los 300-500m de altitud dónde la pluviometría casi siempre es superior a los 500mm anuales. La alsina (subsp ilex) ocupa siempre zonas pre-litorales y litorales sobre todo en Catalunya, hasta una altura de 900m, estas zonas no tienen cariz continental y tienen una pluviometría por encima de 550-600mm anuales. El hecho de no haber tratado distintamente ambas subespecies es debido a que los datos del segundo Inventario Forestal no permiten su diferenciación. La clave está en que la más abundante a nivel peninsular es la subsp ballota, la cual se adapta mejor a la continentalidad y a un clima bastante seco. En porcentajes vemos que el 13% vive en zonas continentales, y de este 13 %, un 5% prefiere la continentalidad seca y un 8% la continentalidad húmeda. El 86% restante vive en zonas con continentalidad baja, preferentemente en zonas con pluviometría anual por encima de 600mm.
 
Por lo que respecta a Quercus faginea (Quejigo), vemos que es la especie más continental del género Quercus. Es una especie que se ubica casi siempre en zonas interiores de la Península en comunidades como Catalunya, Valencia, Aragón, La Rioja, etc. Tampoco tolera muy bien las bajas pluviometrías y en lugares interiores se suele refugiar en sierras de mediana altitud, ocupando sus vertientes Norte o Este. Un 15% de los Quercus faginea prefieren zonas continentales, y dentro de las zonas continentales, un 11% prefiere vivir en lugares dónde la pluviometría supere los 600mm anuales. El resto, un 84%, prefiere la no-continentalidad. Dentro de este porcentaje, destacamos el hecho que un 20% se sitúan en zonas poco lluviosas pero casi siempre superiores a los 500mm anuales, que corresponderían a poblaciones situadas en pre-litoral Sur catalán y valenciano, en zonas como por ejemplo la Segarra, el Priorat, la Conca de Barberà, els Ports de Tortosa y el Montsec.
 
En la categoría de pinos, el que menos continentalidad presenta es el Pinus halepensis (Pino carrasco). Esta especie está estrechamente vinculada al clima mediterráneo costero y pre-litoral, bordeando toda la costa del arco mediterráneo y adentrándose sólo un poco hacia las zonas más interiores. Esta especie presenta un comportamiento distinto a las otras especies de pinos y prefiere lugares más bien poco lluviosos, con una pluviometría a menudo inferior a los 550mm anuales. A partir de estos 550-600mm entra más en competencia directa con la encina que lo llega a sustituir por completo en zonas no degradadas del centro-norte de Catalunya y Baleares (Blanco et al., 2005). Encontramos el porcentaje de población más alto (alrededor del 60%) en los lugares secos de toda la área de estudio.
 
El Pinus pinaster (Pino negral) es una especie poco continental y vinculado a ambientes litorales. Se diferencia del Pino carrasco ya que se encuentra en lugares poco continentales, pero con pluviometrías más elevadas superiores a los 600mm anuales e incluso cerca de los 1000mm anuales en zonas de Galicia dónde es frecuente. Vemos en la tabla 4 que sólo un 0.04% se encuentra en zonas continentales poco lluviosas contrapuesto al 8% de las zonas continentales lluviosas.
 
El Pinus sylvestris (Pino albar) lo encontramos en zonas más continentales como nos indica el porcentaje del 12% (tabla 4). Esto es consistente con los hábitats que ocupa el pino albar en toda la zona de media montaña de Soria, Burgos, La Rioja, Teruel, Cuenca, Lleida, Barcelona, Granada y Huesca. También vemos que tiene una preferencia importante hacia zonas más lluviosas por encima de 600mm anuales situados sobre todo en el piso montano. Diremos también que el Pino albar es un especie muy extendida por la Península y que se ha sabido adaptar a lo largo del tiempo a diferentes condiciones de altura y clima, no sólo en la Península sino también en gran parte de Europa.
 
El Pinus pinea (Pino piñonero) es un caso bastante especial dentro el género Pinus en la Península. Si nos fijamos en regiones como Catalunya diríamos que es una especie vinculada a zonas litorales, muchas veces cerca de playas, dunas y acantilados, con una pluviometría anual rondando los 600mm. Si salimos de Catalunya, por el contrario, observamos como su preferencia por los hábitats litorales se transforma en una preferencia por hábitats claramente continentales y con pluviometría inferior a los 600mm anuales (como por ejemplo en el centro de la Península). Esto nos da un porcentaje de continentalidad de un 17%, que es de los más altos de todas las especies estudiadas. Así mismo, el porcentaje de continentalidad en zonas secas (6%) también es de los más elevados.
Pinus mugo (Pino negro) es una especie de alta montaña y habita generalmente de los 1600m hasta los 1900m de altitud. Esto provoca que soporte una climatología extrema caracterizada por medias de temperatura anuales de unos 5ºC, en invierno soporta medias de temperatura bajo cero, con heladas muy intensas y innivación continuada. Esta ubicación de las poblaciones en lo alto de las cordilleras lejos de la influencia marítima, le proporciona un porcentaje de continentalidad marcado entorno al 17%, situándose como la segunda especie más continental. Prefiere, casi en su totalidad, la alta montaña lluviosa, con pluviometría por encima de los 850-1000mm anuales.
 
Considerando la totalidad de especies analizadas, observamos que el Pinus nigra (Pino salgareño) es la especie que prefiere una mayor continentalidad (19%). La encontramos distribuida sobre todo en el interior de Castilla, Catalunya, Valencia y Aragón, dónde la continentalidad y la amplitud térmica son muy marcadas. Esta ubicación también se caracteriza por un porcentaje significativo (15%) de zonas continentales con pluviometría por encima de 600mm anuales, puesto que esta especie ocupa un piso altitudinal entre 600 y 1300m en las sierras del interior peninsular. Dentro de las zonas no continentales, también prefiere pluviometrías por encima de los 600mm anuales.
  
Bibliografía
 
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 1986-1995. Segundo Inventario Forestal Nacional, Explicaciones y Métodos, 1986-1995. Publicaciones del ICONA, Madrid.
Ninyerola M, Pons X y Roure JM. 2005. Atlas climático digital de la Península Ibérica. Metodología y aplicaciones en bioclimatología y geobotánica. Argania Editio, Bellaterra. ISBN: 932860-8-7.
Pons X. 2004. MiraMon. Sistema de Información Geográfica y software de Teledetección. Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF), Bellaterra. ISBN: 84-931323-4-9.
Blanco y colaboradores. 2005. Los Bosques Ibéricos, una interpretación geobotánica. Planeta, Barcelona.
Rivas-Martínez S. 1987. Mapa de las series de vegetación de España (escala 1:400000). Publicaciones del ICONA, Madrid.
 
Fotografias extraídas de diferentes páginas Web:
 
Fagus sylvatica: linnaeus.nrm.se/flora/di/faga/fagus/fagusyl5.jpg
Pinus halepensis: www.botanical-online.com/pinushalepensis.jpg

Pinus nigra: http://www.ipe.csic.es/floragon/fotos/PinusNigraSalzmannii_1.jpg

 

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