La causa del Ciclo de Gleissberg: una hipótesis de trabajo

Sebastián Martín Ruiz

Palabras clave: ciclo de Gleissberg, Mínimo de Maunder, rayos cósmicos, Júpiter, campo magnético.

El ciclo de Gleissberg [fig.2] en un ciclo climático de unos 80 años de duración causante del famoso Mínimo de Maunder [fig.1] que, según parece, originó la pequeña Edad de Hielo. La variación de intensidad de este ciclo es, más o menos, del mismo orden que el de los ciclos solares de 11 años pero con la diferencia de que se produce en un periodo más dilatado de tiempo suficiente como para ocasionar algunos cambios climáticos apreciables.


Figura 1. El mínimo de Maunder tuvo lugar entre 1645 y 1715.

El ciclo de Gleissberg puede ser el principal causante de las siguientes variaciones en las temperaturas globales:

Período Cálido  Medieval     1100 1250
Mínimo de Wolf          1280 1350
Mínimo de Spörer         1450 1550
Mínimo de Maunder         1645 1715
Mínimo de Dalton         1790 1820
Máximo Moderno         1900 presente
 


F
igura 2.  La curva suavizada de temperaturas entre 1880 y 2010 tiene forma sinusoidal y sus máximos están aproximadamente en 1900 y 1980 por tanto tiene un período aproximado de 80 años.

Habitualmente el ciclo de Gleissberg se atribuye a un ciclo en la actividad solar. Pero creo que puede tener otra posible causa.

Los rayos cósmicos

No obstante antes debemos conocer las investigaciones recientes sobre la influencia de los rayos cósmicos en el clima.

El científico Henrik Svensmark, director del Centro de Investigación de la Relación Sol-Clima, se mostró sorprendido "de la velocidad y eficiencia de como los electrones trabajan para crear las piezas esenciales para la condensación de núcleos de nubes".

Los resultados de este experimento dan soporte a la teoría empírica que propone, desde hace una década (elaborada por los científicos Henrik Svensmark y Eigil Friis-Christensen), que los rayos cósmicos influyen en el clima de la Tierra a través de la formación de nubes [fig. 3]. La teoría original mostraba la correlación entre la variación en la intensidad de los rayos cósmicos que penetran nuestra atmósfera y la
cantidad de nubes localizada a una baja altitud. La cobertura de nubes se incrementa cuando la intensidad de rayos cósmicos aumenta y también  disminuye cuando la intensidad declina.

 


Figura 3. Los rayos cósmicos influyen en la creación de nubes

Se sabe que las nubes a baja altitud tienen un efecto enfriador en la superficie terrestre por lo que las variaciones en la cobertura nubosa causada por los rayos cósmicos podría, a su vez, cambiar la temperatura de la superficie terrestre.

La existencia de esta conexión entre los rayos cósmicos y el clima en la Tierra explicaría las variaciones pasadas y presentes de nuestro clima.

El posible efecto de Júpiter

Por tanto cabría preguntarnos qué puede producir un ciclo de 80 años en la radiación cósmica que llega a la Tierra. Para hacer variar en un ciclo de 80 años la radiación cósmica que incide en la Tierra, necesitaríamos tener un escudo magnético que rotara contra el fondo de las estrellas fijas cada 80 años aproximadamente. Pues bien: lo tenemos. Es el planeta Júpiter; aunque su radiación visible desde la Tierra es pequeña todos sabemos que tiene un campo magnético [fig. 4] que visto desde la tierra es mayor que la Luna llena. Esto podría estar desviando la radiación cósmica que viene del exterior del Sistema  Solar. Y la posición de Júpiter, visto desde la Tierra, respecto de las estrellas fijas varía precisamente en un período aproximado de 80 años. Esto es debido a que el período orbital de Júpiter es de 11,86 años y 11,86*7=83,02. Por tanto cada 83 años vuelven a estar la Tierra y Júpiter aproximadamente en la misma posición relativa en el Sistema Solar por lo que se ve Júpiter contra el mismo fondo de estrellas.
 


Figura 4. El campo magnético de Júpiter es mucho mayor que el planeta ya de por sí gigante.

En este sentido sería interesante hacer un estudio sobre la periodicidad de la radiación procedente del exterior del sistema solar parecido a los que correlacionan la radiación solar con las manchas solares [fig. 5].

 


Figura 5. Intensidad de la radiación cósmica (línea continua) de 1953 a la fecha detectada en el monitor de clímax, EUA, junto con el ciclo de manchas solares (línea punteada) para el mismo período.

En conclusión creo que debería investigarse la influencia del campo magnético de Júpiter sobre la radiación cósmica  que alcanza a la Tierra y su relación con el clima terrestre.

Bibliografía

The Chilling Stars: A New Theory of Climate Change by Henrik Svensmark and Nigel Calder (Mar 19, 2003)

The Chilling Stars: A Cosmic View of Climate Change by Henrik Svensmark and Nigel Calder (Jun 2004)

The Giant Planet Jupiter, J.H. Rogers, Cambridge University Press, ISBN 0-521-41008-8 (1995).

Jupiter: The Planet, Satellites and Magnetosphere, Ed. F. Bagenal, T.E. Dowling, W.B. McKinnon, D. Jewitt, C. Murray, J. Bell, R. Lorentz, F. Nimmo, Cambridge University Press (2004).

Manual de Astronomía práctica. AGRUP. ASTR. MADRID, 1998 (Ed. Agrup Astr de Madrid)

Observaciones del cielo estelar. DAGÁGIEV, M.M. Moscú (Edit Mir-Rubiños). 1991

Estrellas. HERRMANN, J.  Barcelona (Guías Blume)

El Sol: nuestro astro. II Curso de Introducción a la Astronomía. HIDALGO RODRIGUEZ, INÉS (CICCA-IAC). 1994

El Sistema Solar. SAGAN, C. Madrid (Blume-Hermann)

Fundamentos de astronomía. SEED, MICHAEL A. (Ed. Omega). 1995

http://www.bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/108/htm/sec_4.htm  

Autor: Sebastián Martín Ruiz
s_m_ruiz(at)yahoo.es
I.E.S. Caepionis
Avda. Félix Rodríguez de la Fuente s/n Chipiona 11550

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