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Por fin todos los lectores de la RAM, seguramente aficionados a la Meteorología que sufren vuelcos emocionales cuando el cielo se muestra en toda su fuerza, espectacularidad, belleza… incluso todo esto a la vez, van a poder disfrutar de las fotos de un evento meteorológico que tuve la enorme fortuna de poder presenciar (y fotografiar) en mi querido pueblo soriano Arcos de Jalón. Muchos meses han transcurrido desde entonces pero, por diversos problemas y contratiempos, no han podido ser incluidas antes en la revista para el disfrute todos vosotros.

El 4 de junio del presente año, tras una típica jornada con sensible actividad tormentosa en muchas zonas de la geografía española peninsular, una última tormenta pasó por mi pueblo, cuando la tarde estaba ya pasando el testigo a la noche. La tormenta se aproximó desde el W aproximadamente, con escasa fuerza, denotando el predominante carácter diurno de las tormentas de aquél día. El cielo primero se oscureció y un fino pero intenso chubasco comenzó a caer, con viento encalmado, con algunos fogonazos dentro de la nube tormentosa, y con algunos truenos profundos pero tenues, de fondo…

A medida que el Cumulonimbo se empezaba a marchar por el E, los últimos rayos anaranjados del Sol comenzaban poco a poco a penetrar por debajo y a través del flanco occidental de la nube, contagiándola de ese color, que se distribuyó de forma bastante uniforme por toda ella, aunque iba perdiendo intensidad conforme miraba hacia su parte más oriental. Aún no se podían distinguir formas en su base y, mientras, la fina e intensa lluvia se iba convirtiendo en una fina llovizna que poco a poco estaba cesando… Poco antes de que la llovizna cesara completamente y con el sonido de fondo de algunos truenos ya lejanos y bastante espaciados en el tiempo, el espectáculo estaba empezando: unas impresionantes mamas comenzaron a dejarse ver bajo el yunque del borde delantero del Cumulonimbo en decadencia.
Pero, lo mejor de todo, es que los rayos del Sol justo encima del horizonte dotaron a estas estructuras anejas de la nube de un color verdoso increíblemente bello. Incluso mis familiares, que no tienen especial interés en la Meteorología (excepto mi madre), se quedaron absortos contemplando tan magnífico espectáculo.

Son muchas las fotografías que hice, pero para la ocasión he seleccionado las siguientes que se pueden ver a continuación:
Además de poderos enseñar este espectáculo, he creído conveniente aprovechar la oportunidad para comentar algunos aspectos de estas estructuras nubosas, aunque probablemente ya sepáis casi todo sobre ellas: en latín reciben la denominación de mammatus y, dentro de la clasificación de las nubes se encuadran como una particularidad suplementaria de la nube principal a la que van asociadas. Numerosos libros las asocian a entornos sumamente inestable aunque lo cierto es que su formación es muy común en los Cumulonimbos y no es necesaria una inestabilidad demasiado acusada para que se desarrollen. Estas estructuras aparecen bajo el yunque de los cumulonimbos en decadencia, normalmente en la parte que da al sentido de avance de la tormenta, aunque también se pueden formar, y se forman, en la parte delantera del yunque, que es mucho más pequeño que en su parte trasera (a veces el yunque no existe en este flanco del Cumulonimbo).
Su formación puede explicarse de la siguiente manera: el aire dentro los Cumulonimbos asciende porque se encuentra más caliente que el aire circundante; y de esta forma el aire sigue ascendiendo hasta que su temperatura se iguala con la del aire circundante. Así, en ese momento, el aire comienza a expandirse horizontalmente, ya que la tropopausa es, ni más ni menos, una zona de la atmósfera en la que la temperatura del aire comienza a ascender con la altitud, actuando como una capa de inversión térmica, e impidiendo que los Cumulonimbos sigan desarrollándose verticalmente.
El yunque comienza a formarse. ¿Qué ocurre ahora? Pues el aire dentro del yunque se encuentra cargado de cristales de hielo y gotículas de agua que hacen que el aire se vuelva más pesado que el circundante; así el aire comienza a desplomarse ayudado por la fuerza de la gravedad. Al desplomarse, el aire se calienta por un proceso físico pero este calor es rápidamente absorbido por los cristales de hielo para fundirse y por las gotículas de agua para evaporarse, formando las mamas. Lo que ha ocurrido es que este proceso físico-químico ha provocado que el aire en la mama se haya enfriado, haciéndose más pesado que el que hay a su alrededor; así, además de haber vapor de agua, el aire es más pesado, se desploma, y se forman los bordes de estas nubes.
Otras teorías atribuyen su formación a un proceso de convección inversa, al crearse una zona de inestabilidad bajo el yunque.
En ocasiones, literalmente estas nubes se desploman hacia el suelo, perdiendo su forma original.
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